Inflación anual de 2.000%, sueldo mínimo de US$36, pobreza del 82%, y crónica falta de alimentos y medicinas es la realidad humanitaria del país que gobierna con mano de hierro Nicolás Maduro.
Publicado el 25.09.2017
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La crisis humanitaria que sufre el pueblo de Venezuela se ha tomado la atención mundial y hasta el Papa Francisco le pidió a Naciones Unidas que se ocupe del “problema humanitario” y que “debe hacerse oír para ayudar”, tras su viaje de hace una semana a Colombia.

Otros líderes mundiales también han hablado en el mismo tono. El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la situación de “desgracia humanitaria”; el Mandatario de Francia, Emmanuel Macron, condenó la “dictadura que intenta mantenerse en pie a un precio humanitario sin precedentes”; y el gobierno de Ángela Merkel, canciller de Alemania, manifestó su “profunda preocupación por la grave crisis humanitaria” del país gobernado por Nicolás Maduro.

Esta profunda convicción de la crisis se produce apenas un año después de que la directora ejecutiva de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), Alicia Bárcena, asegurara que “el país no está en una crisis humanitaria, definitivamente no, hay que tenerlo claro. Hay escasez de ciertos productos y tensión política, pero Venezuela tiene todavía muchos elementos para ser un país vibrante y económicamente pujante y está haciendo esfuerzos para diversificar su matriz productiva”.

Incluso, Bárcena destacó los “numerosos avances sociales” del régimen chavista, pues “no se puede obviar cómo sacaron a mucha gente de la pobreza“.

 Las cifras que muestran la crisis humanitaria en Venezuela

Los números, sin embargo, muestran una realidad muy diferente a dichos “avances” y dejan al descubierto la dramática situación que ha llevado a cientos de miles de venezolanos a emigrar de su país, especialmente durante los últimos cuatro años.

Para 2017, la economía venezolana podría contraerse un 7 %. La inflación llegó a 720% a finales de 2016 y podría superar un 2000% para 2018; una de las mayores del mundo.

 La pobreza, contrario a lo que dice la directora de la Cepal, aumentó del 48% en 2014 al 82% en 2016, según un estudio realizado por las tres universidades venezolanas de mayor prestigio.

El economista venezolano Ricardo Hausmann, ex ministro de planificación de Venezuela, ex economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo y actual director del Centro para el Desarrollo Internacional de la universidad de Harvard, realizó el estudio “El colapso de Venezuela no tiene precedentes”, que detalla la realidad de su país.

De acuerdo al Fondo Monetario Internacional, en 2017 el PIB de Venezuela se encuentra en 35% por debajo de los niveles de 2013, o un 40% en términos per cápita

“Estas cifras son exorbitantes dado que el ingreso per cápita en Venezuela en 2017 es menos de US$4.000. Es decir, si bien el PIB per cápita cayó en 40%, el declive del ingreso nacional, incluyendo el efecto precio, es del 51%”, plantea la investigación.

Además, las importaciones de bienes y servicios per cápita cayeron en un 75% en términos reales (ajustados según la inflación) entre 2012 y 2016, con un declive aún mayor en 2017.

Debido a que la disminución de las importaciones que impuso el gobierno creó una escasez de materias primas y de insumos intermedios, el colapso de la agricultura y de la manufactura fue todavía peor que el del PIB total, con lo que los bienes de consumo de producción local cayeron en casi US$1.000 per cápita en los últimos 4 años, explica Hausmann.

Otras estadísticas confirman este funesto panorama. Entre 2012 y 2016, los ingresos fiscales no petroleros se desplomaron un 70% en términos reales, los pasivos monetarios del sistema bancario (depósitos) cayeron un 79% medidos a precios constantes. Medido en dólares al tipo de cambio del mercado negro, el declive fue del 92%, de US$41 mil millones a solo US$3.300 millones.

Inevitablemente el nivel de vida también ha colapsado. El sueldo mínimo –el que en Venezuela también es el ingreso del trabajador medio debido al alto número de personas que lo recibe– bajó el 75% (en precios constantes) entre mayo de 2012 y mayo de 2017. Medida en dólares del mercado negro, la reducción fue del 88%, de US$295 a solo US$36 al mes.

La investigación señala que, medido en términos de la caloría más barata disponible, el sueldo mínimo cayó de 52.854 calorías diarias a solo 7.005 durante el mismo periodo, una disminución del 86,7% e insuficiente para alimentar a una familia de cinco personas, suponiendo que todo el ingreso se destine a comprar la caloría más barata.

En este mismo estudio se descubrió que el 74% de los venezolanos había bajado un promedio de 8,6 kilos de peso de manera involuntaria.

El Observatorio Venezolano de la Salud informó que en 2016 la mortalidad de los pacientes internados se multiplicó por diez, y que la muerte de recién nacidos en hospitales se multiplicó por cien. La escasez de medicinas de alto costo llegó a 95%, según han denunciado diversas ONG.

“La situación es alarmante, hay una ausencia absoluta y prolongada de medicamentos que afecta a unas 300.000 personas en Venezuela”, señaló Francisco Valencia, presidente de la ONG Codevida.