Además, una veintena de los nuevos embajadores son militantes de partidos de la Nueva Mayoría y, de ellos, 11 fueron ministros o parlamentarios. El senador Hernán Larraín pide reducir los nombramientos políticos y profesionalizar el servicio exterior.
Publicado el 20.10.2014
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Con $7 millones 645 mil, el periodista Osvaldo Monge Aristegui, agregado de prensa en Brasil, se transforma en el sueldo más alto de los 30 funcionarios del Gobierno de la Presidenta Bachelet enviados a trabajar, como agregados, a las embajadas de Chile en el exterior. Los  que menos ganan, Fabio Villalobos y Patricio Rivas, representantes comerciales y culturales en Ecuador, respectivamente, reciben $5 millones 818. El sueldo promedio es de $7 millones, similar al de los ministros de Estado y los diputados.

Los agregados nombrados desde marzo pasado (ver lista y sueldos abajo) están radicados en países de Sudamérica, América del Norte, Europa y Asia, y también en los organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA), las Naciones Unidas y la OCDE.

Los nombramientos más polémicos

El nombramiento como agregado deportivo en España del futbolista Carlos Caszely generó polémica porque el cargo no existía, pero tras una consulta del senador José García Ruminot a la Cancillería para que aclarara el tema, ésta afirmó que su cargo es de agregado de prensa, lo que se justifica porque es periodista titulado de la Universidad de Santiago de Chile. Su sueldo es de US$ 11.528 ($6 millones 824 mil).

A Javiera Parada, representante cultural en Estados Unidos con un sueldo de US$11.772 ($6 millones 969 mil), se le ha cuestionado que viva en Nueva York, donde estudia su pareja, y no en Washington, donde está la embajada.

Parada -que es parte de Revolución Democrática y es impulsora de la asamblea constituyente-,  fue la encargada de los temas culturales en la campaña presidencial de Bachelet hasta mayo del año pasado, cuando renunció tras el rechazo de la Nueva Mayoría a realizar primarias para elegir los candidatos al Parlamento.

María Angélica Álvarez Martín, periodista y directora de programación del primer gobierno de la Mandataria, de quien es muy cercana, fue enviada a Roma como agregada de prensa con un sueldo de US$ 11.691 ($6 millones 921 mil), donde fue nombrado embajador Fernando Ayala, quien fue jefe de protocolo de Bachelet en su primera administración.

El comunista y ex presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre, Cristián Cuevas, es vecino de oficina de Caszely en Madrid y su función es de agregado laboral de la embajada, con un sueldo de US$10.823 ($6 millones 407 mil). En 2007, Cuevas lideró una huelga de 37 días en que los trabajadores subcontratistas se tomaron los accesos a los principales centros mineros exigiendo a Codelco mejoras salariales, seguros de salud y vida, beca escolar y un bono de productividad.

La actriz y ex diputada del PPD, Ximena Vidal, es agregada cultural en México con un sueldo de US$ 10.673 ($6 millones 318 mil), y desde la década de los 90’ ha trabajado como gestora cultural.

Ex ministros y ex parlamentarios embajadores

Dos tercios de los embajadores que ha nombrado la Presidenta Bachelet militan en partidos de la Nueva Mayoría, y varios son ex diputados y senadores, como Marcelo Díaz, en Argentina; Patricio Hales, en Francia; Jaime Gazmuri, en Brasil; Gabriel Ascencio, en Ecuador; Ricardo Navarrete, en Colombia; y Ricardo Núñez, en México.

También se designaron representantes de Chile a ex ministros de la Concertación, como Claudia Serrano, en la OCDE; Mónica Jiménez, en la Santa Sede; José Goñi, en Suecia; Mario Fernández, en Austria; y Juan Gabriel Valdés, en Estados Unidos.

Senador pide reducir los cargos políticos

El senador y miembro de la comisión de Relaciones Exteriores, Hernán Larraín, señala a “El Líbero” que, en general, los embajadores deben ser de carrera diplomática, y que los designados políticamente por el Presidente deben ser una “pequeña fracción”.

“Para eso los diplomáticos de carrera estudian y entrenan y tienen las experiencias y características que les permitan representar bien al país, y no cometer los errores gruesos como el del embajador en Uruguay, Eduardo Contreras”, señala.

Larraín agrega que se debería crear una norma para hacer más restrictivos los nombramientos diplomáticos, que fijen parámetros y exigencias más altas, e impedir que los cargos se usen como “hijuela pagadora de beneficio político o para darle trabajo a los que estén cesantes”.

El senador José García Ruminot añade que los embajadores deben estar a “la altura del honor de representar a Chile”, y que se debe evaluar el desempeño de cada uno en función de su desempeño, independiente de si fue designado o es de carrera diplomática.

 

Foto: JUAN GONZALEZ/AGENCIA UNO

sueldos agregados de Chile en el exterior