El autor del afamado libro “La tiranía de la igualdad” lanza duras críticas contra las reformas del gobierno por su tinte populista pero también a la derecha por no saber defender sus principios en las reformas tributaria y educacional. A su juicio, la próxima elección presidencial estará marcada por la crisis económica, la delincuencia y un “discurso más sensato”.
Publicado el 04.01.2016
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A sus 34 años, Axel Kaiser, abogado, escritor, doctor en filosofía de la Universidad de Heidelberg, Alemania, y director ejecutivo de la Fundación para el Progreso, marcó el debate político e intelectual de este año con su libro “La tiranía de la igualdad”, que estuvo 20 semanas como uno de los libros más vendidos del país.

En el texto, el autor contraviene las ideas del igualitarismo a ultranza y de los “derechos sociales” que se han impuesto en el debate público nacional, y que han tomado cuerpo en algunas políticas públicas como la gratuidad en la educación, entre otros.

Con polémicas frases como “por qué el proyecto de izquierda destruye nuestras libertades y arruina nuestro progreso”, el libro fue destacado por el ex contralor Ramiro Mendoza, como “profundo y serio que recoge gran parte del pensamiento liberal”, y por el abogado y columnista de El Mercurio, Gerardo Varela, quien sostiene que “en momentos de confusiones conceptuales volver a los fundamentos es primordial”.

En esta extensa entrevista con “El Líbero”, Axel Kaiser profundiza en sus ideas liberales y más profundas convicciones, su mirada política del país, de las reformas en curso del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, de la oposición y de cómo ve a Chile en medio de la reforma constitucional y de las elecciones presidenciales del próximo año.

-¿Por qué razones intelectuales y personales da la batalla de defender las ideas liberales?

– La razón intelectual por la que doy esta batalla es porque soy un convencido que si uno no cambia el clima de opinión de un país la hegemonía cultural hacia las ideas de la libertad el país no tiene ningún destino. Me parece que es la obligación, como ciudadano responsable que pretendo ser y por tenerle mucho cariño a Chile y su gente, asumir un rol aplicando los talentos que tengo. Esa es la razón intelectual más de fondo. Por otro lado, no puedo explicar por qué siento esta pasión por la libertad, no lo sé. Es algo que surge del espíritu. Está ahí no sé de dónde viene. Uno podría explicarlo porque en mi familia siempre hubo preocupación por los temas públicos, pero tengo hermanos que no están en la misma. Es algo que es un misterio.

-¿Desde chico tiene esa preocupación libertaria?

-Sí. Siempre tuve una cuestión que me atreví a servirme de mi propio juicio, ideas y conciencia, aun cuando todo el mundo me dijera algo en contra. Por ejemplo, desde cosas como desafiar la autoridad de los profesores cuando chico, cuestionando lo que me enseñaban, hasta de  adolescente no aceptar que los amigos me presionaban para que tomara alcohol, algo que nunca hice. Hoy tomo muy moderado. Tenía la presión de 30-40 amigos diciendo que tomara y veía como todos iban cediendo. Mi capacidad de decir que no era lo que definía mi identidad, pero no por decir que no, sino porque estaba convencido de que era lo correcto.

-¿No tomaba alcohol por razones religiosas?

-No porque no soy una familia religiosa, mi familia tampoco. Crecí con mi abuela que era religiosa pero era luterana, no hay un tema de mucha religión ni nada. Probablemente las religiones más bien te inclinan a la conformidad y a la obediencia que a la rebeldía, a la obediencia. No tengo problemas con seguir reglas y lo que la autoridad diga, en la medida que mi conciencia y mi criterio juzgue que eso es lo correcto. Pero si no es lo correcto no lo voy a seguir y lo voy a desafiar.

-¿Por qué ha dado esta batalla contra el igualitarismo en este año en que el Gobierno ha impuesto políticas  públicas de “derechos sociales”?

