En el programa de Gabriel Boric se señala que no habrán desalojos de terrenos, pero la última vez que el Ejecutivo desacató este tipo de órdenes judiciales las cosas terminaron muy mal y a pesar de eso este político ha señalado que no hay que temer a la juventud, pero el verdadero miedo es a su falta de conocimiento jurídico, su falta de entendimiento histórico y a su acomodaticia interpretación de los DDHH.

Primero que todo, el político Gabriel Boric ha de saber que un desalojo es una orden judicial que ha de ejecutar Carabineros y el negarse a cumplirla es un acto arbitrario, ilegal y evidencia del quiebre del Estado de Derecho. Estoy casi seguro que con su propuesta busca honrar a Allende, quien se negó a desalojar fábricas y terrenos industriales; a todas luces este político se negará a desalojar cualquier tipo de toma, ya sea agrícola, industrial o minera, pues evitará la fuerza pública para cualquier situación en la que pueda ser acusado de ser un violador de los DDHH. Con lo anterior acabará con el monopolio de la fuerza y la democratizará. Lamentablemente la historía indica que nada bueno sale de eso.

Desconfío profundamente en la forma de interpretar los DDHH del político Gabriel Boric, quien no ha vacilado en utilizarlos como un estandarte, aun cuando el primer artículo de la Declaración Universal de Derechos Humanos señala que los seres humanos debemos comportarnos fraternalmente los unos con los otros. Sin embargo, él ha celebrado con poleras el asesinato de un ex senador. Además, el segundo artículo del mismo cuerpo señala que toda persona tiene todos los derechos de la declaración sin discriminación; pero para Boric, ni Carabineros, ni las Fuerzas Armadas son acreedoras de dichos derechos. El séptimo artículo señala que todas las personas son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley, pero en el caso de órdenes judiciales para desalojar la propiedad privada no serán cumplidas. El décimoprimer artículo señala que toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad en un juicio, pero el mismo Boric ha acusado en reiteradas oportunidades al Presidente Sebastián Piñera de ser un violador de los DDHH sin que exista resolución judicial que así lo señale. El décimosegundo artículo dice que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación, pero el político Boric ha hecho de su vida política un permanente ataque contra sus adversarios. El artículo diecisiete señala que toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente y que nadie será privado arbitrariamente de su propiedad, mas su propuesta es que él, arbitrariamente, privará de la propiedad privada incluso incumpliendo órdenes de los tribunales si fuera necesario.

No nos equivoquemos con el político Gabriel Boric, pues si hay algo en lo que ha acumulado experiencia es en el desarrollo de una retórica que utilizará para protegerse a sí mismo y que al igual que todo el socialismo del siglo XX, ante el caos buscará un enemigo, primero interno y después externo a quién culpará de su desastre y en quien justificará sus acciones para coartar la libertad. Volveremos a revivir lo peor que le ocurrió a Chile en plena Guerra Fría, pero esta vez será en el siglo XXI, en medio de la cuarta revolución industrial y sin la injerencia ni de la CIA ni de la URSS.

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