El año pasado, la brecha entre los empleados capitalinos de menores y mayores ingresos fue de $1,5 millones, cifra que se disparó a $1,8 millones, un alza del 20,7%.
Publicado el 24.07.2015
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La encuesta de ocupación y desempleo del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile arrojó una leve caída del desempleo en el Gran Santiago en junio (6,5%), en relación con marzo pasado (6,8%), pero reveló varios y graves problemas que están afectando el mercado laboral del país en el último año.

El primer botón de alerta es que se perdieron 34 mil empleos asalariados, es decir, con contrato de trabajo, previsión, salud y seguro de cesantía, y se crearon casi 100 mil trabajos por cuenta propia, que en su gran mayoría no tienen dichos beneficios sociales, y tienen menores ingresos.

Lo que muestra una precarización importante del empleo de calidad, razón por la cual la ministra del Trabajo, Ximena Rincón, señaló ayer que la preocupación del Gobierno no sólo deber ser que no aumente el desempleo y se creen puestos de trabajo, “sino también la calidad del trabajo, qué tipos de trabajo se están creando y cómo son y la estabilidad en el tiempo”.

Se dispara la desigualdad salarial en la capital en 20,7%

Es precisamente el aspecto de los ingresos el segundo botón de alerta que muestra la encuesta universitaria, que se aplica desde hace 59 años y es la más antigua del país. Ello, porque los ingresos de los trabajadores con menores recursos, que representan el 54% del total de los empleados capitalinos, cayeron en forma importante, afectando aún más su bajo poder adquisitivo, mientras subieron los sueldos de los trabajadores de sectores medios y altos, aumentando la desigualdad salarial.

Los obreros, que representan el 33,6% de los trabajadores de Santiago, redujeron sus ingresos de $328 mil el año pasado a $324 mil este año, con una variación del -1,3%.

En la misma línea negativa, los trabajadores por cuenta propia, que suman 607 mil vieron caer en forma importante sus ingresos, pasando de $456 mil a $324 mil, una pérdida de $105 mil en su poder adquisitivo (-18,8%).

Este grupo de trabajadores, que no tienen mayoritariamente seguridad social, aumentó en 19,2% en 12 meses, totalizando el 21% de la participación de los ocupados, la más alta cifra desde 2004, lo que es otro indicador de la precariedad laboral que afecta al país.

“Los datos siguen confirmando que son las personas más vulnerables quienes más pierden en un contexto de desaceleración. Ello, porque los trabajadores pierden poder negociador respecto a aquellas fases en donde las oportunidades de empleo abundan, lo cual ocurre cuando el crecimiento económico es elevado y sostenido en el tiempo”, sostiene Juan Bravo, investigador de Clapes-UC.

En la vereda opuesta, en tanto, los empleados del sector medio –en los que “predomina el esfuerzo intelectual” según los califica la U. de Chile y representan el 42% de los trabajadores- incrementaron sus remuneraciones en $80 mil, gracias a que hace un año sus ingresos fueron $747 mil y ahora subieron a $826 mil, equivalente a un alza de 10,6% real.

Los empleadores, que significan el 3% de los trabajadores capitalinos, también subieron sus ingresos en forma importante, pasando de $1,8 millones a $2,1 millones, un alza de 16,8%.

Por tanto, las cifras señaladas anteriormente muestran que la diferencia entre los trabajadores de menores y mayores ingresos se disparó en 20,7% en un año ($312 mil), debido a que la brecha pasó de $1,5 millones  a $1,8 millones.

“Es evidente que estas cifras implican un aumento de la desigualdad. Estos antecedentes respaldan la idea de que cualquier medida de política pública que busque reducir la desigualdad hipotecando el crecimiento económico, fracasará irremediablemente”, afirma el economista Juan Bravo.