-Porque el principio que anima a todo el proyecto de la izquierda siempre ha sido, partiendo por la Revolución Francesa, la igualdad. En nombre de la igualdad se han cometido los peores crímenes y atrocidades, se han arruinado las vidas de millones de personas, y es una idea atractiva, magnética, poderosa pero que no resiste un análisis muy de fondo. Apela a ciertos instintos humanos, que como se encausan como se pretende ahora, son destructivos, porque busca que nadie sobresalga ni se destaque sobre otros. Ese instinto que tiene relación directa con la envidia, cuando se instala como fuerza en la discusión y las políticas públicas y económicas arruina los países.

-¿Cómo hace esa bajada del igualitarismo al caso de Chile?

-Es una idea que se ha instalado progresivamente. Este gobierno la llevó a su clímax pero viene instalándose hace mucho tiempo. Escribí hace años dos libros sobre esto, vengo advirtiendo en las columnas. Nadie creía mucho al principio. Me trataban de extremo y exagerado, pero yo decía que había que tener cuidado porque cuando las ideas avanzan  ganan fuerza y se convierten en sentido común y ya es demasiado tarde. Hoy creo que la historia nos ha dado la razón a quienes advertimos esto, y fuimos muy pocos. El camino igualitarista es un camino estatista y ése es el de la ineficiencia, corrupción, despilfarro, la destrucción de las libertades y eso no permite que las personas y los países salgan adelante.

Kaiser: “Creo que la oposición comete errores en el sentido de que transa muchos principios y errores políticos básicos como aprobar la reforma tributaria con sus votos, y ahora darle luz verde a la gratuidad e la educación superior”.

Los cuestionamientos de Kaiser a la oposición

-¿Siente que Chile está en un camino irreversible en la dirección del igualitarismo?

-Creo que es reversible, que es difícil pero podemos salvar a Chile del mito y la falacia de la igualdad, que ha metido una elite de intelectuales y políticos de izquierda que viven entre los más privilegiados del país y que también han utilizado el mantra de la igualdad para servir sus propios intereses y ambiciones y su propio lucro. Todo eso lo podemos exponer y arreglar en la medida que le mostremos un camino alternativo y tengamos la pasión y convicción de hacerlo.

-¿La coalición Chile Vamos muestra ese camino alternativo?

-Creo que comete errores en el sentido de que transa muchos principios y errores políticos básicos como aprobar la reforma tributaria con sus votos, y ahora darle luz verde a la gratuidad e la educación superior.

-¿Considera un error de Chile Vamos aprobar la gratuidad en educación superior?

-Es un error tremendo porque valida la postura de fondo de la izquierda, que es la educación gratuita universal. Lo único que discuten es en los detalles técnicos de la implementación. La derecha pasa a ser como la izquierda, pero mucho menos lanzada, más conservadora y timorata. Es la sensación que queda y no propone plan alternativo y no está dispuesta a asumir ningún costo. Creo que políticamente es un error. Está claro que la derecha se equivocó en la reforma tributaria, porque perdió todo el capital que podría haber cosechado de ahí y haberle dejado a la izquierda que se equivocara sola.

-¿Que la derecha haya aprobado la gratuidad puede significar que la izquierda ganó esa batalla de las ideas?

-Así es.  Significa que la izquierda ganó esa batalla de las ideas en gratuidad porque la derecha en su mayor parte no cree en la gratuidad, y si no cree en la gratuidad debe saber explicar por qué. Qué es la gratuidad, es un problema de concepto. Joaquín Lavín dice que jamás aprobará la gratuidad universal. Cuando una persona lo plantea así sale mal, alguien dice cómo no es partidario de la gratuidad. Yo soy partidario de la gratuidad. Me encantaría vivir en un paraíso donde las cosas son gratis. Estar en contra de la educación universitaria gratuita para todos es estar en contra de subsidiar a los ricos con platas de los que pagan impuestos y no reciben el beneficio. Si digo que soy contrario a subsidiar a los ricos es muy diferente a decir que soy contrario a la gratuidad. Pero hay que saber explicarlo y transmitirlo y es el trabajo comunicacional que la derecha no ha sabido hacer.

-¿La política no es una combinación entre pragmatismo y principios?

