Y llegó el día. El Presidente visitó La Araucanía. Un viaje marcado por un importante despliegue de seguridad y reuniones con autoridades locales, comunidades y víctimas de la violencia. Lo más comentado, sus declaraciones sobre actos de carácter terrorista en la zona. 

Pero ¿por qué es tan importante el cambio de tono? ¿Acaso otros gobiernos no han tenido modificaciones en sus relatos? Claro, todos lo hacen. Las comunicaciones se van construyendo día a día y responden a los momentos que se viven en el país, pero en este caso en particular no sólo es una transformación del mensaje o del tono. Sino que son palabras concretas y claras que muestran cómo el gobierno abordará uno de los principales problemas del Estado. La violencia de grupos armados organizados en la Macrozona Sur ha evolucionado desde la primera toma de un campo en 1990 hasta la muerte de personas. A ella se suma el desarrollo de mafias de crimen organizado que recurren a hechos violentos para consolidar su negocio y a grupos de delincuentes. ¡Por eso son tan importantes las palabras! Es hora de empezar a llamar por su nombre lo que se vive en el sur.  

En un contexto donde este año se produjo el atentado más grande a vehículos y camiones con 35 maquinarias atacadas por la Resistencia Mapuche Lafkenche, donde la violencia llegó por primera vez a la región de O`Higgins y donde más ataques han sido adjudicados por la CAM, las palabras no son suficientes. Deben estar seguidas de anuncios concretos y éstos de acciones claras. Sobre todo cuando en la antesala de la llegada del Presidente se registró la quema de una iglesia, una escuela y el corte de caminos, seguido de una pancarta que decía “Gabriel Boric no eres bienvenido en el Wallmapu” y en el marco del llamado de la CAM a sabotear la visita. 

Con mayor razón el tono del mensaje del Primer Mandatario era tan importante. No solo había que hablarle a los chilenos y mapuches que viven en esa zona, sino que a todos aquellos quienes ejercen la violencia. El Estado de Derecho debe restaurarse y en eso no pueden haber medias tintas. El despliegue de seguridad de esta visita demostró que estamos lejos de eso, pero lo importante es acercarnos. 

La tarea no es fácil, han habido anuncios importantes y se ha visto a un Presidente decidido. Ojalá lo acompañen todos, y digo ojalá porque después de haber escuchado al diputado Winter esta semana en televisión no querer reconocer actos terroristas en La Araucanía, el Presidente podría encontrarse con más fuego amigo del esperado.

Difícil desafío para el Mandatario, pero podría ser una oportunidad para replantearse como gobierno y poner la prioridades de los chilenos por sobre la ideología. La seguridad ha sido y seguirá siendo la gran prueba al liderazgo de Boric, la habilidad política para sortear la inestabilidad del frente interno su herramienta, pero de nada servirá si no la define como una problemática de Estado. Sin eso en mente, no se logrará avanzar en medidas que realmente vayan al fondo del problema y nos quedaremos en discusiones superficiales que podrían profundizarlo. ¡Qué difícil prueba le tocó al joven Presidente!

*Pilar Lizana, Athena Lab. Experta en seguridad, narcotráfico y defensa.

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