Ese fue uno de los hallazgos de un estudio de la UDD, que también arrojó que las personas con menor educación formal fueron a votar más que quienes tienen mayores grados de educación, y que en zonas rurales hubo mayor participación que en las ciudades.
Publicado el 25.10.2016
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La derrota de la Nueva Mayoría y de sus figuras emblemáticas, el histórico triunfo de Chile Vamos y la abstención del 65% de los electores han copado la atención de las elecciones municipales del domingo pasado, en que votaron 4 millones 931 mil personas.

Sin embargo, los comicios también arrojaron algunos fenómenos nuevos y se acrecentaron otros, según un estudio del Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo al que accedió “El Líbero”.

Se rompe un mito: Comunas más pobres votaron más

Y es que por primera vez, y contrario a la “creencia popular”, en las pasadas elecciones las comunas con habitantes de menores ingresos votaron más que las de mayores ingresos.

miguel-angel-fernandez-investigador-uddCuando analizamos las comunas por quintil de ingresos, los resultados son claros. El 20% de las comunas con menores ingresos por hogar alcanzaron una tasa de participación promedio de 56,2%, mientras los pertenecientes al 20% de mayores ingresos tuvieron un promedio de participación de 36,9%, es decir, 20 puntos más”, señala Miguel Ángel Fernández, el investigador que realizó el estudio.

Ese promedio de participación lo denomina como “unidades comunales”, y es diferente al clásico en que se comparan los electores con el padrón de cada comuna.

participacion-comunal-por-quintilEsa métrica de “unidades comunales” la obtiene sumando todos los promedios de participación de las comunas del país, que luego divide por 345. Ello permite poder comparar la participación electoral por cada comuna, con su propio peso y realidad, y analizar en la práctica una serie de variables “clásicas de la literaria”, como por ejemplo que las comunas ricas votaban más que las pobres, o que las personas con mayor educación formal también acudían más a las urnas que los de menos estudios académicos, ambos casos que no ocurrieron en esta elección.

En el desglose nacional por quintil de ingresos, la participación en los sectores de menor poder adquisitivo fue de 56,2%, seguido por el 53,1% en los de ingresos bajos. En el sector medio la participación electoral descendió levemente a 49,9%, en el alto cayó bruscamente a 38,6% y en las comunas con población de “muy altos” ingresos bajó a 36,9%, la menor de todas.

participacion-electoral-por-regionRespecto de las regiones, Maule tuvo la mayor participación electoral con el 44% y Antofagasta la menor con el 29%. En la Región Metropolitana fue apenas del 30%, inferior al promedio nacional de 35%.

Electores con menor educación formal votaron más que los de mayor educación

Otro de los “hallazgos” del estudio es que en esta elección votaron más las personas de menor educación escolar que los que tienen mayor formación, lo que también hecha por tierra la creencia de que ocurría al revés.

“Es posible verificar que existe una manifiesta relación entre ambas variables. Configurándose así que las comunas con una población que posee menor educación presentaron mayores tasas de participación”, señala el informe de la UDD.

Taparticipacion-comunas-ruralesmbién arrojó que los habitantes de comunas rurales acudieron a las urnas en mayor número (53%), en comparación con el 40% de las comunas urbanas. Para la comparación se contabilizaron las comunas que poseen al menos el 50% de la población viviendo en sectores urbanos y rurales.

El gasto en campaña

Respecto del gasto de campaña, en el contexto de la nueva y restrictiva ley electoral sobre propaganda, la investigación plantea que a mayor cantidad del monto aportado para las campañas por ciudadano mayor fue la participación de dicha comuna.

“Si bien no es posible diferenciar si la relación es efecto del mayor compromiso ciudadano (que se requiere para efectuar donaciones) o por el mayor gasto por ciudadano, quedaría en cuestionamiento si la nueva legislación tuvo un impacto sobre la participación final. Lo anterior, ya sea producto del menor “ambiente” de elecciones, o por la baja en la cantidad de información a la cual se vio expuesto el ciudadano en los dos meses de campaña”, sostiene Miguel Fernández.

Por ello plantea que la investigación deja de lado la hipótesis del efecto de las desigualdades de ingreso sobre la participación ciudadana en los comicios, y genera un llamado de atención especialmente fuerte sobre las zonas urbanas, como así también sobre la región Metropolitana.

“Finalmente, queda en evidencia que podría haber existido un efecto de los cambios de legislación en materia de campaña sobre la participación, pues podrían haber contribuido al menor “ambiente” electoral que se vivió en el país este 2016”, afirma el investigador de la UDD.