En la avenida Condell 249, una distinguida casona de Providencia en el llamado » barrio de los obispos» recibió a un joven e ilustre vecino. El día 23 de diciembre allí se instaló el Presidente electo con su estado mayor. Así lo informaron en detalle los medios. Incluso se entregaron los detalles de la pintura fresca y las nuevas chapas para brindar seguridad.

Se ven todos los días organizados piquetes que  le dan la bienvenida al barrio. En su honor se reúnen  grupos de manifestantes que festejan con cánticos y algarabía. Existe un clima de sorpresa y de alegría .También aparecen rayados y amenazas de bombas.

Los vecinos más próximos son la Academia de Humanismo Cristiano, conocida por su violenta línea opositora al gobierno y en la vereda del frente, la Brigada Investigadora de DD HH de la PDI. Este local fue con frecuencia asaltado por manifestante de la AHC, incluso con intentos de incendiar el local.

Desde los años sesenta, bajo el liderazgo del famoso historiador  Claudio Véliz, su fundador y primer director, el IEI ha sido cuna de académicos y diplomáticos de diferentes gobiernos. En sus inicios Gustavo Lagos Matus fue quien  irradió su visión en el origen de los estudios internacionales en América Latina. Desde  ese espacio intelectual  se ha colaborado con una mirada crítica y pluralista en la creación de los fundamentos y en la gestión de nuestra política exterior.

El visionario profesor Francisco Orrego Vicuña, un jurista de reconocimiento mundial, le imprimió su carácter académico y de servicio al estado chileno. Continuaron esa senda Joaquín Fermandois, Alberto van Klaveren, María Teresa Infante, Rodrigo Díaz, José Morandé y quién escribe. Las nuevas generaciones enriquecen ese legado. Profesores históricos como Alberto Rioseco, Alejandro Magnet, Raymundo Barros, Heraldo Muñoz, Jorge Heine e importantes investigadores visitantes han continuado esa tradición.

El IEI durante más de 55 años ha hecho aportes substantivos en materia de límites y fronteras, en  la Mediación y el Tratado de Paz con Argentina, en la defensa ante el Tribunal de La Haya con  el caso de Perú y también en las litigaciones que existen según la tesis Boliviana. Importante ha sido su constante preocupación por la integración latinoamericana, el cuidado del medio ambiente marino y  la Antártica, como también  la proyección de Chile  al Pacífico-Asiático.

Ese espacio académico se  ha mantenido defendiendo los intereses del estado chileno mas allá de los gobiernos de turno. En ese sentido preocupa lo  ocurrido con su sede histórica. 

No es el momento para  para dudar de tan honorables visitas y locatarios. Sin embargo, se enciende esta luz amarilla. La sede del IEI, no es el lugar  para preparar la sala de máquinas de La Moneda. El uso y/o abuso de ese espacio académico para otros fines puede confundir, en particular a las numerosas redes universitarias que no entienden lo ocurrido, también a las delegaciones extranjeras que tienen residencia en Santiago  y a la comunidad académica  internacional.

El Instituto de  Estudios Internacionales es un valioso patrimonio y un activo de la U. de Chile  y del estado chileno, y como tal no pertenece al actual ni al futuro gobierno. Su labor académica no debe contaminarse con opciones ideológicas de moda porque trasciende a los pasillos del poder y traspasa las fronteras. Ese es su  principal y valioso patrimonio intangible que es necesario preservar para seguir colaborando con Chile.

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