Los “bordes” que ha planteado Chile Vamos para el nuevo proceso constitucional exceden el marco de una negociación para llegar a un acuerdo político de aspectos procedimentales. Los elementos de contenido que están imponiendo como “bordes” son vetar, por secretaría, del debate elementos centrales y sustantivos en la discusión constitucional. Lo anterior es completamente contraproducente desde múltiples miradas:

  1. Estratégica

Asumamos que las condiciones de Chile Vamos son aceptadas, y quedan establecidos la autonomía del Banco Central (BC), el Senado, etc., por el veto impuesto. A pesar de que estos pudieran ser principios ampliamente respaldados por la ciudadanía, ¿cuál creen ustedes que será la estrategia para atacarlos de quienes se oponen a ellos? Pues, precisamente, que fueron impuestos por Chile Vamos y no producto de un acuerdo nacional.

En otras palabras, supongamos que se realiza un nuevo proceso constituyente, donde el Banco Central (BC) queda autónomo (idea que comparto plenamente) no porque la discusión haya derivado en eso, sino porque era un “borde” de entrada impuesto por Chile Vamos. Ustedes creen que los opositores a la autonomía del BC no ocuparán ese argumento para, por ejemplo, el año 2030, atacar la autonomía del BC empleando la retórica de que su autonomía “es producto de un veto de la derecha”. Es obvio, y también es evidente, que dicho argumento llenará de épica su relato y le dará mayor apoyo ciudadano. Estoy seguro que si hoy se discute abiertamente la autonomía del Banco Central en un proceso abierto, sin vetos, se gana. Entonces la pregunta es ¿para qué ganar por secretaría un partido que se puede ganar en la cancha? Es sólo poner elementos de cuestionamiento para el futuro, innecesariamente. Pan para hoy, hambre para mañana. 

No se puede tomar como un escenario perdurable en el tiempo elementos de opinión pública circunstanciales que son más bien productos del hastío que produjo la Convención Constitucional (CC). El modo que ha operado la política chilena los últimos años (todo en base a encuestas, “encuestitis”) ha mostrado ser poco sustentable en el tiempo, las opiniones del electorado suelen ser líquidas. La conducción política requiere visión más allá de encuestas circunstanciales. 

  1. Consistencia 

Durante un año, con legítima molestia, Chile Vamos, y también muchos sectores moderados de centro (entre los que me incluyo) y centro izquierda, reclamamos que la izquierda empleó una mayoría circunstancial para pasar aplanadora en la CC, cerrarse al diálogo e imponer sus términos. Pues bien, la derecha está haciendo exactamente lo mismo, abusando de un empate circunstancial que tiene en el Senado para imponer sus términos. Es decir, están haciendo lo mismo que criticaron. 

  1. Democrática

Llevamos semanas con los electores del Apruebo y sectores de izquierda “roteando” y “tonteando” a los electores. Votaron Rechazo porque son tontos, ignorantes, no saben leer, etc. En el fondo, un desprecio al principio democrático. 

Pues bien, poner “bordes” de contenidos es una forma distinta del mismo desprecio por los ciudadanos, demuestra desconfianza y paternalismo hacia los electores. Como los ciudadanos supuestamente no aprendieron nada (serían tontos o ignorantes), volverán a escoger constituyentes demagogos. Por tanto, habría que vetar/imponer algunos temas, para que sus representantes no puedan discutirlos.

Quienes creemos en la democracia, quienes vemos a diario el esfuerzo del pueblo de Chile y la inteligencia con que subsisten en condiciones adversas, nos parecen ambas actitudes despreciables.

  1. Política  

Chile Vamos le estaría dando la razón a todos quienes señalaron que no serían de fiar, condicionando cualquier posibilidad de alianza futura que rompa el cerco propio del plebiscito de 1988. 

Además, la derecha debe tomar conciencia de su participación secundaria durante la campaña, y si bien muchos de los votos del 62% son de derecha, muchos no lo son. Adueñárselos (tal como la izquierda se adueñó de muchos del 78%), además de frescura, es un arma de doble filo de cara al futuro.  

  1. Hegemonía interna 

Me he preguntado qué razones podrían estar promoviendo este actuar a Chile Vamos. Mi única tesis posible es el factor Partido Republicano. Existe una presión: si Chile Vamos se abre a un nuevo proceso constituyente democrático (la opción es minoritaria dentro del votante de derecha), muchos de sus electores podrían optar por el Partido Republicano. 

Pero hay que recordar dos cosas: (i) el votante de derecha es en sí mismo minoritario, por tanto, sería una disputa de la hegemonía dentro de la minoría, en vez de optar por construir una mayoría y (ii) esa sería la disputa sobre el electorado inmediato, pero si un proceso constituyente democrático y razonable tiene éxito, los que se quedaran “out” políticamente será precisamente los que se opongan a este, en este caso el Partido Republicano. Es decir, el predominio dentro del sector podría darse hoy, pero no mañana (corto plazo versus largo plazo).  

  1. Ética 

El futuro de Chile es más importante que cualquier cuota de poder política. Ojalá Chile Vamos recapacite y opte por la visión política de largo plazo por sobre la “encuestitis” de corto plazo. Sin duda la gente hoy no quiere saber nada de un nuevo proceso. Pero tengan claro, eso algo temporal, y que hacer una Constitución express o bien en base a vetos es sólo parchar por poco tiempo para que el tema vuelva a explotar en un par de años. Es decir, calmar la incertidumbre unos años para crearla en forma exponencial después.  

*Andrés Larraín es ingeniero civil.

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