El domingo 25 de octubre fue un día histórico no solo por los resultados del plebiscito constitucional, sino también porque por primera vez se les preguntó a los ciudadanos si querían una nueva Constitución, relevando a la sociedad un poder democrático sin precedente para marcar el futuro de nuestro país.

El contundente resultado es ejemplo de que la democracia siempre será el mejor camino de los pueblos y el mecanismo de mostrar el clamor de la sociedad. Hoy estamos todos y todas convocados a aportar a un nuevo Chile para una Carta Fundamental que recoja la mirada de nuestra diversidad y riqueza como nación, sin distinción.

Tenemos la oportunidad histórica de llegar con propuestas, ideas y prioridades a la construcción de una nueva Constitución nacida de los sueños y anhelos de los ciudadanos. El desafío es sumarnos a la búsqueda de puntos en común con una mirada de unidad, para una nueva Constitución que apunte al bienestar de todos quienes conforman Chile. Donde más allá de las diferencias, impere el diálogo, el respeto y la paz.

El bien común y la construcción democrática deben ser los pilares que rijan el trabajo de los próximos años. El imperativo es recordar la famosa frase de Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé tu derecho a expresarlo”.

Evidentemente una nueva Carta no cambia el devenir de los países, pero sí son la piedra angular de los Estados y su democracia. Como dijo el historiador griego Isócrates, “la Constitución es el alma de los Estados”, y como tal debe reflejar el alma de este Chile diverso, multicultural, de una riqueza de identidades, orígenes y procedencias, el alma de un país democrático, libre, que aboga por mayor justicia, igualdad y dignidad para sus habitantes.

Hoy más que nunca, Chile lo construimos todos y todas, desde nuestras identidades particulares, sueños, ideas y proyectos. Porque nadie puede restarse de este punto de inflexión en la historia, donde la ciudadanía juega un rol fundamental.

Nos sentimos convocados a ser parte, a aportar nuestra visión de país y a construir una nueva Constitución que permita el desarrollo de un país más igualitario, democrático, con mayor bienestar y que apunte a la felicidad de sus habitantes.

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