El Banco Central, hace pocos días, hizo entrega de las cuentas nacionales correspondientes al segundo trimestre de 2021, revelando que la expansión de las variables ligadas a la demanda interna estaban exhibiendo un comportamiento muy expansivo. En particular, el crecimiento de la demanda que se situó en más de 30%. También el PIB experimentó una expansión del 18,1%, en el mismo periodo.

Se puede observar, sobre el conocido argumento de la baja base de comparación respecto del año pasado en esas mismas fechas, cuando la economía enfrentaba con mucha intensidad la pandemia y las restricciones de movilidad para hacerle frente. Sin embargo, en términos transversales, la profesión indicó que se estaba produciendo una expansión que reunía características de sobrecalentamiento, básicamente una expansión donde la producción es sobrepasada por el gasto privado y público, lo que conduce a una trayectoria de inflación más elevada y a un déficit en la cuenta corriente, que ciertamente hay que financiar a través de recursos externos.

El mismo Presidente del Banco Central llamó la atención sobre esto, indicando que el cuarto retiro era uno de los factores que podría hacer empeorar esta situación y, aunque no lo dijo explícitamente, hubo una alusión a la rápida expansión del gasto fiscal, sobre todo para asistir a aquellos que habían perdido su fuente de trabajo a causa de las restricciones de movilidad causadas por la pandemia.

El Banco Central ha tenido un rol crucial para mitigar la caída del valor de los activos en que los fondos de pensiones tienen invertidos los ahorros de aquellos que mantienen cuentas individuales de ahorro previsional, que las AFP deben liquidar esos valores, para hacer frente a los retiros. Entonces, la economía se llena de liquidez lo que presiona la inflación al alza. Los ahorrantes también se ven afectados, particularmente aquellos del Fondo E que mantienen títulos de renta fija, ante el alza de la tasa de interés de largo plazo. Por ejemplo, aquella tasa relevante para el financiamiento de la vivienda, de amplios segmentos de la clase media chilena. Hemos calculado en este espacio, que dicho aumento significa en la práctica un mayor costo que pagarán las familias en el futuro de un 30% más caro, por los dividendos para adquirir una vivienda propia.

Los retiros causan un tremendo impacto sobre la clase media. No es solo que se quedarán sin fondos para enfrentar la vejez millones de ellos, sino que también sufrirán los efectos de la inflación por el impacto en el poder adquisitivo de este impuesto y el costo de endeudarse a tasas bajas tanto en el corto plazo, créditos de consumo, y en largo plazo, para financiar su soñada vivienda propia, dejarán a muchos sin esa oportunidad.

Los retiros para enfrentar los efectos de la pandemia están haciendo más pobres a los chilenos, es una pésima política pública, impulsada por los políticos con motivos electorales y otros en el parlamento para destruir el mercado de capitales el que por 30 años no solo a impulsado esos financiamientos, sino que también ha ofrecido una serie de servicios financieros que han simplificado la vida de millones y han incrementado el bienestar de las familias chilenas.

En cuanto a la política fiscal, la entrega de subsidios han aliviado el dolor de millones que perdieron todo en esta tragedia, pero han subrayado la carencia de instrumentos de focalización, esto es los subsidios universales que llegan a unos 15 millones de chilenos, han demostrado ser mal asignados en cientos de miles de casos. La demanda de automóviles y otros bienes durables creció en forma exponencial y las órdenes acumulan hasta cuatro meses en el futuro.

Particularmente el IFE, está causando problemas con la oferta de trabajo en varios sectores de la economía, por la que creo que los subsidios tienen que asociarse a incentivos para contratación de empleos permanentes. De lo contrario, amplios segmentos de la población continuarán demandando subsidios sin trabajar.

Este año el déficit fiscal será cercano al 10% del PIB, y el crecimiento del gasto publico bordeará un 30% de crecimiento o incluso superior. No hay que ser un gurú en economía para comprender que el cierre de esa diferencia, lleva a un crecimiento de la deuda pública.

Una observación, algunos colegas han dicho que el 35% como proporción del PIB nos deja un margen para aumentar esa proporción de deuda pública, hasta un 50% del PIB. Están equivocados, porque no sólo la proporción importa sino que también la velocidad a que ella crece. ¿Por qué? Porque esa deuda hay que financiarla con una proporción importante de acreedores externos, que miran y ponderan con preocupación cómo esa deuda va a ser servida y por tanto, no solo incrementan el costo de la tasa de interés (prima por riesgo), sino que también restringen el acceso a esos recursos. El ahorro externo es la única fuente de ahorro para financiar la inversión. El ahorro privado ha disminuido notoriamente a causa de la política de retiros. No existe ahorro fiscal, por tanto, los recursos para financiar la inversión disminuirán notablemente.

Sin inversión no habrá crecimiento, no habrá empleo de calidad y no habrá consumo permanente para que aumente el bienestar y progreso de las familias chilenas. Habrá debates presidenciales y parlamentarios, tendremos que poner mucha atención a lo que ofrecen, escuchar si esas ofertas son con peras y manzanas.

Un viejo profesor me enseñó que en la profesión había tres tipos de categorías: los magos que nos contaban cuentos, los poetas que también nos contaban cuentos y los realistas que no contaban cuentos, pero que llevaban a los países al progreso y al bienestar.

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