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Publicado el 01 de septiembre, 2019

William Díaz: Al que da y quita…

Con la desintegración del sistema tributario, un empleado que gana 1 millón de pesos al mes paga cerca de 175 mil pesos en impuestos a la renta, IVA, aranceles, combustibles, bebidas alcohólicas y otros. Hoy, y como efecto de la reforma del 2014, un emprendedor que retira el mismo millón de pesos paga, adicional a los 175 mil, casi 270 mil más por efecto de retirar ese millón de las utilidades de su empresa y tener que pagar el 27% de impuesto de primera categoría que pagan las compañías.

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El sistema tributario chileno fue destruido en uno de sus dos pilares básicos, la integración. Esto significa que los dueños de las empresas pueden descontar de sus impuestos personales los tributos pagados por sus compañías. El restituir ese pilar no es una concesión para que los “ricos paguen menos impuestos”, como plantean sectores de izquierda; eso es una mentira.

Todo sistema tributario que se precie de ser justo y eficiente en recaudación debe cumplir con dos principios básicos, equidad vertical y horizontal. El primero es que los que ganan más pagan más impuestos, cosa que se cumple con el impuesto a la renta y también con otros como el IVA, aranceles, etc., ya que quien consume más, paga más impuestos. El segundo principio, equidad horizontal, se refiere a que quien gana lo mismo paga la misma cantidad de impuestos. Pues bien, esto, conocido como “sistema tributario integrado”, fue destruido en la reforma del 2014 y ahora el presidente Piñera quiere restituir algo que desequilibró nuestro sistema de impuestos y que generó parte importante del freno al crecimiento y la inversión.

Con la desintegración del sistema tributario, un empleado que gana 1 millón de pesos al mes paga cerca de 175 mil pesos en impuestos a la renta, IVA, aranceles, combustibles, bebidas alcohólicas y otros. Hoy, y como efecto de la reforma del 2014, un emprendedor que retira el mismo millón de pesos paga, adicional a los 175 mil, casi 270 mil más por efecto de retirar ese millón de las utilidades de su empresa y tener que pagar el 27% de impuesto de primera categoría que pagan las compañías. Esta asimetría es lo que provocó la caída de la inversión y el freno a la tasa de crecimiento de la economía, porque un empresario que antes pagaba impuestos personales solo por lo que retiraba y descontaba el impuesto pagado por su empresa, se cuestionó hacer inversiones porque quedaron gravadas por ser las utilidades la principal y mas barata fuente de financiamiento de las inversiones.

Por lo tanto, el proyecto del gobierno para restituir la integración del sistema tributario es un paso en la dirección correcta para volver a poner los incentivos de inversión y crecimiento económico, pero por sobre todo es dar vigencia al pilar de equidad horizontal. Cuando se quitó ese eje tributario le salió una jorobita a la economía que se tradujo en reducir el crecimiento económico a menos de la mitad de lo que veía creciendo, disminuir la inversión y duplicar la deuda pública.

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