Publicado el 16 de septiembre, 2018

Impulsora de la celebración de los 200 años de la Alameda: “Era un espacio de encuentro ciudadano”

Autor:

Magdalena Olea

La historiadora Soledad Rodríguez-Cano cuenta la transformación y la historia que ha tenido la principal avenida de Santiago. Explica cómo antes ahí se celebraban navidades, fiestas patrias, se vendía fruta y se encontraba la pérgola de las flores. "Esa tan marcada división que ha existido siempre se rompía", afirma y dice que asistían personas de distintas clases sociales.
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Magdalena Olea

El 7 de julio pasado se cumplieron 200 años desde que se creó la Alameda, la principal avenida y la columna vertebral de Santiago, que tiene alrededor de 8 kilómetros desde Plaza Italia hasta Pajaritos. Para celebrar este aniversario se realizó la exposición fotográfica “Alameda 200” en el metro Baquedano, que con el apoyo de la Fundación Cultural de Santiago, exhibe 30 fotografías tomadas en la avenida Bernardo O’Higgins de fines del siglo 19 y comienzos del siglo 20, que muestra la evolución que ésta ha tenido a lo largo de la historia del país.

La historiadora Soledad Rodríguez-Cano, encargada e impulsora de la celebración de los 200 años de la principal arteria de la capital, en la entrevista “PRO-nombres personales: entrevistas a inspiradores”, cuenta la historia de la Alameda y los cambios que ha sufrido con el paso del tiempo. También habla de los proyectos que buscan lanzar en el marco esta iniciativa, porque dice “el alma de este proyecto es lograr difundir la importancia de la Alameda (…) Santiago es nuestra ciudad, el patrimonio que tiene es nuestra historia, y en la medida en que la gente va conociendo le va a ir tomando más cariño y de esa manera logramos cuidar un poco más el patrimonio”.

 

Créditos: Enrique Mora, colección Museo Histórico Nacional

Desde que se fundó la ciudad de Santiago existía “La Cañada”, o “La Cañada de San Francisco”, que actualmente es la actual Alameda del Libertador Bernardo O’Higgins. Este lugar era un antiguo brazo del río Mapocho en el límite sur de la ciudad, que durante el siglo 16 era básicamente un basural y “cuando el río se salía, el agua circulaba por ahí e inundaba Santiago completo”, explica la historiadora Soledad Rodríguez-Cano, y agrega que “poco a poco se fueron instalando distintas órdenes religiosas y hospitales al otro lado de esta depresión en la tierra, y era un lugar de paso”. 

Hasta el siglo 18 este espacio se mantuvo más o menos de esa manera, porque no hubo mucho más desarrollo urbano hacia el sur de la ciudad. Pero durante el siglo 19 se convierte en un paseo importante para los santiaguinos. “En la medida que crecía la ciudad hacia el sur los habitantes de la zona empezaron a ponerle más cuidado a este lugar,  por ejemplo los Franciscanos trajeron los primeros álamos, y ahí se creó lo que se llamaba “La Cañada de las delicias”, que estaba frente a la iglesia San Francisco”, cuenta Rodríguez-Cano, y dice que el cambio se produce en 1818 cuando Bernardo O’Higgins decide, a través de un decreto que se publica el 7 de julio de 1818, crear un nuevo parque para Santiago, un nuevo espacio de encuentro. 

Cuenta que “ya empezaba esta ciudad santiaguina a mirar como referentes urbanos a lo que pasaba en otros países, sobre todo en Europa, principalmente en Francia. Y el concepto del boulevard, el paseo urbano donde la gente va, se luce, se encuentra, ya era una necesidad que tenían los santiaguinos”.

 

Créditos: Enrique Mora, colección Museo Histórico Nacional

Así, O’Higgins lo que hace es generar un espacio para los carruajes y otro para los peatones, “y en el espacio para peatones es donde se empieza a producir que los domingos la gente iba a que la vieran y a dejarse ver (…) se habla de que era el lugar de la elite, pero pasa a ser un lugar de encuentro ciudadano, todos circulaban por la Alameda”, explica la impulsora de la celebración del aniversario de este lugar, y dice que “esa tan marcada división que ha existido siempre de alguna manera se rompía”.

Porque en la Alameda no solo se asientan zapateros, vendedores de helados, frutas y cerámicas y limpiadores de acequias, también se celebraban navidades, fiestas patrias, procesiones religiosas, y por ahí entró el ejército del ex presidente Manuel Bulnes. Además, estaba también “la pérgola de las flores”, que nace porque las floristas se instalaban a vender a la salida de la misa frente a la Iglesia San Francisco, y que dio lugar al famoso musical.

 

Créditos: Enrique Mora, colección Museo Histórico Nacional

Luego, explica la historiadora, en el siglo XX se electrifican las vías y se ponen los primeros tranvías eléctricos, y así la principal vía de Santiago se transforma, va perdiendo su calidad de paseo y pasa a ser una vía de transporte.  “Se transformó en un lugar de manifestaciones, donde la gente va a sacar la rabia afuera, donde todo se expresa. Es un lugar tremendamente potente”, asegura Rodríguez-Cano, y cuenta que la idea es hacer un libro que sea un archivo visual de la Alameda, además de una intervención que sea una recuperación de fachadas, entre otros proyectos.

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