Cuando tenía 15 años, Bernardita Cruz (25) dio inicio a su carrera en la industria de la moda. Se inscribió en la agencia Elite Chile, donde cuenta que intentó calzar con los estándares que le pedían y mantener un cuerpo delgado. Recurrió a un médico e intentó estrictas dietas para poder bajar de peso, «pero no trabajé ninguna sola vez, porque estaba muy gorda para ellos, y lo empecé a pasar pésimo. Fui víctima de comentarios atroces de diseñadores, me mandaron de vuelta de desfiles cuando ya estaba maquillada (…) preferí cortar por lo sano y dejarlo de lado. Ahí fue cuando me fui de Elite», cuenta durante la entrevista.

Luego de recibir constantes críticas por su peso y por su talla, ella decidió aceptar su cuerpo, romper estereotipos y salir de los cánones tradicionales. Fue una de las primeras modelos «plus size»-de talla grande- en Chile, y hoy ha sido rostro de importantes campañas, en marcas como París, Palmers, Djon y Loreal. 

«Estar bien mental y psicológicamente es mucho más importante para mí que estar flaca o no», dice durante la conversación. Es enfática: «Yo no voy a perder ningún minuto más de mi vida sintiéndome mal conmigo misma. Si yo no me acepto, si yo no me quiero, ¿quién más lo va a hacer? No voy a perder más tiempo ni escuchando opiniones del resto ni dejando que la publicidad me diga cómo me tengo que sentir yo respecto a mi misma».

También explica que, como modelo Plus Size, le hacen dos críticas que son recurrentes. La primera es que no es «lo suficientemente gorda para ser Plus Size», y la segunda es que promueve la obesidad. «Yo no le estoy diciendo a nadie que se tiene que comer la vida o conformarse con ser gorda. Mis exámenes están todos perfectos, la de mis compañeras también», responde.

En 2018, Cruz fue elegida entre los 100 jóvenes líderes de El Mercurio, por convertirse en una referente para aceptar el cuerpo propio tal cual es, y por su lucha para cambiar los estándares de belleza, que han sido impuestos por la industria de la moda.

Ella cuenta que a futuro quiere hacer una fundación con niñas que tienen trastornos alimenticios. «Un poquito e maquillaje te hace sentir mejor, o encontrar la ropa que va de acuerdo a tu cuerpo. Me encantaría ayudar a mujeres que se sientan desamparadas o con el autoestima muy bajo», explica al final de la conversación.