Un cuestionado período a la cabeza de la FECh y una frustrada carrera para ser diputado marcaron los inicios políticos del presidente del PS. Hoy, tras haber sido parte del círculo de Michelle Bachelet y lograr la bancada más grande de la ex Nueva Mayoría, el senador se posiciona como el líder contra la administración del Presidente Sebastián Piñera.
Publicado el 19.05.2018
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“Mantener un perfil bajo” fue la estrategia del presidente del PS, Álvaro Elizalde durante las primeras semanas del gobierno de Sebastián Piñera. Pero esos días ya han terminado y tímidamente ha optado por alzar la voz, especialmente cuando a políticas de la actual administración se trata. Posicionándose, por estos días, como el rostro fuerte de las principales estrategias de la oposición.

Desde que el año pasado Alejandro Guillier fue derrotado por Sebastián Piñera en las elecciones, Elizalde supo que el partido encabezado por él, tendría la misión de rearticular la centroizquierda. Ello, porque la colectividad fue la que terminó menos “dañada” tras los comicios del 17 de diciembre, logrando la bancada más grande de la oposición con 19 diputados. A lo que se suma los siete senadores que tiene el PS en la Cámara Alta.

A dos meses que la ex Nueva Mayoría dejara La Moneda, Elizalde ya puede contar con un registro de “cuatro puntos a su favor” en desmedro del gobierno: fiscalización por lucro, rechazo a las modificaciones sobre objeción de conciencia en la Ley de Aborto en tres causales, el recurso que dejó sin efecto la nominación de Pablo Piñera en la embajada de Chile en Argentina y el cuestionamiento del viaje del ministro de Hacienda, Felipe Larraín, a Harvard, que tuvo un costo fiscal de $5 millones. 

Sin embargo, para convertirse en una de las principales figuras de la oposición debió enfrentar varias derrotas y recorrer un largo camino.

Malos recuerdos de la FECh y puestos de segunda línea en la administración pública

Su primera caída política fue en 1993 cuando salió electo presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. Si bien fue un triunfo en su incipiente carrera, como en esos días la FECh vivía una crisis debido al déficit financiero que había dejado su antecesor -el entonces joven dirigente socialista, Arturo Barrios- fue Elizalde quien debió enfrentar las negativas repercusiones que se generaron.

Tanto así, que el por esos días estudiante de Derecho, decidió escribir una carta a “El Mercurio”, señalando: “Mi error fue creer que en su momento los cambios se podían generar sin publicidad, en forma silenciosa, y no darme cuenta de que era tal la crisis, que estos cambios implicaban, en alguna medida, reconocimientos públicos”.

Después de un año liderando la federación, las críticas por corrupción y falta de organización terminó deslegitimando a la FECh. Así, al año siguiente no hubo elecciones y el Consejo de Presidentes de la Universidad de Chile asumió el control, por medio de cinco dirigentes. Pese a que ya han pasado 25 años de ese capítulo, es un tema que aún le incomoda cuando se lo recuerdan.

En 1994, con 25 años, fue uno de los asesores más jóvenes en llegar a La Moneda. Colaboró con el entonces ministro del Interior Germán Correa (PS) y luego fue jefe de gabinete de la Subsecretaría de Desarrollo Regional. Tras ello, con más experiencia política que ganó en una cartera clave, triunfó como presidente de la Juventud Socialista.

Más tarde, en 2001, quiso dar un paso para ocupar un escaño en el Congreso. Sin embargo, esa incursión se esfumó tras ser derrotado en el distrito de Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda y San Miguel, por el dirigente sindical Rodolfo Seguel (DC). Así, vio cómo se alejaba la posibilidad de estar en la primera línea de la política nacional. La candidatura, incluso, provocó problemas económicos en Elizalde.

Ya en el gobierno de Ricardo Lagos volvió a la política, pero en cargos de segunda línea, como subdirector en la Superintendencia de Seguridad Social.  Solo en 2008, bajo la primera administración de Michelle Bachelet, logra subir un escalón al ser nombrado como Superintendente, cargo que desempeñó hasta 2010.

