Hubo mucha incertidumbre y tensión durante varios momentos de la mañana del domingo. La hora definida para comenzar la ceremonia no se cumplió, mientras que en las afueras del ex Congreso Nacional grupos violentistas hacían gala de sus convicciones y prácticas antidemocráticas. En contraste, Carmen Gloria Valladares, funcionaria del Tricel a quien le correspondió dirigir el inicio de la sesión, intentaba con solemnidad republicana y prudencia llevar a buen puerto el acto de instalación.

Esperábamos el desarrollo de una jornada histórica, gran parte de los convencionales constituyentes electos llegaron antes de las 10 de la mañana, muchos ansiosos, entusiastas y expectantes por el desafío que estaban por asumir, pero todo fue empañado por la violencia y la obsecuencia de un grupo de constituyentes.

Por lo mismo, conviene recordar que si Carabineros no controla el orden público en los alrededores del ex Congreso Nacional y el Palacio Pereira, no hay posibilidades que la Convención pueda desarrollar exitosamente sus funciones. Hay grupos que buscarán que esto fracase y por medio de la violencia intentarán sabotearla. El Estado, que tiene el monopolio legítimo de la fuerza, debe actuar con pleno respeto a la ley garantizando el desarrollo de esta instancia. Un espacio que fue aprobado por más de cinco millones y medio de chilenos y chilenas.

Sin embargo, parece ser que la amenaza de la violencia estará latente durante todos estos meses, y hoy se ha hecho evidente que hay convencionales que están dispuestos a desconocer a las autoridades e instituciones que hoy existen, y seguir profundizando las heridas y diferencias entre unos y otros, antes que los puntos de encuentro.

La instalación y la elección de la presidenta y vicepresidente son dos hitos que afortunadamente se cerraron, aunque todavía podría estar abierta la posibilidad de ampliar la mesa e integrar más vicepresidentes para tener más sectores representados. Ahora viene la tarea de elaborar el reglamento, que permitirá el funcionamiento de la Convención para luego pasar a la discusión sobre los contenidos de la posible nueva Constitución, que es la parte más relevante de todo este proceso constituyente.

Por último, no está de más recordar que ahora la Convención tiene que dedicarse a su única labor: escribir un texto constitucional que posteriormente sea plebiscitado para ratificarlo o rechazarlo.

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