El sentido común y la experiencia nos dicen que todos los partidos y coaliciones celebrarán los comicios sea cual sea el resultado. Pero aunque siempre es grato celebrar, lo cierto es que en materia de competencia electoral, lo que unos ganan otros lo pierden. No pueden ganar todos.
Publicado el 23.10.2016
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¿Cuál sería el mejor regalo que podría recibir en estas elecciones cada bloque electoral? El sentido común y la experiencia nos dicen que todos los partidos y coaliciones celebrarán los comicios sea cual sea el resultado. Pero aunque siempre es grato festejar, lo cierto es que en materia de competencia electoral, lo que unos ganan otros lo pierden. No pueden ganar todos.

Dicho esto, es posible hacer un ejercicio intelectual que nos permita visualizar el mejor resultado que podría obtener cada bloque, sujeto a ciertas condiciones de realismo —resultados históricos, características de los candidatos, etc.—, y así evaluar cuán lejos o cerca de recibir su regalo ideal estará cada uno cuando se terminen de contar los votos.

En el caso del Partido Comunista, una recuperación importante sería llegar a una votación en alcaldes semejante a la de 2008 (157.914 votos), que duplicó la de la elección siguiente en 2012. Mejor aun sería el resultado de 2004, que fue 2,5 veces el de 2012. En resumen, un regalo de primera sería bordear los 180 mil votos y capturar unas 10 alcaldías. ¡Claro está que no sabemos qué tan buenas fueron sus negociaciones con la Nueva Mayoría!

En el caso del bloque oficialista, un bonito obsequio sería recuperar la votación de 2004, que superó los 2,8 millones de papeletas, mientras que en 2012 sólo alcanzó 2,3 millones (18% menos), a pesar de incluir al PC y de emplear la estrategia de separarse en dos listas. Eso significaría obtener 203 municipios, en vez de los 167 que controla actualmente.

Una dimensión más específica tiene que ver con ciertas comunas emblemáticas. Vale decir, la importancia de mantener Santiago, Providencia, Maipú, La Reina o Recoleta, y de recuperar Cerro Navia, Rancagua, Valparaíso, Ñuñoa, Valdivia, Estación Central o La Florida.

También sería un buen regalo que, a nivel parlamentario, los resultados municipales no alteraran las posibilidades de elección o reelección de determinados diputados y senadores.

En la otra vereda, Chile Vamos obtuvo en 2008 más de 2,5 millones de votos (144 alcaldías), mientras que en 2012 apenas superó levemente los 2 millones de sufragios (121 alcaldías). Acercarse más al primer resultado que al segundo sería buen motivo para descorchar la champaña. Mejor si aun si eso incluye recuperar municipios como La Reina, Peñalolén, Santiago, Providencia, Recoleta, Maipú, Huechuraba y Concepción, junto con retener otras como Valparaíso, Rancagua, Ñuñoa, La Florida y Cerro Navia.

Otro escenario es el de algunos partidos nuevos. Para Revolución Democrática, que sólo presenta candidatos en cinco de las 345 comunas del país, un regalo valioso sería superar el 5% mínimo que se les exige en elecciones de diputados. En el caso del Movimiento Autonomista de Gabriel Boric, su desafío es lograr una presencia contundente en la región de Magallanes, en particular Punta Arenas, y de ese modo desafiar la fuerza electoral de la Nueva Mayoría, por lo que un lindo regalo sería simplemente consolidar su votación. Como su apoyo municipal a Sharp puede ser un factor relevante en la próxima parlamentaria, un resultado en torno al 10% mañana sería una gran noticia para el diputado magallánico.

Finalmente, el mejor obsequio que podría recibir el PRO en esta municipal sería mantener su votación y conseguir la reelección de sus siete alcaldes.

Mañana en la noche sabremos quiénes recibieron el regalo que esperaban… y quiénes no.

 

Eugenio Guzmán, decano Facultad de Gobierno UDD

 

 

Foto: FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO