Una mirada a los resultados parciales de la nueva Convención Constituyente arroja que hubo una clara opción por los independientes, contra los partidos tradicionales. Los de centro derecha se replegaron a su mínima expresión y la ultra izquierda del Frente Amplio y el Partido Comunista le arrebataron su electorado a la otrora centro izquierda, mismo proceso que vimos hace unos años en España.

Pero a partir partir de hoy, y a pesar de esos resultados, podrían comenzar los tiempos de los moderados. Es difícil que ganen las elecciones en democracia los prudentes. Suelen ser malos candidatos. Es cuestión de mirar a la diputada Pamela Jiles que se ha posicionado a partir de destruir la pensiones de sus “nietitos”, aparentando beneficiarlos. Basta mirar el actual Congreso y, seguramente, continuar oteándolo, para entender que los períodos electorales no son para ofrecer ahorrar, en vez de dilapidar, o para construir sistemas de pensiones, sino para derribarlos, para llamar a los deberes, sino que hablar sólo de derechos.

No se ganan las elecciones diciendo las verdades, como que no se puede sacar a todos de la pobreza si les das menos de lo que necesitan a los más vulnerables para privilegiar repartir generosas ayudas universales. Muchos, lamentablemente, logran el favor electoral mintiendo, y mienten tanto, que después se creen su propia barbaridad, como “Chile es el país más desigual del mundo”, “el agua es un bien de consumo en Chile”, “el modelo neoliberal es injusto y abusivo”,  entre tantos otros eslóganes.

Dejemos que el actual Congreso siga atropellando la ley y la Constitución que juraron respetar con miras a las elecciones de noviembre. Pero  ahora empieza el tiempo de los moderados en la Convención Constituyente. Ya ganaron sus escaños y ahora pueden dejar de lado los esloganes y empezar todos a pensar en el bien común, especialmente aquellos que no lo hicieron en campaña por temor a perder.

Ningún grupo obtuvo el tercio que le da capacidad de vetar contenidos para la nueva Constitución. Pero más que pensar en vetos, es el momento de empezar a construir los acuerdos con la cifra mágica de los 2/3. Entre los independientes electos habrán muchos partidarios de buscar los máximos comunes y dejar de contentarse con los “mínimos comunes”.

Este remezón electoral debiera alentar la búsqueda de consensos institucionales que es en lo que han fracasado los partidos en el actual Congreso. La gente quiere soluciones y, sin duda, se reconocerán entre ellos los que apuestan por cambios sin ensayar fórmulas que han fracasado en todo el mundo. Es el momento para que en el ex Congreso de Santiago o el Palacio Pereira crucen las barreras para dialogar aquellos que creen que los cambios deben hacerse con gradualidad y respetando siempre la libertad, porque no se puede jugar con los chilenos como en un tablero de ajedrez.

Después de esta derrota que sufrió la ex Concertación y ex Nueva Mayoría desde el flanco izquierdo, es la oportunidad que tienen aquellos que alguna vez fueron demócratas  (de centro o socialdemócratas) para recuperar la coherencia.  Eso pasa por dejar de bailar la música de la ultra izquierda,  abandonar la ambigüedad frente a la violencia y el apoyo a las posturas radicalizadas que no respetan ni la Constitución.  Por ese camino les fue mal, pero si recapacitan, no les será difícil buscar  construir acuerdos con parte de la  mayoría electa como “independiente”, que si bien se puede inferir es mayoritariamente opositora,  contiene personas críticas a la falta de respuesta a los ciudadanos de los partidos tradicionales de oposición. Y si leen bien los resultados de ayer, la oportunidad de la centro izquierda está en volver a dialogar con la centro derecha.

El desafío constituyente es la oportunidad para que se reconozcan los de los distintos bloques que aman la patria y a los chilenos, sin dividirlos entre los moralmente superiores y los egoístas y abusadores.  Es la etapa de reunir a los que quieren volver  a cambios, pero con sentido común, a la política en equilibrio con el conocimiento y respaldo fáctico, para empezar a sembrar un futuro mejor para todos los chilenos.  Sin exclusiones y con humildad.

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