A ti, chileno que no vas a votar, quiero darte algunas buenas razones para que cambies de opinión. Porque sé que la mayoría de los medios no se hacen cargo de estos temas y que difícilmente podrías enterarte de ellos si todo el mundo los ignora, quiero dejarte este mensaje con lo que está pasando. Sé que cuando sepas que, en poco tiempo, nuestra zona central va a ser un desierto, sí, apenas habrá agua para el consumo humano, te vas a preocupar por saber cuál de los candidatos nos ofrece una solución. Si eres de Coquimbo o Petorca, imagino que ya has hecho las indagaciones. Porque junio fue el año más seco desde que hay mediciones. El 2019 el déficit de agua fue de un 80%, el 2018 de un 40% y este año a junio el déficit es de 90%. Entonces habría que preguntarse, ¿cuál de los candidatos está hablando de carreteras hídricas y de traer expertos que entreguen criterios técnicos a los constituyentes para ayudar a los chilenos a encontrar el mejor marco regulatorio? Si yo fuera tú, buscaría a ese candidato y votaría por él.

Otro tema por el que podrías interesarte es la actual venta de nuestros datos personales a un gobierno totalitario bajo el cual no existen derechos individuales. Me refiero a China. Fíjate que, hasta el momento, la empresa que lidera la licitación de las nuevas cédulas de identidad y de pasaportes llamada Alsino es propiedad del gobierno de ese país. Eso quiere decir que nuestra libertad será puesta en manos de un gobierno que no respeta los Derechos Humanos y que, en algunas ciudades, ha implementado un sistema de puntajes que evalúa si eres buen o mal ciudadano. Las consecuencias de una mala calificación son horrorosas. Basta que critiques al gobierno para que no puedas viajar o pedir un crédito; inscribir a tus hijos en el colegio o recibir ayuda estatal. ¿Te imaginas si, por haber estado en desacuerdo con el gobierno de Piñera, estuvieses hoy sin esos derechos básicos? Bueno, en caso que se vendan nuestros datos al régimen chino estaremos en sus manos y, ellos, que ya están comprando medio Chile, podrán manipular nuestras vidas a sus anchas. No será tan fácil terminar este contrato si no nos gusta, porque es muy distinto un trato con un privado que con uno de los gobiernos más poderosos del mundo. Si pactamos con ellos, corremos un tremendo riesgo de terminar viviendo como los chinos. Olvídate de la libertad de consciencia, expresión, movimiento, derecho a educar a tus hijos o a tener alguna protección laboral. O ¿por qué crees que las empresas emigran a China? No, no es por los impuestos; es porque allá, bajo la dictadura del proletariado, los trabajadores no tienen ningún derecho. Y esa es la forma más eficiente de abaratar costos y asegurar la tasa interna de retorno de la inversión. En otras palabras, en China la esclavitud es legal. ¿Te gustaría ser esclavo? Yo creo que no. Así que es hora de levantarse a votar por el candidato que muestre un mayor compromiso con nuestra libertad.

Hablarte a ti chileno, sé que es un modo de abrir el diálogo con una persona razonable, que tiene sentido común y, por eso mismo, está asqueado de la política, cansado de tanta tontera. Sé que estaríamos de acuerdo en que la tontera más grande de los últimos tiempos es la Convención Constituyente. Basta ver al dinosaurio y al animé japonés llamado Pikachu legislando, para sentarse a llorar de la risa (o de pena). Es posible que no te importe lo que ellos terminen por aprobar bajo el título de una nueva Constitución. Yo sé que tu día a día es difícil y que llega a ser denigrante quitar unas horas del propio tiempo para hacer una fila, exponerse al virus, entrar en las urnas y votar por quien, seguramente, te va a decepcionar por milésima vez. Pero, si supieras que todo este proceso fue diseñado por el gobierno venezolano y que se aprovecharon del legítimo malestar de la gente para desmantelar nuestra democracia representativa, ¿te daría lo mismo? Ahhh, me vas a decir que soy de esas personas que cree en confabulaciones inexistentes. Hasta cierto punto, yo pensaba igual que tú. Pero te cuento que se filtró una declaración del Presidente Piñera, donde él responde a la fiscal regional Claudia Perivancich Hoyuelos y reconoce haber recibido un informe previo al estallido. La fiscal le pregunta: “¿Es efectivo que, a pocos días del 18. OCT. 2019, Usted y el Ministro de Defensa de entonces, Alberto Espina, recibieron un informe de la Dirección Nacional del Ejército (DINE) que afirmaba que el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), había logrado introducir en Chile “un batallón de 600 agentes clandestinos, expertos en guerrilla urbana”, para llevar a cabo operaciones de insurrección en el país? ¿Qué validez se le dio a este informe y qué acciones determinó el mismo desde el Gobierno?”

¿Te das cuenta chileno querido de lo que significa la pregunta de la fiscal? No sólo interroga al Presidente, sino que, además, da por hecho que el documento existe y que las autoridades fueron informadas. En otras palabras, nos están diciendo que nuestro país cayó en manos de un grupo subversivo extranjero que se aprovechó del malestar general, movió sus redes internas y logró el desmantelamiento de la República. Eso significa que, de aquí en adelante, todo será peor. A menos que te des cuenta de que tu país, tus hijos, familia y amigos necesitan que en las próximas elecciones participes y pongas un poco de tu sensatez en la voluntad política de nuestros representantes para así evitar las consecuencias más terribles de tanto problema que todos silencian. Y es que, como dice una filósofa muy importante, podemos negar la realidad, pero no las consecuencias de haberla negado.  

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