Publicado el 23 de junio, 2019

Sebastián Edwards: «Soy, pienso, lloro y añoro en chileno»

Autor:

Magdalena Olea

El economista y académico de la UCLA conversa de su desarrollo profesional, explica su relación y su visión sobre Chile, y habla de su vida en Estados Unidos. Reconoce que lo primero que hace por las mañanas, después de un café, es revisar la prensa nacional. «Por muchos años luché en contra de eso, deliberadamente. Cancelé mi suscripción a El Mercurio y bloqueé La Tercera, para distanciarme, para no estar metido, hasta que me di cuenta de que era una batalla perdida», afirma.

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Magdalena Olea

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«Me fui quedando en Estados Unidos siempre pensando que era una cosa más bien de corto plazo, y me fue bien. Y no hay nada más seductor que el éxito. Tuve un montón de suerte, resultó que las cosas que investigaba y los papers académicos que escribía eran vigentes como tema, los fueron publicando en las revistas importantes, me convidaron a conferencias, me hice conocido y poco a poco me fui quedando, hasta que me di cuenta que ya era más de allá que de acá, en cierto modo», afirma Sebastián Edwards, destacado y prestigioso economista y escritor chileno, en entrevista con El Líbero.

El ex economista jefe del Banco mundial vive en Los Angeles, California hace más de 40 años. Se tituló de Ingeniería Comercial en la Universidad Católica y luego continuó sus estudios en la Universidad de Chicago. Hoy es profesor de la UCLA -Universidad de California en Los Ángeles -y es consultor en varios países latinoamericanos.

«Soy medio gringo, en varias maneras. Por ejemplo yo digo lo que pienso, en forma bastante directa, cosa que acá choca un poco. Llego a la hora, en general soy bastante puntual, y las cosas que encuentro que en Chile son más o menos no más, me irritan», explica.

Soy chileno, pienso en chileno, lloro en chileno, añoro en chileno».

Pese a que ha pasado dos tercios de su vida en Estados Unidos y a pesar de la lejanía geográfica, no «despega ojo» de nuestro país. Viene a Chile tres o cuatro veces al año. Aloja en hoteles, estadías que no duran más de cinco días. Se podría decir que tiene una vida «dividida», que transcurre entre Chile y California.

Es por eso que mediante columnas, entrevistas y libros, constantemente comenta, analiza y critica la política, la economía y los principales acontecimientos nacionales. De hecho, desde su moderna casa en Los Angeles, ubicada en el barrio japonés, cerca de la UCLA, lo primero que hace por las mañanas, después de tomarse un café negro y cargado, es revisar prensa chilena, antes incluso que la americana

«Por muchos años yo luché en contra de eso, deliberadamente. Cancelé mi suscripción internacional a El Mercurio, después bloqueé El Mercurio y La Tercera, para distanciarme, para no estar metido, hasta que me di cuenta de que era una batalla perdida, de que yo soy chileno, pienso en chileno, lloro en chileno, añoro en chileno. Ahora lo primero que hago en la mañana es leer la prensa chilena y opinar», afirma.

-¿Ha pensado en volver a vivir en Chile?

-Nunca hay que decir nunca, pero no lo veo muy posible en los próximos años. A veces pienso que me gustaría pasar temporadas más largas acá. Quizá me gustaría pasar dos o tres meses en el país y luego volver para allá.

En este país casi no hay nada peor que darse vuelta la chaqueta».

Durante la conversación, explica que su rol es hacer preguntas difíciles, y que por lo mismo, ha recibido críticas de parte de personas que no están de acuerdo por lo que dice, piensa o pregunta.

Comparte su visión sobre el país, y dice que «estamos en una crisis más o menos seria, en que hemos perdido el liderazgo de América Latina y ha mi me da la impresión de que a nadie le importa (…) El próximo salto creo que tiene que ver con un cambio no solo de políticas económicas y sociales, si no que también con un cambio cultural»

Además, habla de su decisión en 2017 de entregarle públicamente su apoyo al Presidente Sebastián Piñera, pese a su pasado en el PS. «Hubo mucha gente que me acusó de traidor. En este país casi no hay nada peor que darse vuelta la chaqueta. Pero yo soy medio gringo, obviamente prefiero que no me ataquen, pero no me produjo demasiado problema (…) La información cambió, me pareció que la aparición de Evopoli, la misma posición del Presidente Piñera, todo eso indicaba que se estaba moviendo en esa dirección. Yo he sido crítico del segundo gobierno de Sebastián Piñera, pero sigo siendo, entre comillas, un partidario, y apoyándolo«, afirma.

Así, dice que el mandatario y quiénes lo apoyan tienen una visión moderna de  que la tecnología, la ciencia, las comunicaciones, la inteligencia artificial, etc puede llevar «a un mundo mejor».

-En general, ¿qué análisis hace de la política hoy en Chile?

-Creo que hay varios problemas, el problema central es que no hay conversación. La política de los acuerdos fue muy útil,  fue lo que produjo el estrellato chileno, y el que Chile pasara a ser el líder de América Latina. El hecho de que esto haya terminado es sumamente grave (…)  la política chilena es una política un poco perezosa, no hay el interés y el deseo de verdaderamente lograr consensos transversales sobre un montón de cuestiones bastante obvias. Y que eso nos tiene frenados.

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