Fue durante ese período que también compartió labores en el Gobierno con su esposa, la abogada Patricia Roa, quien desde 2000 hasta 2005 fue asesora el entonces ministro del Interior, José Miguel Insulza. Elizalde y Roa están juntos desde la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile a comienzos de los 90, superaron 11 años de separación y han desarrollado más de 20 años de actividad política.

Roa, quien desde 2007 se desempeña en la OIT, es reconocida en el PS por sus redes e influencia y la cercanía que ha mantenido con el bacheletismo, incluso más que el mismo Elizalde. 

Luego del término de la primera administración de Bachelet, en 2010, el representante del “tercerismo” en el PS, decidió postular la presidencia del partido. Sin embargo, se impuso la opción de Osvaldo Andrade (de la Nueva Izquierda) y debió disputarse la secretaría general con Fulvio Rossi. Enfrentamiento de donde también salió derrotado. Debió conformarse con la primera vicepresidencia de la colectividad.

Su “injusta” salida del comité político de Bachelet II

Pero 2013 terminó siendo su año. En las internas socialistas esta vez sí consiguió la secretaría general. En esa misma época, se transformó en un actor relevante en la política al ser nombrado como jefe de comunicaciones del comando de Michelle Bachelet. Ingresó, de esta forma, al exclusivo círculo de hierro de la candidata que lo conformaban, entre otros, Rodrigo Peñailillo y Javiera Blanco. 

Por eso, no fue sorpresa que, en 2014, la ex Mandataria lo designara como ministro vocero de Gobierno, en su segunda administración.

Pese a que su apuesta política parecía lograr el éxito que le había costado un largo camino, el escenario dio un giro. En mayo de 2015 la entonces Jefa de Estado cambió a todo el equipo político debido a la vinculación del ex ministro de Interior, Rodrigo Peñailillo, con el caso SQM, lo mismo que el titular de Hacienda, Alberto Arenas.

Aunque su situación era distinta, Elizalde también fue removido de su cargo de vocero. Lo que muchos calificaron en su momento como “injusto” debido a que no estaba relacionado con las investigaciones del Ministerio Público. Honestamente me sorprendió, pero respeto la decisión de la Presidenta y estoy agradecido de la oportunidad de haber trabajado a su lado”, señaló ese año en “El Mercurio”.

Ese hecho, según comentan en la colectividad, detonó que el timonel socialista se distanciara de la ex Mandataria. Reconocen sus cercanos que hasta hoy no hablan a menudo y que la última vez que habría conversado con Bachelet fue en el homenaje que le realizó el PS junto a la Alianza Progresista. Incluso, sostienen, Elizalde no ha tenido mayor injerencia con la fundación que está formando por estos días la ex Mandataria.

Lagos e Insulza quedan en el camino y Elizalde logra bancada más grande de la ex Nueva Mayoría

Dos años después de haber sido removido del ministerio, repostuló a la mesa directiva del PS. Esta vez el objetivo era presidir la colectividad, y en marzo de 2017 lo logra al vencer al alcalde de independencia, Gonzalo Durán.

Cuando recién asumió la mesa directiva, en medio de las negociaciones de las pre candidaturas presidenciales, a Elizalde se le atribuye el haber sacado de la carrera presidencial al ex Jefe de Estado, Ricardo Lagos. Fue el 9 de abril cuando el Comité Central, mediante una votación secreta -y no a mano alzada como se solía hacer en el partido- se proclamó al independiente Alejandro Guillier como la carta a La Moneda.

Tras ese resultado, el ex vocero debió enfrentar la molestia de los sectores laguistas del PS, ya que varios cercanos al ex Presidente lo apuntaron como el principal responsable que la votación haya beneficiado a Guillier por sobre Lagos, quien ya había sido proclamado por el PR.

Una semana antes, quien vio frustradas sus aspiraciones para llegar a La Moneda fue el ex ministro José Miguel Insulza. Si bien Elizalde era presidente electo del PS y aún no asumía el cargo, muchos ven su influencia en la decisión del partido de no realizar primarias para definir su abanderado. Hecho que finalmente derivó en que el “Pánzer” desistiera de su candidatura.

