Por más de 20 años lideró a los funcionarios de la salud municipal. En el camino renunció al PS, se unió a ME-O, recibió críticas de sus pares y cuestionó a la cúpula de la CUT. Todos estos factores influyeron para que Esteban Maturana perdiera la presidencia de la Confusam a manos de Gabriela Flores (DC).
Publicado el 28.06.2018
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Fueron 1.413 los votos que alejaron a Esteban Maturana de la presidencia de la Confederación Nacional de Salud (Confusam). Tras haber liderado el organismo gremial por 24 años, los dirigentes se inclinaron por entregarle la mayoría de los votos a Gabriela Flores, militante de la Democracia Cristiana y sindicalista de Lota.

Los resultados no solo son el cambio de una directiva, sino el fin de una era de más de dos décadas en las que la figura de Maturana era “número fijo” en las paralizaciones de la salud municipal y en las negociaciones por el reajuste fiscal.

Quienes han trabajado cerca del médico, comentan que se lo veía como un “todopoderoso” al interior de la organización y por eso mismo habría recibido con sorpresa su derrota. Esto, a pesar de que públicamente señale que ve de buena manera el recambio en la entidad sindical.

Aunque en la nueva mesa tendrá el rol de vicepresidente y estará a cargo de las comunicaciones, el haber perdido la presidencia sitúa a Maturana en “el retiro” al que ya se fueron otros “eternos dirigentes” como Jaime Gajardo (Colegio de Profesores), Raúl de la Puente (Anef) y Raimundo Espinoza (trabajadores del Cobre). Solo sigue en pie, Luis Mesina, el hombre “no más AFP” y sindicalista del gremio bancario.

Estilo personalista y “díscolo” de la Concertación y la NM

Como “caudillista” y “personalista”. Así describen el estilo de Maturana, dirigentes que interactuaron con él en los últimos años. Situación que se habría reflejado en la relación que tuvo con los gobiernos de la Concertación, Nueva Mayoría y la primera administración de Sebastián Piñera.

La relación con el bloque de centroizquierda la describen como “díscola”, puesto que aseguran que las negociaciones con la coalición habrían sido más complejas que con el gobierno de centroderecha. 

Y muchos recuerdan el respaldo que le dio en 1999 a la candidatura presidencial de Ricardo Lagos, desde el frente sindical. Pero el ex Mandatario llevaba cerca de un mes en el gobierno y la Confusam se fue a paro.

En esa misma línea catalogan la relación con el Partido Socialista, donde militó hasta las elecciones parlamentarias de 2009, puesto que fue en ese momento cuando se acercó a las filas del PRO y al entonces candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami para ser candidato a diputado. Así, desde el PS aseguran que desde esa fecha no hubo más relación entre Maturana y la colectividad. 

Dicen que este alejamiento del PS habría influido en la baja de apoyo al interior de la organización, puesto que la mayoría de los dirigentes electos del directorio nacional son adherentes al socialismo. Incluso, la secretaria general electa, Laura San Martín, es PS y sería del sector disidente de Maturana en la Confusam.

Durante el primer período del Presidente Piñera, según relata un ex alto funcionario, los enfrentamientos bajaron de intensidad. En parte, porque la organización estuvo bajo la presidencia de la dirigenta Carolina Espinoza. Ello, pues el histórico líder se había embarcado en las elecciones parlamentarias y, tras su derrota, poco a poco fue retomando su lugar. Algunos recuerdan que en esos años, el médico de Pudahuel tenía sus ojos puestos en la CUT.

Pero tras la llegada de la Nueva Mayoría al poder, Maturana también “volvió recargado”.

Así, por ejemplo, fueron duras las negociaciones en 2016, durante el periodo del reajuste de los funcionarios públicos. En la ocasión, el sindicalista se enfrentó con el entonces ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés.

Por esos días calificó la oferta del Ejecutivo como “indigna, indecente y una ofensa”, además de señalar que Valdés “hizo mal la pega”. El escenario cambió, en algo, el año pasado, esta vez con Nicolás Eyzaguirre a cargo de las arcas fiscales. El factor de ser año electoral y la división del sector de los empleados públicos que se generó durante las negociaciones, menguaron el poder del líder de la salud municipal. Además, a comienzos de 2017, se enfrentó públicamente con la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa. Cuestionó las elecciones de la multigremial y amenazó con la salida de la Confusam de la organización.

El sindicalista con BMW y sueldo superior a los cinco millones

En 2016, el presidente de la Confusam estuvo en la noticia no solo por el aspecto gremial. Sino que por  la compra de un auto BMW automático modelo X5 2016 de más de $50 millones. Las imágenes conduciendo el vehículo generaron múltiples cuestionamientos y, cuentan, fue un factor de su caída. En la ocasión, el dirigente defendió su derecho a tener ese auto tras “años de trabajo”.

“A los 60 años recién pude comprar un vehículo de este tipo y en cuotas. A mi edad quise hacer el esfuerzo de tener un vehículo seguro, con buenas prestaciones para mi familia, y cómodo. ¿Es eso malo?”, respondió en esa ocasión.

Ese mismo año, también fue criticado por el sueldo que recibía en la Cooperación Municipal de Desarrollo Social de Pudahuel: $6.820.843 mensuales. Esto, unido a las pocas horas que le dedicaba a su trabajo, según se dijo en esa oportunidad.

Hoy según el portal de Transparencia de la misma corporación, Maturana figura como médico de planta con un sueldo bruto mensual de $5.777.210. Además, sus ingresos incluyen algunas asignaciones especiales como “asignación de movilización especial”, “asignación de desempeño difícil” y “asignación post-título”.

Ya desde su cargo de vicepresidente, el histórico líder gremial señala: “Tendré que hacerme menos visible, pero seguiremos trabajando, porque esto es un compromiso de muchos años”. Y aunque, para algunos seguirá gravitando, el que no sea la cabeza de la entidad, marca el fin de su reinado.