Renuncias de federaciones estudiantiles, término de movimientos políticos y quiebre de relaciones marcan las acusaciones de acoso y encubrimiento que existen en contra de militantes universitarios del bloque de izquierda, en diversos planteles. El último caso ocurrió el viernes, con la suspensión del presidente de la Fech, Alfonso Mohor.
Publicado el 20.06.2018
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“Mediante una votación, se acuerda una calificación para la conducta del Presidente Fech, Alfonso Mohor, (…) de encubrimiento de un acoso laboral ocurrido en 2017“. De esta forma, el pleno de la Federación de los Estudiantes de la Universidad de Chile dio a conocer, el viernes pasado, los resultados de una investigación interna en contra de la cabeza de la organización universitaria.

La acusación que recaía sobre Mohor, militante de Movimiento Autonomista (MA) surge el 20 de noviembre del año pasado cuando se le acusó de encubrir el acoso laborar que habría sufrido una funcionaria del Centro de Estudiantes de Ingeniería (CEI), que en ese entonces él presidía. A raíz de esto, el pleno de la Fech inició una comisión investigadora para determinar responsabilidades.

Dicha instancia entregó un informe en enero de este año, pero fue rechazado por falta de rigurosidad. Se formó, entonces, una nueva comisión conformada por la secretaria general de la Fech, Javiera López; los concejeros Juan Pablo Brandt y Javiera Loomis; una integrante de la Secretaría de Sexualidades y Género de la Fech, y  Camila Ferrada, miembro del Centro de Estudiantes de Ingeniería. Tanto López, como Loomis y Ferrada son militantes de Revolución Democrática (RD), mientras que Brandt pertenece a la Centro Derecha Universitaria (CDU).

Este equipo fue el encargado de elaborar el informe con el que el pleno de la Fech terminó por sancionar a Mohor con “tres meses de suspensión” de su cargo. El hecho generó que su movimiento congelara las relaciones con RD. Incluso, el conflicto escaló hasta el mundo legislativo del Frente Amplio. El diputado autonomista, Gabriel Boric, calificó la sanción al presidente de la Fech como “una maniobra rasca de poder disfrazada de falsa ética laboral”.

Para los sectores estudiantiles de las diversas agrupaciones que componen el bloque de izquierda, esto no es algo nuevo. Durante el último tiempo, acusaciones de abusos y encubrimientos en contra de militantes del FA, han surgido en diferentes universidades.

El fin de Crecer en medio de acusaciones de abuso

“Este año se conocieron distintos casos de violencia sexual cometidos por militantes de organizaciones que conformaban Crecer, tanto en la UC como en otros espacios, y que para la gran mayoría de la plataforma eran desconocidos”, decía la carta en que el movimiento de izquierda de la Universidad Católica anunciaba su disolución, el 18 de junio del año pasado.

Crecer -compuesto por varios movimientos que integran el Frente Amplio, como el mismo MA, la Unión Nacional Estudiantil (UNE), brazo estudiantil de Nueva Democracia, y el Frente de Estudiantes Libertarios (FEL), perteneciente a Izquierda Libertaria, y que llegó a ser Federación de Estudiantes de la Universidad Católica-, enfrentó una crisis desde el 20 de mayo de ese año, cuando se filtró una carta que enviaron los autonomistas a los otros miembros de la agrupación.

“En las últimas semanas nos hemos enterado de prácticas y conductas que van en grave detrimento con esta nueva sociedad que nos hemos planteado construir. Concretamentenos enteramos de que varios miembros de la UNE han sido acusados de casos de abuso/acoso sexual de distinta gravedad”, advirtió el MA en su misiva. “Dentro de la UNE existe un respaldo ya sea mediante una legitimación como también con un sistema de encubrimiento de los victimarios y de sus cómplices”, acusaron.

Un día después, el 21 de mayo, el movimiento de Boric, tuvo que retractarse tras recibir información del mismo movimiento interpelado. Incluso emitieron una declaración en la que lamentaron “haber afirmado información imprecisa, no verídica y acusaciones falsas sobre altos cargos de esta organización”.

Pese a esto, la polémica siguió escalando. A principios de junio, el brazo estudiantil de Nueva Democracia decidió abandonar Crecer. “Ha habido acusaciones y críticas que vienen del oportunismo. Afán destructivo, con oídos sordos a las explicaciones dadas y que nos han tenido (…) como chivo expiatorio al que se le achacan los males colectivos”, señalaban en la carta en la que formalizaron su salida y en la que culpaban al MA de evadir “sus responsabilidades y tomar palco ante las irresponsables acusaciones”.

Días después, los movimientos restantes dieron a conocer el fin de Crecer. “La falta de información de los casos de abuso y el actuar negligente, sobre todo de parte de la Unión Nacional Estudiantil, quebró confianzas entre nuestros propios compañeros y compañeras”, se lee en el documento donde ponen término a la organización.

