La Presidenta sostuvo, refiriéndose al gobierno de Sebastián Piñera, que “hemos hecho mucho más en cada una de las áreas”. Esto podría ser una genuina convicción de nuestra gobernante, pero también podría ser otra manifestación más del mundo paralelo en que vive la izquierda cuando gobierna, que quiere imponer con su ideología una serie de fórmulas que chocan con la realidad y los deseos de las personas.
Publicado el 11.10.2017
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El pasado domingo la Presidenta Bachelet contestó una larga entrevista en La Tercera que puede ser interpretada como un balance de su gobierno y, también, como una intervención electoral más de La Moneda de cara a las elecciones del próximo 19 de noviembre.

Es lógico que ella defienda su gestión y que sus ministros repitan los discutibles éxitos de la administración. Lo que es curioso es que sea ella quien asuma el liderazgo de las candidaturas de la izquierda, ante el vacío dejado por Alejandro Guillier.

La frase más repetida de la entrevista presidencial es aquella en la que dice, refiriéndose al gobierno de Sebastián Piñera, que “hemos hecho mucho más en cada una de las áreas”. Esto podría ser una genuina convicción de nuestra gobernante, pero también podría ser otra manifestación más del mundo paralelo en que vive la izquierda cuando gobierna, que quiere imponer con su ideología una serie de fórmulas que chocan con la realidad y los deseos de las personas, pero que aun así están dispuestos a defender hasta el final, en la convicción de que un grupo de burócratas sabe mejor lo que se debe hacer.

En estos días hemos sido informados de que la subvención escolar no cubrirá el monto que antes financiaban los padres a través del copago, lo que consolida el engaño de la llamada ley de inclusión. Además, a punto de terminar el gobierno, el anuncio de “más y mejores empleos” fue una promesa de campaña que no se acerca ni de lejos al millón de empleos creados en el gobierno del Presidente Piñera. Y desde el regreso a la democracia nunca un gobierno había tenido un crecimiento tan bajo como éste. Obviamente, no se trata de números, sino de oportunidades de desarrollo para los chilenos, que es lo que realmente importa cuando discutimos políticas públicas y tratamos de llevar a la práctica nuestras ideas.

Felizmente esta discusión se da en un período de campaña, lo que permitirá que sea más amplia, en múltiples debates y conversando directamente con la gente en las calles y en distintos foros ciudadanos. No se trata de entrar en una competencia sobre quién hizo más en los últimos dos gobiernos, porque parece claro que la Presidenta está confundida en sus análisis o, al menos, ha sido mal informada por sus ministros y asesores. El tema de fondo que debe resolver el país es quién puede hacerlo mejor en los próximos cuatro años, considerando el potencial de Chile y los enormes desafíos que sigue teniendo nuestra sociedad, para así lograr efectivamente mayores niveles de justicia y libertad.

Quedan apenas cuarenta días para las elecciones y seguirá habiendo muchas declaraciones y réplicas, algunas que analizan la realidad y otras que circulan por mundos paralelos. Finalmente, será el pueblo de Chile el que el próximo 19 de diciembre definirá quién debe gobernar el país y llevarlo efectivamente al desarrollo que este gobierno postergó una vez más. Con seguridad será una decisión más realista de lo que hemos visto en los últimos años, y por ello esperamos tener un gobierno de progreso económico y social, como el país efectivamente quiere y puede.

 

Julio Isamit, coordinador politico Republicanos

 

 

FOTO: CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

 

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