-Es verdad pero en política a veces transar los principios es mucho más costoso que defenderlos. Creo que el problema de la derecha ha sido que se ha acomodado para ganar políticamente y no tuvo otra alternativa que transar ciertos principios, que le puede pasar a cualquier grupo político, el problema es que ha transado casi todos los principios por ganancias políticas mal entendidas de muy corto plazo. Por lo tanto es incapaz de articular una alternativa al país. Cuál es la alternativa de la derecha. Si me preguntan, pienso que la derecha debe desarrollar un aparataje intelectual y comunicacional para promover la idea de un estado cada vez más chico, que la gente va a estar mejor si el estado sale de sus espaldas, de sus bolsillos y casas.

Kaiser: “Los derechos sociales son un mito, no existen, un derecho social es un derecho a la plata de otro. Y le ponen el nombre social, que es un concepto fácil de vender, a algo completamente antisocial porque es convertir a cierto grupo de personas en proveedores ilimitados de recursos para otros grupos de personas”

-¿Cómo la derecha puede instalar hoy ese discurso de achicar el Estado cuando el Gobierno instala los “derechos sociales”?

-He estado en los medios de comunicación discutiendo con intelectuales y políticos de izquierda y la recepción de la gente no ha sido mala. Todo depende de cómo lo explicas. Si dices que el tema de los derechos sociales implican una redistribución masiva de riqueza por parte del estado que va a ser ineficiente, que incrementará la desigualdad porque la van a captar grupos de interés y porque lo mecanismos fiscales de recaudación destruyen los incentivos para crear riqueza y que no es moral, porque no beneficia a los que más lo necesita y porque utiliza a un grupo de personas como vacas lecheras para funcionarios públicos que son los que se llevan la mayor parte de los recursos, la gente dice que no es tan insensato. Uno no puede caer en la trampa conceptual de que hay derechos sociales. Los derechos sociales son un mito, no existen, un derecho social es un derecho a la plata de otro. Y le ponen el nombre social, que es un concepto fácil de vender, a algo completamente antisocial porque es convertir a cierto grupo de personas en proveedores ilimitados de recursos para otros grupos de personas, los que, a su vez, se transforman en dependientes del asistencialismo estatal con el que nunca salen adelante, y entre medio el que reparte se lleva la mejor parte. No hay nada más antisocial que eso. De hecho, es una muy mala idea, porque en países como esos, donde vimos que cae el cobre se hacen un par de tonteras y  el país se desploma económicamente, la posibilidad de financiar es mucho más limitada, tanto así que el gobierno se tiene que echar para atrás en la gratuidad para todos, porque los derechos sociales recaen sobre bienes económicos, que es algo que dije hace tiempo y muchos me criticaron porque hay veces que nadie quiere conversar racionalmente los temas. Tanto así que en Europa el modelo está fracasando.

Los temas que marcarían las próximas elecciones presidenciales

-¿Qué temas cree que estarán en la agenda política en la próxima elección presidencial? En la pasada fueron gratuidad, igualdad y derechos sociales?

-El tema de la nueva Constitución y las libertades, el derecho de propiedad, el sistema económico va a estar entero en cuestión, las isapres, AFP, y el crecimiento económico será pésimo, este año será peor y el próximo peor todavía. Estoy absolutamente convencido de eso. El gobierno ha camuflado el desempleo contratado decenas de miles de funcionarios públicos que lo mismo hizo Argentina con los Kirchner. Pero el desempleo y la inflación van a aumentar y el crecimiento va a caer y vamos a tener una crisis económica importante en el país. Ya la tenemos pero va a empeorar. Esos serán los temas, empleos, seguridad pública, que ha sido un fracaso.

-¿Esos temas favorecen más a un candidato de derecha o de izquierda?

-Depende quienes sean los candidatos. Si es Ricardo Lagos, a pesar de que se le pueden criticar muchas cosas, en algunas materias va a tener más credibilidad que Piñera, como seguridad pública. Cuando gobernó Lagos el país estaba más tranquilo. La gente sentirá que llega un estadista, que controla los grupos de presión, con autoridad, con historia. Por ahí podría ser una carta mucho más competitiva en esos temas. En economía Piñera sería más duro porque la gente se va a acordar que con él la economía funcionaba bien, pero no sé, habría que ver.

-¿Cree que los ejes temáticos en la próxima elección estarán más hacia la centro-derecha que hacia la centro-izquierda?

