Reuniones con las diferentes carteras ha sostenido la subsecretaria para coordinar el Plan Nacional de Derechos Humanos, que incluye 15 áreas y más de 600 acciones, y que se debe comenzar a implementar este año. Infancia, migrantes, adultos mayores, dictadura y memoria, y reinserción social, son algunos de los tópicos.
Publicado el 11.06.2018
Comparte:

“Una ruta común que apunta a la garantía de los derechos de todas las personas que habitan en Chile”. Así se defne el Plan Nacional de Derechos Humanos. La estrategia, que incluye más de 600 acciones, la debe llevar a cabo la subsecretaria de Derechos Humanos, Lorena Recabarren.

Hace poco más de una semana ya comenzó a reunirse con sus pares de otros ministerios. “Hemos recibido muy buena acogida”, asegura. Un mes y medio es el plazo para finalizar la ronda de reuniones en torno al tema y para empezar la coordinación de las políticas públicas y enfoque de DD.HH en cada ministerio.

El Plan fue lanzando a fines del gobierno de Michelle Bachelet y es una política que obedece a recomendaciones internacionales. “Cuando uno trabaja en DD.HH es importante saber que se trata de temas de Estado y se va construyendo sobre cimientos anteriores”, sostiene la subsecretaria Lorena Recabarren, en conversación con “El Líbero”.

-¿En qué consiste el Plan Nacional de Derechos Humanos?

-El Plan Nacional de Derechos Humanos es una obligación legal que tenía esta subsecretaría al momento de su inicio. De acuerdo a la propia ley orgánica constitucional, se establece que ésta tiene un plazo de 12 meses para elaborar el primer Plan de DD.HH. En esa misma ley se fijan ciertos lineamientos básicos. Esta política obedece, también, a recomendaciones internacionales que vienen del año 93, de la Convención de Viena. Es muy potente lo que pasa en DD.HH después de la caída del Muro de Berlín. La humanidad estableció un acuerdo por la dignidad del hombre.

-¿Analizaron algunos ejemplos de los que ya se han implementado en otros países?

-Hay distintas formas de hacer Planes Nacionales de Derechos Humanos. La experiencia comparada es absolutamente asimétrica. Varios países tienen uno, especialmente aquellos que iniciaron transiciones a la democracia después de los 90. Las experiencias son absolutamente distintas, no comparables. Están las recomendaciones que te dan los organismos del sistema universal de DD.HH pero, en la práctica, se ha demostrado que las formas en que se han tratado los planes, pueden tener diferencias.

La gran mayoría de las acciones tiene que ver con educación en Derechos Humanos, con generar protocolos de buen trato en las instituciones, planes de capacitación”.

-¿Cuáles son los principales lineamientos?

-El Plan tiene 15 áreas que nadie podría negar que son de Derechos Humanos y hay absoluto acuerdo en que todas son súper relevantes. Está migrantes y personas refugiadas; trata de personas y migración ilegal; niños, niñas y adolescentes; discapacidad; adultos mayores; mujer; memoria y dictadura; equidad territorial y ruralidad; empresas y DD.HH; sistema universal de DD.HH; reinserción social; pueblos indígenas; diversidad sexual; prevención de la tortura; y educación en DD.HH. Y todos estos son temas que los venimos tratando desde el programa de gobierno del Presidente Sebastián Piñera.

-¿Cómo organizaron la información en diferentes áreas del Estado?

-Hay mucha información relevante de un primer levantamiento, que se hizo durante el primer trimestre de 2018. Ahí se confirma un relato o una forma de interpretar los planes. Los DD.HH son un tema de Estado y no dependen del gobierno de turno y nosotros vamos a seguir con este compromiso que Chile asumió desde hace mucho tiempo.

“La centroderecha, con las mismas luces y sombras que podría haber tenido la izquierda respecto de los DD.HH, evidentemente ha tenido una evolución”

-¿Cómo manejarán los plazos para implementar los diferentes aspectos de esta política nacional?

-En los 15 temas hay más de 600 acciones, algunas administrativas y otras legislativas. La gran mayoría de las acciones tienen que ver con educación en derechos humanos, con generar protocolos de buen trato en las instituciones, planes de capacitación. Hay mucho de intersectorialidad. Estamos recorriendo las subsecretarías, diseccionando el plan y definiendo cuánto es normativo, legislativo, cuánto depende de nosotros, en cuántas medidas participa más de un servicio y cuál es el órgano colaborador.

El actual desafío es también preocuparse de las violaciones y de la prevención a las violaciones que actualmente estamos teniendo, por ejemplo, de la dignidad de las personas privadas de libertad y los derechos de los niños que están en instituciones bajo dependencia del Estado”.

-En cuanto a los recursos para desarrollar el Plan, ¿ya existe un acuerdo?

-En algunas acciones hay recursos comprometidos porque eran planes de continuidad de programas anteriores, capacitaciones que se estaban haciendo, por ejemplo, en el acceso a Internet seguro, eso es una acción con enfoque de derechos, porque es la preocupación del Estado para que no sean vulnerados los derechos de los niños. Entonces, no se trata de que haya recursos para el Plan como una integralidad, sino que hay recursos asociados en algunos casos y otros, en realidad, no se requieren  porque son decretos administrativos y cosas que se pueden hacer con los recursos que ya tiene cada uno de los servicios.

El tema de los DD.HH es una bandera que constantemente ha mantenido la izquierda en Chile. ¿Eso dificulta que el Gobierno pueda tomar y promover el tema?

-La centroderecha en Chile, con las mismas luces y sombras que podría haber tenido la izquierda respecto de los DD.HH, evidentemente ha tenido una evolución. El primer gobierno del Presidente Piñera, tal vez sin llamarlo derechos humanos, hizo muchísimo en  esta área. Y tal vez está sesgado por la historia de Chile en relación a la memoria,  a las violaciones en dictadura. Pero fue el Presidente Piñera el que cerró el Penal Cordillera, por ejemplo, y que habló de los cómplices pasivos.

“La interpelación al ministro fue una tremenda oportunidad para exponer los planteamientos en relación a nuestra agenda de DD.HH.”

-¿Cómo analiza la interpelación que la oposición le realizó al ministro de Justicia, Hernán Larraín?

-La interpelación al ministro fue una tremenda oportunidad, como Gobierno, para  exponer los planteamientos que tenemos en nuestra agenda de Derechos Humanos. En la Cuenta Pública el Presidente dijo que, sin dejar de mirar nuestra historia reciente y las graves violaciones a los derechos humanos que se cometieron, el actual desafío es también preocuparse de las violaciones y de la prevención a las violaciones que actualmente estamos teniendo. Eso se refiere, por ejemplo, a la violación de la dignidad de las personas privadas de libertad, la violación a los derechos de los niños que se dan en instituciones directas o indirectas bajo dependencia del Estado, en el Sename. No podemos dejar de atender esos desafíos y, en ese sentido, la interpelación fue un buen corolario o una buena manera de concretar lo que el Presidente ya había anunciado el día viernes.