“¡Rojo el nueve!” Ese enunciado me recuerda la época en que acompañaba a mi abuelo al casino. Él, siempre bien terneado, se paraba frente a la ruleta, con los ojos cerrados y los dedos cruzados, a la espera de acertarle a su apuesta. Una apuesta tan poco probable como el colorido grupo de nueve que se presentó frente al Servel para estampar su nombre en la papeleta presidencial de noviembre próximo.

Y digo poco probable por lo sorpresivo de sus integrantes, un conjunto tan variopinto como el clásico salpicón que me prepara la Rosa los días lunes, mezclando arroz y verduras frescas con todas las sobras del fin de semana. Si hiciéramos un paralelo, en esta receta Sebastián Sichel, Gabriel Boric y Diego Ancalao serían las verduras frescas; las sobras, esas que siempre quedan rezagadas al fondo del refrigerador, corresponderían a Franco Parisi, Eduardo Artés y Marco Enríquez-Ominami. Y para terminar, José Antonio Kast sería el aliño, la Yasna Provoste el aburrido arroz blanco y el picante, Gino Lorenzini.

Ya con el tema de los ingredientes resueltos, no puedo dejar pasar la oportunidad de darles un mensajito a estos ilustres. Voy a partir por los del fondo del refrigerador, esos que tienen la fecha de expiración ad-portas. Franco, aunque tenemos claro que ganaste la primaria del Partido de la Gente (nombre que le debe sacar ronchas a los de la Lista del Pueblo, no solo por lo parecido, sino que además por lo poco inclusivo), sabemos repoco de ti. Más allá de no olvidar que en la carrera presidencial anterior pasaste como gasto de campaña desde tus calcetines hasta tus elegantes trajes y tu corte de pelo, ni siquiera podemos fijarte en un barrio político. Igualito a tu compadre Gino Lorenzini. Es más, me contaron que a este último le hicieron un test sicológico y de drogas antes de inscribirlo en la papeleta, bien curiosa la exigencia en todo caso. Y por favor, permítanme detenerme en el espectáculo que se mandó este señor de Felices y Forrados saltando a la cuerda, ponchera incluida, frente al Servel. ¡Hombre, necesitamos de seriedad para llegar a La Moneda, esto no es chiste Gino!

Por su parte, el otro próximo a vencer y autodeclarado admirador del patrón de Corea del Norte Kim Jong-Un, Eduardo Artés, sigue en su incansable empeño por ponerse la banda presidencial y se vuelve a presentar por el partido Unión Patriótica cuyo eslogan, “Hasta refundar Chile”, me llega a dar tiritones. Tan a la siniestra anda el hombre que, según él, es el único candidato de la izquierda chilena, olvidándose que a Boric lo eligieron desde ese sector. ¿Cómo no me va a enojar este lío?

El ingrediente más al límite de la fermentación de este grupito, Marco Enríquez-Ominami, me lo dejo para el final. Como todos recordarán, ME-O va por su cuarta postulación… pensar que la primera vez no tenía ni canas. Jabonado se salvó este hoy platinado y mediático personaje del caso OAS y todo por haber sido el único pasajero del avioncito de bandera carioca. Pero Marco, que te haya salvado la campana no te exculpa por lo mal que te portaste con tu partido, el PRO. Además, no te pusiste rojo en venderle la pescada a los de la Unidad Constituyente y después irte por la vereda del frente llevándote, de pasadita, el nombre de la coalición y la ilusión de muchos. Parece que la palabra lealtad no está en tu diccionario… andan diciendo por ahí que el negocio de pasar por caja los votos y agregarle un par de asesorías al año te deja bien despreocupado y con harto tiempo libre para ir de playa en playa. Te pasaste de listo ME-O y lo más tremendo es que algunos políticos siguen cayendo rendidos en tu trampa. Pero como ya sabemos, una vez que pasen las elecciones, te volverás a esconder en el fondo del refrigerador. Eso sí, ten cuidado, porque probablemente, al igual que el chiste repetido, más adelante puede que salgas podrido.

Está claro que la carrera por la presidencia ya partió y es de esperar que se acoten las burradas y los codazos por aparecer en el matinal. Mejor será que se dediquen a recorrer Chile, a hacer calle y a captar las reales necesidades de la gente. Necesitamos más espesor intelectual y menos payasadas para volver a enrielar a nuestro país.

En fin… estaba poniéndole el punto final a estas palabras y aprontándome para disfrutar de mi rico salpicón, cuando recibí la primicia de que el Servel había rechazado las candidaturas de Lorenzini y de Ancalao. El primero, porque se inscribió como independiente, aunque dejó su partido fuera del plazo exigido por la ley, y el segundo, por no haber reunido las firmas necesarias: la mayoría fue impugnada por realizarse en una notaría que dejó de funcionar el 2018 y frente a un notario que murió en febrero de este año. ¿Qué tal? De película el cierre de esta semana. ¿O no?

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1 comentario

  1. Sr.Mecha Corta: Excelente su analisis electoral. Pero, mas que un salpicon esto aparece como una cazuela mal hecha. Porque tenemos la secreta debilidad de querer aparecer siempre en lo que a solo algunos esta reservado como es la Primera Magistrarura del pais. Y se sigue la tonica de presentárse con un nutrido y variado conglomerado de aspirantes de algo que solo una persona podra ganar. Esto parece un triste espectaculo de circo pobre y repetido.

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