-Creo que habrá un retorno a un discurso más sensato, más de centro, porque este gobierno llevó las cosas tan al extremo que las consecuencias han sido muy malas.

-¿Respecto de la gobernabilidad, se mantendrían dos bloques o volveríamos a los tres tercios?

-No lo sé, pero los tres tercios no se pueden descartar. Es algo que podría ocurrir. Si se margina la izquierda más radical, cosa que no sé si ocurrirá, sería positivo que haya tres tercios, un tercio de centro que cogobierne con uno de derecha, y que los grupos radicales de izquierda no tengan mayor incidencia, como siempre estuvo el PC fuera del Gobierno, que es como debiera quedarse a mi juicio.

Kaiser: “Cuando uno analiza lo que pretenden los refundadores de Chile, que quieren hacer la nueva Constitución, y los ves tan alineados con la agenda del Foro de Sao Paulo, lo que ocurrirá será un desorden generalizado en Chile, en que habrá más conflicto y polarización”

-¿Cómo ve el proceso del debate constitucional y hacia qué país cree que nos llevará?

-Cuando uno analiza lo que pretenden los refundadores de Chile, que quieren hacer la nueva Constitución, y los ves tan alineados con la agenda del Foro de Sao Paulo, lo que ocurrirá será un desorden generalizado en Chile, en que habrá más conflicto y polarización porque una Constitución define las reglas de todo el mundo y todo el mundo tiene ideas distintas de cómo deben ser las reglas. Al final, o se impone una visión o no se llega a ningún acuerdo. La nueva Constitución es una receta perfecta para que se agudice la conflictividad en el país. Creo que eso es algo que algunos buscan a propósito. Al final de este camino dónde veo a Chile, en un peor lugar que hoy. No me cabe ninguna duda de que la Constitución que salga, si se llega a hacer, de un proceso tan bananero como el propuesto, será una Constitución mucho menos libertaria y hará de Chile un peor país, no tengo ninguna duda.

-¿Cuál cree que es el bien superior de la sociedad?

-Tomás Jefferson, padre fundador de EE.UU. dijo que el bien común se persigue de la mejor manera dejando que cada persona siga sus propios fines a su propio modo. Por lo tanto, el bien superior en cualquier sociedad es la libertad. La libertad individual debiera ser el norte polar de todo proyecto político. Sin libertad individual ya sabemos lo que tenemos, y eso es lo que voy a defender siempre a pesar de que a los grupos de interés no les conviene.

Las críticas al libro “La tiranía de la igualdad”

-¿Qué opina de las críticas de intelectuales de izquierda a su libro “La tiranía de la igualdad”?

-En general las encuentro bastante fundadas. Obviamente ha sido bastante dura contra el libro pero han tratado de argumentar y hacerse cargo de los argumentos que presento y han hecho, incluso, reconocimientos al libro, como ciertas virtudes de cómo está escrito, los fundamentos, que presenta una visión liberal, me sitúan en la tradición de Hayek y Friedman, que para mí es un honor. Ha sido una discusión bastante racional en general. La gente que lo comenta del lado más liberal ha sido muy positiva y generosa. Para la izquierda es un arma que la golpea y han tenido que defenderse, pero han intentado ser bastante académicos. Ha habido otras críticas curiosamente de la derecha conservadora, que es más moralista y estatista, que ha sido más dura con el libro que la misma izquierda. Es una de las paradojas de la derecha en Chile, que se chaquetean entre todos.

Kaiser: “El proyecto de la izquierda, tipo Fernando Atria, en materia de provisión de lo que ellos llaman los derechos sociales, que no son otra cosa que las dimensiones más importantes de la existencia humana, tiene un germen totalitario”

-¿Encontró alguna crítica de la izquierda al libro que le encuentre sentido?

