El integrante de la comisión presidencial de Seguridad es partidario de modificar el sistema de control de armas. Además, critica los programas de reinserción: "Lamentablemente, en Chile no hemos hecho prácticamente nada", señala.
Publicado el 08.06.2018
Comparte:

La muerte de un carabinero en La Pintana, tras ser baleado por un menor de edad, y el homicidio de una mujer en La Reina por un joven de 18 años, con historial en el Sename, reabrió el debate sobre la responsabilidad penal adolescente. “Basta de consideraciones que porque son menores no pueden recibir las penas que corresponden a delitos muy graves”, señaló el ministro de Interior, Andrés Chadwick.

Esto, sumado a la detención de dos sujetos que portaban armas en un vehículo, generó otras propuestas como reformar la ley de control de armas. Estos temas son parte del debate que ha sostenido la comisión presidencial de Seguridad. Daniel Johnson, director de Fundación Paz Ciudadana, y miembro de la mesa de trabajo, en conversación con “El Líbero” plantea las correcciones que requiere el sistema.

-La subsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorell, señaló a “El Líbero” que “tenemos una ley de control de armas que no es adecuada a la realidad social que estamos viviendo hoy día”. ¿Está de acuerdo con reformar esta ley?

-Estoy de acuerdo en que hay que hacer modificaciones en el sistema de control de armas. La base de datos del registro de armamento y quiénes son las personas que lo tienen, es responsabilidad del Ejército. Sin embargo, la inspección que se hace día a día, es responsabilidad de Carabineros y los resultados no necesariamente se ven reflejados en la base de datos del Ejército. Tener el modelo disgregado en dos instituciones hace que se genere una descoordinación que es necesario corregir. Hay que revisar cuáles son las condiciones para la tenencia de armas y los criterios que se ocupan para definir que una persona es apta para tenerlas en su casa.

Nos falta fortalecer el sistema de inteligencia para poder hacer una persecución más efectiva del tráfico de armas y drogas”.

-En los últimos casos delictuales de connotación pública se han utilizado armas ilegales o robadas…

No podemos ser ciegos sobre que tenemos un problema creciente de tráfico de armas, y de armas en propiedad de delincuentes y personas no autorizadas para portarlas. Tenemos deficiencias en el sistema de persecución. Sabemos de los problemas de coordinación entre las instituciones. Nos falta fortalecer el sistema de inteligencia para poder hacer una persecución más efectiva del tráfico de armas y drogas.

-El autor confeso del asesinato al carabinero en La Pintana tiene 17 años con antecedentes, por lo que se ha dicho que el prontuario en los menores de edad debería ser una agravante para sanciones penales. ¿Comparte esa mirada?

-Evidentemente que un joven tenga un prontuario y que éste vaya in crescendo, teniendo conductas delictivas cada vez más arriesgadas y dañinas, es algo de lo que nos tenemos que hacer cargo. Hay factores que sabemos que son determinantes, como la deserción escolar o el consumo problemático de alcohol y drogas. Si tuvimos contacto con ese joven cinco, seis o siete veces, el problema no es que no lo hayamos dejado detenido en el minuto en que cometió el primer delito, el problema es que no identificamos las causales que estaban haciendo a ese joven delinquir, y no le dimos un tratamiento apropiado para que pudiera reinsertarse socialmente.

-Este caso se suma al de un joven de 18 años que asesinó a una mujer en La Reina. ¿Cree que ha fracasado las políticas de reinserción?

-No se ha hecho reinserción. Lamentablemente, no hemos hecho prácticamente nada, muy poco, en esta materia. El Estado, en programas de reinserción laboral para adultos en cárceles, abarca solamente el 2% de la población penal. Lo que tenemos que hacer es montar seriamente programas de reinserción. Hablamos del aumento de las penas, lo que significaría tener más población encarcelada, pero Chile es el segundo país de la OCDE con más personas privadas de libertad. No somos un país que encarcele poco.

“No hay que pensar al narcotráfico como un problema de esquinas”

-Se habla mucho de la prevención, ¿pero qué medidas se pueden tomar en lo inmediato?

-No es real que la única forma de reducir la delincuencia sea terminar con todos los problemas sociales. Lo que decimos es que hay factores de riesgo, o de exclusión social, que determinan el inicio de carreras delictivas. Hablamos de hacer prevención social focalizada, lo que es económicamente abordable.

-La semana pasada, luego de que un juez de San Antonio dejó en libertad a dos personas que fueron detenidas por llevar armamento en su vehículo, el Presidente dijo que “necesitamos que nuestros tribunales apliquen la ley y colaboren con la seguridad”. ¿Los tribunales han fallado en esta materia?

-Hay que revisar el sistema completo. La solución es que, por una parte, los jueces tienen que ponerse del lado de hacer justicia y que el foco esté puesto en el delito que se cometió y las penas que debería tener. Y por otro lado, tenemos que avanzar en la capacitación de las policías para que, en el minuto en que se hacen las detenciones, se cumplan los protocolos que garantizan que las pruebas serán usadas de manera efectiva en los juicios.

-A raíz del asesinato del carabinero en La Pintana, la alcaldesa de la comuna señaló que  la lucha contra el narcotráfico no lo puede solucionar “ni el municipio ni carabineros por sí solos, necesitamos más ayuda del Estado”…

-Cuando ya tienen a una banda criminal operando en su territorio, no es rol de los municipios desbaratar a esa banda, ese rol es de la Fiscalía, a través de sus órganos auxiliares, que son las policías. Tenemos que revisar cuáles son los efectivos que tenemos en cada uno de los territorios y si tienen la preparación, formación y capacidad para poder desbaratar las bandas. Y, por otro lado, no hay que pensar al narcotráfico como un problema de esquinas, sino que es uno que funciona tecnológicamente a través de redes sociales e informática, por lo que la forma de atacarlo no es territorial, sino que hay que aplicar sistemas de inteligencia que detecten patrones de comportamientos.