Sin embargo, varias de las agrupaciones que conformaban Crecer siguieron trabajando juntas. Incluso lograron elegir, este año, a un militante de Movimiento Autonomista como delegado Confech. No obstante, el estudiante que ostentaba este cargo, debió renunciar por denuncias de “violencia de género”.  Ante esta situación, el MA señaló: “Asumimos la responsabilidad por no solo haber lanzado su candidatura para liderar un proyecto feminista del cual, posteriormente, nos dimos cuenta que no era idóneo para representar“.

La destitución de la Federación de Estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado

A mediados del año pasado, la Federación de Estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado (Feuah) vivió su propio terremoto. El 8 de junio, durante el consejo de federación, el Centro de Alumnos de Derecho, denunció al entonces vicepresidente de la Feuah, y militante de la Unión Nacional Estudiantil, por abuso sexual en contra de una estudiante de la misma casa de estudios. Y exigieron  su renuncia.

Los estudiantes de Derecho, tras el consejo, emitieron una declaración donde indicaron que el integrante de la Feuah “aceptó total y completamente los hechos descritos”. Esto fue complementado con un comunicado de la misma federación donde señalaron que el entonces vicepresidente confirmó “la presentación de su renuncia como también su culpabilidad”.

La Feuah se trataba de una organización especial para el Frente Amplio. Al tratarse de una mesa escogida a través de lista cerrada, el bloque había presentado una candidatura única en la que participaban dos miembros de la UNE, y un militante del Movimiento Autonomista, uno de Revolución Democrática y uno del Frente de Estudiantes Libertarios. “Era la única universidad en la que el Frente Amplio funcionaba como tal”, explica un estudiante de la casa de estudios.

A raíz de la acusación, las fuerzas restantes de la directiva le solicitaron, además, la renuncia a la otra integrante de la UNE que componía la mesa. “No podemos permitir que la Unión Nacional Estudiantil continúe dentro de esta federación bajo los antecedentes descritos”, indicó, en un comunicado, la Feuah.

El Movimiento Autonomista también se refirió a la situación. Y fue más allá: “Nos es imperativo revelar que han existido denuncias de compañeras hacia otro militante de la UNE“.

La situación siguió escalando. En la sesión del 16 de junio de 2017, el consejo de federación decidió destituir al resto de la mesa directiva de la Feuah.

Este año, el 13 de febrero, el Movimiento Autonomista de la Universidad Alberto Hurtado publicó un comunicado en el que dio a conocer la denuncia que una militante realizó en contra de otro autonomista, “por violencia de género”. El MA congeló la militancia del acusado.

Acusación de encubrimiento en lista que competía para el centro de alumnos de Derecho de la U. Chile

La denuncia contra Mohor, no es la única que le pesa al Frente Amplio en la U. de Chile. Durante las elecciones, en 2017, del Centro de Alumnos de Derecho, estudiantes de la carrera acusaron de encubrimiento a una integrante de la lista Fuerza Colectiva que estaba compuesta por los movimientos frenteamplistas más representantes de ContraCorriente y Actuar Colectivo. Los dardos apuntaban a una militante de la Unión Nacional Estudiantil.

A raíz de la acusación, que se realizó el 28 de septiembre en medio del debate de los aspirantes al centro de alumnos, la lista decidió bajar la postulación de la acusada, mientras que la UNE inició una investigación.

No obstante, tres días después, la lista completa optó por no participar en las elecciones.

Defensa de RD a sus nuevos militantes que provienen de la UNE

Todas estas acusaciones de abuso tensaron las relaciones entre Movimiento Autonomista y la Union Nacional Estudiantil. Tanto así, que estos últimos compitieron solos para mantener la presidencia de la Fech que se encontraba en manos de uno de sus militantes, Daniel Andrade.

Tras las elecciones de noviembre del año pasado, la mesa de la Fech quedó compuesta por Alfonso Mohor (MA), como presidente; Mattias Gallegos (Vamos Construyendo),como vicepresidente; Javiera López (en ese entonces militante de la UNE), como secretaria general; Francisca Ochoa (Juventudes Comunistas), como secretaria de comunicaciones, y Juan Carlos Bustos (Centro Derecha Universitaria), como secretario ejecutivo.

A principios de este año, la mayoría de los militantes de la Unión Nacional Estudiantil ingresaron a Revolución Democrática. Entre ellos, se encontraban el ex presidente de la Fech, Daniel Andrade, y la actual secretaria general Javiera López.

El frente estudiantil de RD en la U. de Chile, a raíz de la entrada de los militantes de la UNE, publicó una declaración en la que dijeron que eran conscientes de que quienes ingresaban “vienen de una organización con denuncias de violencia de género en el pasado” . Comentaron, también, que indagaron “cuáles casos habían quedado con una sanción distinta a la expulsión” de su antiguo movimiento. Y a modo de apoyo a los nuevos miembros, señalaron: “Rechazamos categóricamente que se etiquete a nuestras nuevas compañeras de ‘encubridoras'”.

En la noche del martes, el pleno de la Fech se reunió para definir quién asumirá en el cargo de Mohor, y se convertirá en el nuevo presidente de la federación.