Puede que sea un prejuicio, pero me atrevo a apostar que frente al reciente informe del Panel de Expertos de la ONU sobre Cambio Climático (IPCC), la mayoría de las personas reaccionamos con conversaciones alarmistas sobre el tema, pero hacemos poco y nada.

Parto esta columna declarando que no soy experta en temas medioambientales. Por eso, hablaré desde mi condición de ciudadana de a pie que le preocupa y ocupa el desarrollo sustentable, es decir, un desarrollo que busque equilibrar la economía con el entorno social-ambiental.

Los hechos son los siguientes. Después de un análisis de 14.000 artículos científicos, el panel de expertos sobre cambio climático determinó que los últimos cinco años fueron los más calurosos desde 1850, que las temperaturas de la superficie global han aumentado más rápido que en cualquier otro período de 50 años, que la tasa reciente del aumento del nivel del mar casi se ha triplicado en comparación con 1901-1971 y, si bien no establecen causalidad, señalan que es muy probable que la influencia humana sea el principal impulsor del retroceso global de los glaciares desde la década de 1990 y la disminución del hielo marino del Ártico.

¿Por qué esto es relevante? Porque el calentamiento global genera sequías o inundaciones desmedidas, incendios forestales, falta de agua para el consumo, cambios en la producción de alimentos, desaparición de ciertas especies vegetales y animales, entre otros.

Según señala el Centro UC de Cambio Global, Chile se considera un país altamente vulnerable al cambio climático por sus condiciones naturales y por tener actividades económicas dependientes del clima y que requieren de agua. Entre los sectores que se dice tendrán que adaptarse más rapidamente a él está el silvoagropecuario, la energía, la infraetructura, el turismo, la pesca y la acuicultura, así como las ciudades y la biodiversidad en general. En lo positivo, la innovación tecnológica está avanzando rapidamente tanto en la producción de alimentos, como en la generación de energías renovables y Chile tiene enormes posibilidades para liderar en los próximos años en producción de hidrógeno verde, desalación de las aguas y, en lo agrícola, produciendo hasta vino en lugares impensables como el desierto o la Patagonia. Sin duda, la adaptación ayuda, pero no será suficiente para frenar el calentamiento global, y se necesitará entrar de lleno al mundo de la economía circular para disminuir la generación de gases de efecto invernadero.

Como todo problema público relevante, el calentamiento global requiere acciones del Estado, las empresas, la sociedad civil organizada y las personas comunes y corrientes. Los dos primeros ámbitos no están al alcance de cualquier persona, pero donde sí podemos tener injerencia es en los hábitos cotidianos de cada uno, como en la asociatividad con otros para poder generar cambios. Es lo que llamamos soluciones privadas para problemas públicos. En este sentido puede ayudar someternos a algunas preguntas casi escolares, pero que por básicas que parezcan, podrían ser parte de un test diario sobre sustentabilidad.

Aquí van: ¿Cuántos minutos me demoro en la ducha? ¿Corto la llave mientras me lavo los dientes? En el hervidor de agua, ¿caliento toda el agua que se necesita para el grupo familiar de una vez y después la meto en un termo, o cada persona ocupa la electricidad con cada taza de café? ¿Mantengo enchufados o desenchufados los artefactos eléctricos? ¿Qué tipo de ampolletas ocupo? ¿En mi casa, existe un contenedor para reciclaje? ¿Tengo una compostera para residuos orgánicos? ¿Mi auto es diesel, con bencina, híbrido o eléctrico? Cuando voy de vacaciones y no hay un lugar para reciclar, ¿me preocupo de llevar mi basura a un punto limpio? ¿Evito utilizar botellas plásticas? ¿Me compro ropa desechable o invierto un poco más para comprar con menos frecuencia?

Sin duda que del Estado esperamos un mejor y más amplio sistema para el tratamiento de residuos, de las empresas una producción más limpia, pero en esta columna quise hablar de ti y de mí. En definitiva, de cómo andamos por casa en materia sustentanble.

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