Esta semana y tras ocho meses el Presidente Boric decidió ir a la Araucanía. A pesar de haber siempre negado la presencia de terrorismo en la zona y votado desde la cámara contra todas las leyes que podían hacer frente  al crimen organizado y violencia endémica en el lugar, hoy cambia el discurso. Sin duda, “otra cosa era con guitarra”.  

Antes de reconocer en un punto de prensa que ciertos actos en la zona pueden ser calificados de “terrorismo”, llegó a la  Araucanía con un resguardo policial digno de Ucrania, lo que levantó criticas masivas. Se ha juntado con víctimas de las que ha escuchado las historias que “tocaron  su alma”. Frente a este cambio de actitud cabe preguntarse si nunca se había dado cuenta de esa realidad o bien antes no le convenía. Sabemos que el joven Boric, no el presidente, había estado en la zona compartiendo con comunidades violentas que son y han sido parte del problema. Su sector defiende el actuar diciendo que en la zona hay que tener “políticas de Estado y no de gobierno” que hagan frente al real problema del lugar que es la pobreza endémica. 7 de las 10 comunas más pobres  del país están en la Araucanía. Ciertamente es una realidad que preocupa, pero sin orden público y en ausencia del estado, ¿qué persona sensata invertiría en el lugar? Por tanto, ¿qué es primero, la gallina o el huevo? Ellos no quisieron ver el tema como algo de Estado, sino que de gobierno; cuando el gobierno era otro, votaron contra restablecer el orden acusando de militarización en la zona, negaron hasta legislar contra el robo de madera, lo que es impresentable.

Todo esto deja en evidencia la falta de política certera, la carencia de  visión de estadistas del Frente Amplio y aliados. Ellos hoy son gobierno y por tanto ahora temperan la visión. No han cambiado, solo están “hasta la masas”, como se dice en buen chileno. La inexperiencia los ha hecho errar y errar, han tenido que corregir las viejas posturas, porque lo que les sirvió para lograr el poder, ya no les sirve para mantenerse en el poder. El cónclave del sector del gobierno pretendió “pegar con scotch” las dos almas de la coalición de gobierno. Dicen que es un solo gobierno con una sola alma, pero la verdad es que no es así. Son dos mundos, tal vez tres: un socialismo democrático con experiencia y muñeca política y dos ejes socialistas, comunistas y totalitarios que de democráticos no tienen nada. El PC con gran disciplina y  gran “expertise” y el FA, con ninguna de las dos y faltos de experiencia. Novatos iluminados, algo muy peligroso. 

Habían dicho que venían a renovar la política, que dejarían afuera las viejas prácticas de esta y la verdad es que han hecho lo mismo y peor que sus predecesores. Hace mucho que el Estado es un botín que ambicionan todos los sectores políticos y que ofrecen a sus amigos en el caso de hacerse del poder. Los actores políticos hace mucho buscan servirse y servir con la plata de las personas, con plata ajena, a ellos y  sus cercanos. Vivir del Estado. Hoy hacen lo mismo, corregido y aumentado, ya que aparte de “apitutarse” no tienen ni los pergaminos ni la experiencia en muchos casos. Las embajadas han sido una real vergüenza. 

Dicen representar al “pueblo” definiendo pueblo como los que piensan como ellos. Ya que desprecian a la “ciudadanía”, a los que los mantienen. El parasitismo es total. No representan a las personas, ni al sentir de la calle, por eso están hasta las mases. Hoy ya la ideología no es suficiente. La ciudadanía comprende, se ha educado y sí, despertó de un letargo narcotizado de violencia política instalada. Pasó el momento del octubrismo y quienes llegaron al poder por este hoy intentan reinventarse. La realidad se les apareció.

Sí, en la Araucanía hace mucho hay terrorismo, no “violencia rural” como la intentaron llamar, y por lo mismo, al no haber paz, no hay inversión y la región es incapaz de salir de la pobreza. Las víctimas son la mayoría de la población, incluidas las comunidades mapuches. Hoy el presidente reconoce esa realidad, al menos de palabra. Nos gustaría ver si es capaz de promover las leyes necesarias para hacer frente al problema, las leyes que él mismo y su sector rechazaron y rechazan. Es el momento de sacarse la careta y sí, pensar como estadista. Chile, la Araucanía y las personas necesitan paz y los criminales, son tales, aunque sean amigos. 

*Magdalena Merbilháa es periodista e historiadora.

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