Finalizada la efervescencia de las elecciones, es momento de retomar con urgencia y seriedad el plan de salvataje y reactivación de las MiPymes. Si bien algunas propuestas han tenido aspectos positivos, como subsidios directos, reestructuración de Fogape y condonaciones de patentes, el problema de las MiPymes debe ser abordado de forma integral.

Hace unas semanas, como Multigremial Nacional enviamos al gobierno un plan de reactivación con una mirada de mediano y largo plazo, además de medidas para la emergencia. Entre otras cosas, propusimos terminar con la “mochila” previsional que se ha convertido en un dolor de cabeza para miles de emprendedores que se acogieron a la Ley de Protección al Empleo por más tiempo del previsto, generando leyes sociales de trabajadores impagas, lo que generó una avalancha de empresas “manchadas” impedidas de postular a recursos del Estado.

Pensando en la reinvención post pandemia, propusimos la creación de un Fogape Permanente que permitiría financiar entre 6 a 8 meses de ventas de todas las MiPymes del país (quiero remarcar la palabra «todas», que incluye al millón de MiPymes), con garantía estatal al 90% efectiva y tasas cercanas a 0% real, lo que permitiría bancarizar a 700 mil emprendedores informales.

Medidas de corto aliento son importantes para dar ayuda urgente y sortear la crisis, no obstante, es fundamental incluir iniciativas que vayan más allá de lo inmediato y que sean abrazadas por todos los sectores políticos. De otra forma, en algunos meses más seguiremos viendo despidos y quiebras de MiPymes por no tener herramientas para levantarse y subsistir.

Esperamos que la propuesta del gobierno incluya la visión y propuestas de todos los sectores. Escuchar es trascendental y la elección recién pasada así lo evidenció. De seguir atrincherados, al menos 300 mil micro, pequeñas y medianas empresas podrían cerrar en el corto plazo y la recuperación de estos emprendimientos tardaría al menos 10 años al país.

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