Los acontecimientos de los últimos tiempos y el contexto de crisis multidimensional en que nos encontramos nos han revelado una sociedad ávida de cambios, renovaciones y transformaciones, en la que todos estamos y participamos. En este escenario, desde USEC, Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos, compartimos esa necesidad de cambios y transformaciones sociales positivas y vemos a la empresa como un actor relevante para contribuir en este sentido. Es verdad que se ha gestionado las empresas con un foco centrado en la maximización de las utilidades para sus accionistas y propietarios, ofreciendo puestos de trabajo según el mercado laboral, entregando bienes y servicios y contribuyendo a la sociedad con el pago de impuestos.

Por supuesto que la empresa debe hacer todas esas cosas, sin embargo, esta visión es estrecha para los tiempos actuales, y ha ido evolucionando hacia una mirada donde la empresa tiene un rol activo y transformador, donde la generación de riqueza es una consecuencia necesaria de la interacción con todos los públicos de interés, clientes, proveedores, propietarios, comunidad, autoridades y, muy especialmente, trabajadores y sus familias. La empresa, cuando se gestiona bajo estos principios, que ponen al hombre en el centro, tiene la capacidad de mejorar la vida material, cultural y espiritual de las personas que se relacionan con ella y de la sociedad como un todo. Esa es la empresa generadora de bien común que propiciamos.

Como explica el Papa Francisco, “para que siga siendo posible dar empleo, es imperioso promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. […] La actividad empresarial, que es una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, puede ser una manera muy fecunda de promover la región donde instala sus emprendimientos, sobre todo si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común” (Francisco, Laudato Si’, 2015, 129).

Esta visión de empresa como lugar relevante de transformación social, requiere que los empresarios, ejecutivos y colaboradores hagan suyos e implementen con fuerza, liderazgo y decisión, los valores del bien común, la solidaridad, subsidiariedad, participación, libertad y fraternidad al interior de sus organizaciones. Ya lo decía el Cardenal Peter Turkson en su presentación del documento sobre la Noble Vocación del Líder de Negocios: “Cuando las Empresas y los mercados, en su conjunto, están funcionando correctamente y están regulados de forma efectiva, realizan una irremplazable contribución al bienestar material y espiritual de la humanidad”. En USEC tenemos una visión optimista y esperanzadora, donde desde la empresa y el mundo del trabajo podremos contribuir en la transformación que la sociedad busca, siempre mirando a que esta sea más justa, solidaria y humana.

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