Ya en medio de la campaña de Guillier, la mesa vivió un momento complicado. El alcalde de San Ramón y ex vicepresidente socialista, Miguel Ángel Aguilera, fue vinculado con supuestas redes de narcotráfico. Tras conocerse de manera pública antecedentes al respecto, el partido determinó expulsarlo de la colectividad. Lo que no acalló las críticas contra la directiva porque, por esos días, se le cuestionó al PS que un número importante de firmas para la candidatura del ex rostro de TV, procedieran de la comuna de San Ramón.

Paralelamente, Elizalde avanzaba en su camino político. Así, el año pasado, decidió apostar por un escaño para el Senado por la Región del Maule. Por esos días, en el socialismo y en el resto del sector, existían dudas en torno al éxito de su campaña. Misma incertidumbre que generaban las candidaturas de Isabel Allende, Camilo Escalona y José Miguel Insulza.

Pese a ello, el líder de la colectividad triunfó con más de 30 mil votos. Logró, además, para su partido el comité y la bancada más grande de la ex Nueva Mayoría, siendo un punto a favor de su gestión tras la derrota presidencial de Guillier.

Elizalde y los “caza ministros” de Piñera

Con el Presidente Sebastián Piñera instalado en La Moneda y tras su llamado a cinco Acuerdos Nacionales, Elizalde fue una de las primeras voces en criticar estas comisiones de trabajo. Argumentó en ese momento que estaba en contra de las “designaciones a dedo”. Así, junto al PC, fueron los únicos partidos que optaron por no asistir a los encuentros organizados por Palacio.

Algunos ejemplifican su influencia con el episodio que vivió el senador José Miguel Insulza. La Moneda invitó al ex ministro a participar en la Comisión de Seguridad, instancia a la que se mostró dispuesto a acudir. Sin embargo, desde el partido le negaron la posibilidad. Decisión que fue cuestionada por figuras emblemáticas de la Concertación. Incluso el Mandatario dijo: “A estas alturas el ‘Pánzer’ no debiera pedir permiso”.

Junto con negarse a ser parte de estos acuerdos transversales, otra estrategia que ha desarrollado el Partido Socialista es organizar un equipo de abogados con el fin de acudir a instancias como la Contraloría para que realicen acciones judiciales por alguna medida impulsada por el Gobierno, o alguna iniciativa que consideren necesaria fiscalizar. Los hermanos Gabriel y Cristóbal Osorio han encabezado la gestión. Los juristas, que se desempeñaron antes en el gobierno de Bachelet, se han ocupado de defender el legado y las reformas impulsadas por la ex Mandataria.

Viaje cuestionado a EE.UU. y vínculo con la U. Bolivariana

Tres son los cuestionamientos que se le hacen a Elizalde, que se alejan de la esfera netamente política.

Uno de ellos ocurrió durante su período como ministro Secretario General de Gobierno, cuando se le hizo una observación en Contraloría por un viaje que realizó entre el 2 y 5 de julio de 2014 a Washington DC, Estados Unidos. El motivo de su visita, según se lee en el Diario Oficial del 9 de mayo de 2015, fue participar en la reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para considerar el tema “Reestructuración de la Deuda Soberana: El caso de Argentina y sus Consecuencias Sistémicas”. Contraloría tomó conocimiento del viaje un año después del viaje y observa que no correspondía a un viaje de la Segegob, sino que al Ministerio del Interior.

Durante su paso por Palacio, también fue cuestionado porque algunos familiares trabajaban, también, en el sector público. Es el caso de sus hermanas María Eugenia y María Soledad. La primera se desempeñó como subdirectora del Instituto de Previsión Social, mientras que María Soledad trabajó como profesional de apoyo en el Instituto de Seguridad Laboral (ISL).

Mientras era vocero también fue criticado por su relación con la Universidad Bolivariana, plantel que en 2013 fue denunciado por el Servicio de Impuestos Internos por irregularidades que habrían involucrado un perjuicio fiscal. Su padre, Antonio Elizalde, constituyó en 2005 la Sociedad Gandia S.A. que se incorporó a la corporación de la U. Bolivariana. El ahora presidente del PS se desempeñó, en 2008, como gerente general de esa sociedad cuando era superintendente de Seguridad Social.

En 2014, cuando el tema fue publicado por “El Líbero”, en una entrevista en televisión, Elizalde señaló que solamente fue abogado ad honorem de dicha casa de estudios.