Hace unos días, el Cato Institute con el Fraser Institute publicaron el Índice de Libertad Humana 2021 (ILH), en el cual informan los rankings de libertad de 165 países del mundo, en base a la data disponible hasta 2019, sin efecto pandemia. El ILH presenta una amplísima medición de la Libertad Humana, entendida como la ausencia de restricciones coercitivas, y comprende dos grandes conceptos: la libertad personal y la libertad económica, y en cada uno de éstos se analizan variados indicadores, 82 en total, que influyen en los aspectos más relevantes de nuestras vidas. Por otra parte, el Fraser Institute también publicó el reporte Libertad Económica del Mundo 2021, donde expone con detallada amplitud los indicadores de esta fundamental libertad.

En el ILH, Suiza, Nueva Zelandia, Dinamarca, Estonia e Irlanda ocupan los primeros cinco lugares, en ese orden. Nuestro país, se sitúa en el lugar 28 del ranking con 8.44/10 puntos y en el primer lugar de América Latina. En nuestra vecindad, Perú se sitúa en el lugar 50 con 7.93/10 puntos mientras que Argentina está en el 74 con 7.38 puntos y Bolivia en el 92 con 6.94 puntos.

En cuanto a Libertad Personal, Chile ocupa el lugar 31/165 con 8.65/10 puntos y en Libertad Económica, el lugar 29/165 con un puntaje de 7.85/10. En 1980, ocupábamos el lugar 72 y en 1990 el 28.

El ILH nos demuestra la importancia de la libertad para el bienestar humano y cómo esta puede ser influenciada por regímenes políticos y el desarrollo económico. Además, demuestra que la libertad económica potencia el ejercicio de otras libertades, con lo cual dificulta a los gobiernos imponer restricciones coercitivas a sus ciudadanos, por la independencia del Estado que éstos adquieren.

La importancia de estos reportes es que nos ilustran donde está Chile actualmente en el ranking mundial, producto del modelo de desarrollo aplicado desde las reformas del gobierno militar hasta ahora; modelo que el nuevo gobierno pretende erradicar, para implantar un sistema donde el Estado, en lugar del rol subsidiario actual, tendrá un rol muy activo en la economía, creará empresas e influirá ampliamente en la vida cotidiana, perdiendo esta independencia frente al poder central.

Los indicadores base que componen el índice de Libertad Económica son el tamaño del gobierno, el sistema legal y los derechos de propiedad, la disponibilidad de dinero y la inflación, libertad para comerciar internacionalmente y las regulaciones. Y entre los indicadores de la Libertad Personal destacan el Estado de Derecho, la Seguridad y Protección, la libertad de expresión, de información, de movimiento, de religión, de asamblea, entre otros.

El gobierno de Boric va a aumentar el tamaño y la dependencia del Estado; latente está la amenaza de las tomas al derecho de propiedad; la situación fiscal es deficitaria; la inflación seguirá en aumento este año; las regulaciones van a incrementarse; la libertad de comerciar internacionalmente será desventajosa pues el TPP11 no será aprobado. Todo esto indica que la libertad económica se verá afectada. Y los intentos de controlar la prensa, tema presente en el programa de Boric, atentaría contra la libertad de expresión, por ende la libertad personal.

Y no deja de ser inquietante la sinergia que pudiera darse entre el Gobierno y la Convención Constituyente, lo que se podrá intuir del resultado de la elección de la mesa este próximo martes.

Finalmente, un ejemplo basta para demostrar la importancia del régimen político gobernante. Venezuela, que fuera el país más rico de la región, hoy ocupa el lugar 164 de los 165 países del ILH. La libertad personal ocupa el lugar 153/165 con 4.9/10 puntos y la libertad económica el lugar 165/165 países, con un indicador de 2.83/10 puntos. Sobran los comentarios.

El sistema que aún nos rige nos posicionó en el ILH como el mejor país de América Latina y el número 28 del mundo. Con el cambio de modelo, la duda es… hacia dónde nos encaminamos.

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