-No muchas, porque el libro lo escribí con mucho respaldo y estudio. No escribí algo al pasar. Creo que la izquierda tiene una visión de la libertad equivocada, que está mal, en sus fundamentos es incorrecta y tienen pocos conocimientos de la economía. No saben cómo funciona la economía y no les interesa, que es lo peor de todo. Entonces cuando vienen ciertas críticas, por muy bien intencionadas de la izquierda, te das cuenta que hablan de un lugar en que no entienden códigos de comprensión fundamentales. Por ejemplo, que los recursos son escasos y las necesidades son ilimitadas, el abc de la economía, y que tú para satisfacer necesidades a través del estado, si ese es el rol que se desea cumplir, tienes que crear los recursos, y entonces no puedes tener impuestos muy altos que desincentiven el crecimiento económico. Ellos mismos tendrían que reconocer límites a su pretensión de darle a cada santo una vela, pero no, porque son, además, algunos de ellos, no todos, irresponsables y demagógicos. No les importa. Fernando Atria es el caso, si existen o no recursos disponibles para llevar adelante su proyecto. Él quiere que se imponga por la fuerza de la ley construir una sociedad nueva desde el poder, y las consecuencias no le interesan. Y ahí radica una profunda inmoralidad del proyecto de izquierda, que no le importa las víctimas que haya, que normalmente son los más desfavorecidos de un país, con tal de imponer su visión dogmática, igualitarista y aplastante de la libertad. Son absolutamente ciegos a los argumentos técnicos.

-¿Así como critica el dogma de la igualdad, existe también el dogma del liberalismo?

-Yo diría que la libertad, hasta cierto punto, es un dogma en el sentido de que es un valor, un principio porque parte de la base de ciertos derechos que los seres humanos tenemos, el derecho a perseguir tu camino y felicidad. Si estás de acuerdo con eso, que cada persona tome sus decisiones en su vida, tienes que aceptar la libertad. Si no, eres partidario de la igualdad, porque ellos no aceptan que las personas sean plenamente libres para perseguir sus caminos en sus vidas. La izquierda más dura te quiere decir cuánto ganar, dónde gastarlo, a qué colegios puedes llevar a tus hijos, qué sistema de salud debes tener, qué prestaciones, etc, te quieren imponer todo. El proyecto de la izquierda, tipo Fernando Atria, en materia de provisión de lo que ellos llaman los derechos sociales, que no son otra cosa que las dimensiones más importantes de la existencia humana, tiene un germen totalitario. Y hay una carta en El Mercurio de tres doctores que se refieren a una columna de Atria y Vivianne Bachelet, donde literalmente dicen que el programa de ellos en salud es totalitario. La otra forma de ver las cosas es por sus resultados, donde han primado las ideas que defendemos los partidarios de la libertad las sociedades han prosperado, la gente es más rica, hay menos pobreza, más movilidad social, paz, más expectativas de vida, menos delincuencia, más cultura, más arte, todo está mejor. En cambio, donde se han establecido las ideas que promueve la izquierda dura en Chile hay más miseria, pobreza y delincuencia, menos democracia, más violaciones a los derechos fundamentales, etc, etc.

-¿Y el ejemplo de los países de Europa del norte que pone la izquierda del equilibrio entre derechos sociales y libertad económica?

-Creo que ellos no conocen la evidencia empírica de esos países porque de partida están con los mayores indicadores de libertad económica del mundo. Eran países muy homogéneos mucho antes de que se crearan los estados benefactores.  Suecia  no tenía estado benefactor hasta muy entrado el siglo XX y era uno de los países más igualitarios y ricos del mundo. Y cuando creó el estado benefactor el ingreso per cápita sueco cayó sustancialmente y el sistema terminó quebrado a fines de los 90’ e introdujeron una serie de principios liberales, tipo voucher, en los servicios públicos aceptando el lucro. Cosa que acá la izquierda no quiere aceptar. Es decir, los suecos están mucho más en la línea Friedman de lo que está la izquierda chilena, que quiere imponer un sistema de los 60, donde el estado controla todo, que es una cosa absurda donde ha fracasado en todo el mundo y que agrede la libertad de las personas. No tiene nada que ver lo que ellos proponen con el sistema de los países nórdicos, y el que lo ha dicho muy bien ha sido Mauricio Rojas, que fue ex diputado sueco, que fue del MIR y conoce bien la izquierda por dentro, y fue protagonista de todas las reformas que se realizan en los 90’, y él dice que lo que se dice acá no tiene nada que ver con lo que pasa en Suecia. Eso se utiliza de manera irresponsable y poco rigurosa.