Publicado el 23 de mayo, 2019

Soprano española Ainhoa Arteta: «Una buena voz no tiene porqué estar en un formato físicamente perfecto»

Autor:

Magdalena Olea

La cantante de ópera, que ha debutado en prestigiosos escenarios internacionales, como el Metropolitan Opera House de Nueva York, el Covent Garden de Londres o el Teatro Alla Scala de Milán, visitó Chile para dar un recital en el Municipal de Santiago. En conversación con El Líbero, dice que cantar la obra de Strauss es «como tocar la mano de Dios», y afirma ser consciente de «ser un vehículo de estos grandísimos compositores».

Autor:

Magdalena Olea

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«La carrera de la ópera y la de un músico clásico suelen ser carreras maratones. Carreras lentas, donde te caes muchas veces y hace falta caerse, pero sobre todo hace falta tener el valor de levantarse y de seguir», explica la soprano española Ainhoa Arteta, una de las grandes voces de la ópera en España, en conversación con El Líbero.

Arteta, quien ha cantado en grandes y prestigiosos escenarios internacionales, como el Metropolitan Opera House de Nueva York, el Covent Garden de Londres o el Teatro La Scala de Milán, y quien ha recibido numerosos galardones, visitó Chile por primera vez para dar un recital en el Municipal de Santiago, junto al pianista Marco Evangelisti.

«Vengo muy ilusionada, porque en mi carrera he tenido relación con muchos chilenos, sobre todo chilenas compañeras (…) Una de ellas Verónica Villarroel y otra, Cristina Gallardo Domas«, explica.

Además, dice que «los momentos de mayor orgullo de mi carrera han sido cuando he conseguido cantar obras, como por ejemplo, las cuatro últimas de Strauss. Cantar esa obra es como tocar la mano de Dios. Soy consciente que yo soy el vehículo de estos grandísimos compositores (…) me da igual si me aplauden o no, me voy satisfecha, contenta y orgullosa de haber podido hacer algo así».

En la intensa carrera y actividad de la española, llama la atención un recital que dio en la Casa Blanca, cuando Bill Clinton era Presidente. Sobre esa experiencia, ella cuenta que «se comportaron muy bien. Tengo un recuerdo muy bueno, tanto Hillary amabilísima y él, Clinton, muy simpático, y estaba clarísimo que le gustaban mucho las mujeres, era muy seductor... Ese hombre tenía «charm» para ser americano».

También, dice que cuando tenía 39 años perdió tres notas centrales de su voz, un episodio complejo de su vida, en el que tuvo que suspender funciones y recitales por un año.

«Fue una etapa difícil, pero muy fructífera. Si no me hubiera pasado este episodio tampoco hubiera podido crecer de esta manera (…) cuando técnicamente no tienes todo organizado hacia los 30 y tantos se empieza a encender la luz naranja, empiezas a notar que tu voz se fatiga que al día siguiente no está igual, entonces algo estas haciendo mal. Y a los 40 si no lo haz arreglado es la luz roja y se acabó, porque ahí el músculo no tiene poder de regeneración», afirma.

Por último, explica que si bien es importante es desplante escénico, «una buena voz no tiene porqué estar en un formato físicamente perfecto«, y dice que una voz potente «puede venir en un formato con un físico más normal, o incluso más regordete, pero a mí me importa la voz».

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