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Publicado el 08 de junio, 2017

¿Y después de Piñera, qué?

Como se trata de no volver a entregarle el Gobierno a la izquierda y de proyectar la obra de Piñera más allá del próximo período, no da lo mismo si es Ossandón o es Kast quien llegue segundo en las primarias del 2 de julio.
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Existe un amplio consenso en el mundo de la centroderecha de que, de ser electo Presidente Sebastián Piñera, hará un gran Gobierno y nos sacará del estancamiento en que se encuentra Chile. Él ha demostrado que tiene la experiencia y que le sobran capacidades para volver a ejercer el cargo en forma exitosa.

Sin embargo, aun cuando se requieren múltiples cualidades para ser un extraordinario Presidente, algunos precandidatos se postulan amparados por un voluntarismo que raya en la ingenuidad o, incluso, en la patudez. Las recientes entrevistas en televisión han desnudado la fragilidad de algunos de ellos.

Por ejemplo, la ciudadanía ha podido comprobar, en el caso de Manuel José Ossandón, que ya no basta con hacer promesas vacías de contenido para conquistar La Moneda. El senador quedó en evidencia: no está a la altura del desafío, no sólo por su ignorancia en muchos temas contingentes, sino también por su incapacidad para presentar propuestas coherentes y financiables. La vergüenza que pasó en el programa Tolerancia Cero quedará en el anecdotario de la política chilena por generaciones.

Frustrado y descolocado, Ossandón cometió error tras error. No saber del Acuerdo de París o desconocer el alcance del eventual fallo de La Haya es menos grave que afirmar que no tiene intenciones de cumplir su compromiso de apoyar al ex Presidente Piñera si éste resulta ganador en las primarias de Chile Vamos. Por lo tanto, incumplirá la promesa que todos los candidatos se han hecho recíprocamente. Lo anterior es una cuestión valórica que se acentúa viniendo de alguien que predica tener las “manos limpias”. Cabría esperar que la ciudadanía lo castigue en las urnas con ocasión de las primarias del 2 de Julio.

Fuera de cámara Ossandón tampoco ha logrado mantener el equilibrio y la mesura en el uso de sus palabras, siendo recurrente en él agredir verbalmente no sólo al ex Presidente Piñera, sino que también a Felipe Kast, en ambos casos con imputaciones falsas. También se ha peleado con quienes le han tendido una mano en el pasado: a Carlos Larraín lo acusó de haberle clavado una puñalada en la espalda y a Renovación Nacional de haberlo engañado. Su desesperación y falta de reflexividad lo han llevado a cometer demasiados errores. Sometido a presión reacciona inadecuadamente, emitiendo juicios de los cuales luego se ve obligado a retractarse. El problema es que estos eventos ocurren cada vez con mayor frecuencia.

Estando las primarias a la vuelta de la esquina, estimo que es prioritario asegurar el triunfo del ex Presidente Piñera, para lo cual necesitamos que los independientes afines a la centroderecha concurran masivamente a sufragar en un número que supere el millón de votantes.

Pero no sólo es importante que él gane las primarias por un amplio margen: también será muy relevante quién ganará la batalla por el segundo lugar. Según la encuestadora Cadem, Piñera arrasaría con un 71% de las preferencias, dejando a Ossandón y a Kast con 12% y 11%, respectivamente.

Como se trata de no volver a entregarle el Gobierno a la izquierda y también de asegurar una continuidad que permita proyectar la obra de Piñera más allá del próximo período presidencial, no da lo mismo si es Ossandón o es Kast quien obtenga el segundo lugar.

Felipe Kast ha demostrado en los debates y apariciones públicas que es un político joven, empático, extraordinariamente capacitado, promotor de una visión de centroderecha moderna, con un marcado énfasis en lo social y con credenciales impecables para liderar a nuestro sector después de Sebastián Piñera. Él permite no sólo proyectar a Chile Vamos hacia el futuro, sino que además contribuye a ampliar la frontera de esta coalición hacia el mundo liberal y moderado de centro.

En cambio, de ser Ossandón quien llegue en segundo lugar, podría —amparado en su votación— continuar con la actitud de dinamitar tanto a la centroderecha como al proyecto de país que en unidad necesitamos reconstruir.

Quien salga segundo en las primarias del sector quedará posicionado para suceder a Piñera en la elección presidencial de 2021. Si entre nuestros familiares y amigos logramos que de cada cuatro personas, tres voten por el ex Mandatario y una por Felipe Kast, estaremos invirtiendo en el Chile que queremos, despejando desde ya la incógnita “¿Y después de Piñera, qué?”

 

Gonzalo de la Carrera C., analista político

@carreragonzalo

 

 

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