Publicado el 24 de marzo, 2019

Fabiana Rosales, esposa de Juan Guaidó: «Pasé de estar en casa con mi hija a tener que recorrer el mundo por la causa de Venezuela»

Autor:

Magdalena Olea

Hace menos de tres meses, la periodista de 26 años se convirtió en Primera Dama Encargada de Venezuela. Hoy, es una figura pública que lucha por los derechos y la democracia. De paso por Chile, conversa sobre el cambio en sus vidas, el miedo, las amenazas y la gran responsabilidad que han debido asumir. «En medio del apagón, Miranda se enferma. Corrí en la noche a que la revisaran, no había señal (…) Sé lo que se siente ver a tu hija enferma y no tener cómo resolverlo», explica.

Autor:

Magdalena Olea

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Fabiana Rosales, esposa del Presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó, con solo 26 años, se ha convertido en una figura pública que lucha por Venezuela y participa en distintas actividades por los derechos humanos. Debido a la crisis venezolana y a la falta de insumos y medicamentos, perdió a su padre en 2013, lo que la hizo involucrarse aún más en esta lucha.

Estudió periodismo, y en 2009 comenzó a militar en el partido Voluntad Popular, donde conoció a Juan Guaidó, con el que forjó no solo un camino político, si no también una familia. Hoy, tienen una hija, Miranda Eugenia, de menos de 2 años.

De paso por Chile, ella conversa sobre la transformación que esta designación ha significado para su familia. Además, habla del miedo, las amenazas y la gran responsabilidad que han debido asumir.

«Han sido tres meses que han pasado volando, que hemos vivido muchísimas cosas, ha sido día a día de trabajo intenso, pero aún así buscamos esos momentos de familia, de hogar, de mantener la comunicación entre nosotros, de darle mayor tiempo de calidad a nuestra hija Miranda, que tan chiquita le ha tocado madurar tan rápido, que a sus 22 meses le ha tocado entender que mamá y papá son compartidos con muchísima más gente (…) La transformación de nuestro hogar ha sido tan rápida como estos tres meses. Juan pasó a una agenda muy apretada de trabajo, hoy tiene 4 millones de seguidores en Instagram, mucha gente que lo ve y lo sigue. Yo pasé de estar en casa trabajando con mi hija a tener que recorrer el mundo con la causa de Venezuela», afirma al comienzo de la entrevista.

Activa en redes sociales, comparte historias y publicaciones de los lugares que visita y sube fotografías junto a su marido, en el que comparte momentos cotidianos, como una visita al pediatra o la primera navidad en familia. Hoy, en su Instagram ya tiene más de 600 mil seguidores.

«Parte de nuestro tiempo y de la información que transmitimos es por redes sociales, porque el régimen secuestró los medios de comunicación. El régimen ha encarcelado periodistas, ha sacado del aire programas, y tiene censurada la información en Venezuela. Y los venezolanos somos muy activos, así que nos refugiamos en las redes sociales«, explica.

También explica las amenazas que ha recibido su familia, cuenta que encapuchados entraron a su casa cuando se encontraba su madre y su hija, y dice que uno de los momentos más fuertes en su vida fue en febrero, cuando murió su primo, Jorge Andrés, de 10 años, por falta de tratamiento y medicinas, dos días después del fallido ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela, en el que se quemaron camiones que traían alimentos e insumos médicos.

«Yo conozco la realidad de la crisis hospitalaria que vive Venezuela, la he vivido. Y dos días luego de que quemaran ayuda humanitaria muere mi primo de 10 años, en medio de una crisis de salud. Y yo sé lo que se siente perder a un familia, perder a un ser querido, lo que se siente el dolor de una mamá. Además, mi tía estaba cuidando a Miranda y había dejado de estar los últimos días de vida de su hijo para cuidar a mi niña, y eso a mi me marcó muchísimo, porque sé que esa ayuda humanitaria era necesaria para que niños como Jorge Andrés pudieran vivir».

Tras este episodio, Rosales cuenta que, a pesar del dolor, «sabía que no podía dejar que eso me perturbara, así que limpié mis lágrimas y seguí adelante, sonriéndole a la vida todos los días, a mi hija. Y me he dedicado a que ingrese ayuda humanitaria, y la hemos entregado ya en algunos hospitales en Venezuela, porque yo sé que nuestros niños la necesitan».

Además, la periodista dice que, durante al apagón que sumió a Venezuela en la oscuridad durante ocho días, ella vivió una situación de mucha tensión y preocupación, ya que su hija se encontraba enferma.

«Me voy corriendo en la noche a que la revisaran, yo no me podía comunicar con sus pediatras, porque ni había señal telefónica, y decidí, entre mi desesperación de mamá, ir al médico a que alguien me la asistiera. Luego salí y no encontraba ninguna farmacia abierta para comprar medicamentos. Yo sé lo que se siente ver a tu hija enferma y no tener cómo resolverlo (…) Ese momento de angustia que viví te da muchísimo adentro, te da muchísimo dolor, muchísima angustia, y uno está pensando «Si esto me está pasando a mí, cómo estarán las otras madres». Empezamos a ver información de mamás con bebés muertos en brazos, y nos empezamos a enterar que al irse la energía eléctrica se apagaron las incubadoras y los bebés fallecían».

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