En la elección primaria del domingo pasado, Chile Vamos convocó a 1.343.892 personas a votar, cifra similar a la convocatoria de 2017, logrando un 42.76% del total de votos de ambas primarias, con lo cual el discurso de la izquierda de creer representar al 80% de la población -producto del resultado del plebiscito- se estrelló con la realidad.

No obstante, para ganar elecciones se necesitan más votos que los adversarios, por lo que queda claro que con los que se obtuvieron el domingo pasado no alcanza. Sebastián Sichel tendrá que hacer una gran campaña para convocar a la gente a votar por él, señalando un camino integrador para el Chile del futuro, utilizando un lenguaje novedoso y aspiracional, que mezcle emociones con racionalidad, independencia y compromiso, sencillo de entender, de fácil llegada a la gente y a la vez seductor.

Su tarea no es nada fácil y sin duda exigirá generosidad de todos los dirigentes políticos afines y sus candidatos al Parlamento, subordinando los intereses personales y partidistas al interés superior del país, lo que les permitiría recuperar la confianza de la ciudadanía, demostrando grandeza por el bien de Chile.

En la otra orilla, si bien Jadue quedó fuera de competencia, un gobierno de Gabriel Boric no sería muy diferente, porque es neo-marxista y está alineado claramente con el PC, como lo ha manifestado.

Boric hizo una buena campaña, pero ha dejado rastros en el camino que permiten hacerse una idea de su pensamiento, como la defensa histórica del FPMR y el Frente Autónomo, el homenaje al Comandante Ramiro, extraditado de Brasil donde cumplía encarcelamiento; la visita a Palma Salamanca en París, condenado por el asesinato del Senador Guzmán, y su aparición posando sonriente con una camiseta con la imagen del Senador Jaime Guzmán baleado, por lo que fue sancionado en el Congreso con el 5% de su dieta.

Sumándose a Boric, finalmente doña Yasna se proclamó candidata, lo que abrió el apetito a los miembros de Unidad Constituyente. Tanto la DC, que abandonó ignominiosamente a Ximena Rincón como ahora el PS y el PPD quieren deshacerse de Paula Narváez, creen que su salvación de la inexistencia es Yasna Provoste, demostrando que lo que realmente los motiva es recuperar el poder y los privilegios perdidos. Qué mayor demostración de esto cuando deseaban ansiosamente competir en la primaria de Boric y Jadue, dejando sola a la DC, pero como el PC los despreció, ahora son todos amigos, pero no saben cómo hacerlo creíble. Y falta lo que digan ME-O y el PR.

En todo caso, Yasna Provoste después de la acusación constitucional que la dejó fuera de la política 5 años, se izquierdizó totalmente, lo que demuestra con sus intervenciones y votaciones en el Senado y por los proyectos que ha presentado. Pero también por su dura e injusta crítica al gobierno en cuanto al manejo de la pandemia, el proceso de vacunación y las ayudas implementadas, expresada durante su cuenta pública del Senado, contrastando visiblemente con el gran reconocimiento internacional al actuar del gobierno en esas materias.

Y que mejor muestra de lo que sería un gobierno de izquierda que lo que sucede en la Convención Constitucional. Intentan aplicar la cultura de la cancelación, impidiendo que se oiga la voz de quienes no piensan como la mayoría que abusa del poder. A eso se suma el atropello a las minorías, la negación del terrorismo en la Araucanía, el ampliar la mesa, el presupuesto y el no permitir que entre la prensa a la sala donde se reúnen, para que no se pueda conocer la cocina entre el FA y el PC, poniéndose de acuerdo en lo que van a aprobar, pasando la aplanadora de su mayoría.

Hagamos caso a las señales del tránsito. Virar a la izquierda nos puede costar muy caro.

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