¿A quién no le gusta el merengue? Basta con un par de claras de huevo, unos gramos de azúcar, agua y esa sagrada pizca de sal (secreto de la Rosa) para preparar este maravilloso dulce que sirve de base para postres, pasteles y otros bocados que nos endulzan la vida. La clave está en cómo se baten las claras, de manera que el resultado sea estable y brillante. Resumen, el merengue hay que hacerlo con cuidado.

Y si de revolverla se trata, esta semana Sebastián Sichel les movió harto el piso a los parlamentarios oficialistas tentados en sumarse a la iniciativa de un cuarto retiro del 10%. El candidato presidencial de Chile Vamos los encaró al más puro estilo del General asegurándoles que los tiene a todos bien identificados. Quedó clarito que va a estar muy atento a cómo votarán y, en consecuencia, si más adelante les va a permitir o no posar a su lado con miras a las parlamentarias.

¿Saben? Me gustó este primer gran golpe a la mesa del Seba, me parece bien que asuma el liderazgo de su sector de forma clara y firme. Lo mejor de todo fueron las reacciones de los aludidos. El diputado de RN, Camilo Durán, aseguró que Sichel se había pasado “derechamente ocho pueblos” con sus palabras y dijo que al parecer las vacaciones no habían sido suficientes. Otros afirmaron que no están para amenazas, le reprocharon el tono y le advirtieron que no les gusta para nada eso de que los estén mirando mientras votan.

Me gusta tu actitud, Sebastián, dale duro a la mesa no más, tiene que quedar bien clarito quién manda por este lado si quieres ser presidente. Además, está bueno de payasadas y es hora de que estos parlamentarios sean un poco más responsables con el tema del 10%. Esto tiene un límite. ¿Tendrán un plan B estos señores para los cotizantes cuando jubilen? ¡Incluso hay algunos que hablan de retirar el 100% de los ahorros previsionales! Con esto solo provocan confusiones; de hecho, ni yo sé quiénes son de un lado y quiénes de otro… Incluso llegué a pensar que era culpa de unas copitas de más de mi tinto favorito, pero no, recapacité y asumí que los mareados son ellos.

Ahora es el otro Sebastián el que va a tener que ponerse las pilas para evitar un nuevo retiro y, la única forma de hacerlo es metiéndose las manos al bolsillo y repartir otro IFE. Desde Palacio van a tener que cumplir con lo anunciado esta semana y evitar así, que las cuentas de las AFP se vayan secando. Eso sí, por favor no olvidemos que el arca de donde sale ese dinero es de todos los chilenos.

La otra que revolvió el merengue esta semana fue la Yasna. Después de hacerse rogar y estirar hasta lo imposible el chicle, se lanzó a la piscina y decidió ir a la pelea por el sillón presidencial, lo que no fue sorpresa para nadie. Desde su natal Vallenar, la senadora demócrata cristiana y “aún” presidenta del Senado se paró firme ante a la escuela donde aprendió a leer y a escribir y frente al micrófono anunció su candidatura. Mientras divulgaba sus intensiones de cara a las elecciones de noviembre, un grupo de cabros gritones trataba de aguarle la fiesta. Pero ella, impertérrita, les envió un mensaje: “Acepto este desafío porque creo que Chile debe reconstruirse en paz. Debemos ser capaces de invitar a todos aquellos que no conocen otra forma que no sea la violencia y el gritar”.

¿Qué tal? Se nota que partió la campaña, ¿o no? Y lo digo porque hace mucho tiempo que no escuchaba que se condenara la violencia. Recién ahora… me puse hasta colorado, pero de rabia, que no se malentienda.

Yasna, además de continuar con tu campaña, vas a tener que tratar de coordinar a tu sector y lograr que se pongan de acuerdo sobre quiénes van a ir en la papeleta; la lista es larga y los egos grandes. Se les está acabando el tiempo y de tanto revolver el merengue, se les va a terminar cortando.

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