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Publicado el 8 junio, 2021

Vanessa Kaiser: Es la abstención, idiota

Acádemica Universidad Autónoma Vanessa Kaiser

Nuestros constituyentes no representan ni siquiera al tercio que era necesario para promover o bloquear propuestas gracias a que 6 de cada 10 chilenos no fueron a votar.

Vanessa Kaiser Acádemica Universidad Autónoma
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Cuando en 1992 el asesor de Bill Clinton, James Carville, acuñó la frase “es la economía, estúpido”, intentaba explicar a personas que él consideraba ignorantes que la economía sería el factor decisivo en las elecciones presidenciales. A diferencia de él, nosotros cambiamos “estúpido” por “idiota” para referirnos no a una limitación cognitiva, sino más bien a una forma de vida que se desentiende de las responsabilidades políticas que cada uno de nosotros debe asumir.

Los griegos antiguos usaban “idiota” para referirse a un ciudadano o individuo privado de “sí mismo”. Pero el “sí mismo” tenía un sentido muy distinto al que le otorgamos hoy. En esa época la personalidad característica del individuo se develaba en la esfera pública donde los ciudadanos participaban activamente en la construcción del mundo común. Por tanto, “idiota” designaba a quien se preocupaba únicamente de sus asuntos personales.

¿Por qué decimos que hay responsabilidades que todo ciudadano de nuestro país debe asumir? Porque donde no exista responsabilidad no habrá libertad y, nos guste o no, en nuestras democracias el medio para conducir a las sociedades hacia la esclavitud es el voto. De ahí que, si usted no vota, le está haciendo un tremendo daño a los demás, sobre todo, en situaciones como la actual. Sabemos que, en nuestros días, las definiciones sobre el diseño institucional afectarán de forma indeleble el futuro de nuestro país y las proyecciones no son alentadoras, puesto que un grupo minoritario, violento y no representativo ha llegado a la cúspide del poder. ¿Gracias a quién? A los que no fueron a votar. En cifras…

Después de un plebiscito con un 50% de abstención electoral, donde un 49% de los que votaron Apruebo (71,8%) lo hicieron creyendo en que la incertidumbre institucional traería prosperidad al país, las elecciones de los constituyentes contaron con escasa participación. Sólo 10 de los elegidos para ocupar un escaño en el Palacio Pereira superó el 20% de los sufragios. El 43% de los constituyentes salió electo con un tope de 5% de los votos de su distrito. Además, 124 de los 150 constituyentes tienen un porcentaje de votación inferior al 10%. Otros cinco apenas alcanzan el 1% de los votos. En otras palabras, nuestros constituyentes no representan ni siquiera al tercio que era necesario para promover o bloquear propuestas gracias a que 6 de cada 10 chilenos no fueron a votar. Y esto es francamente decepcionante, porque si un país toma las riendas del carruaje del destino con el objetivo de ser más pobres, pero más felices, nadie lo puede evitar. En ese caso están dejándose poner las cadenas a cambio de un pan que no es lo que se les promete. Dado que, al poco andar, bajo los gobiernos comunistas acampa la misera, el único beneficio que obtienen sus hambrientos ciudadanos es el bálsamo de un discurso paternalista que premia la envidia y el resentimiento. Sin embargo, nunca ha sucedido en la historia que una mayoría de ciudadanos elija democráticamente a este tipo de gobierno. En eso Marx no se equivocó; de ahí que desde el principio pensara en una fórmula violenta para la toma del poder. Pero hoy ya no es necesaria su aplicación. Y es que los grupos minoritarios y violentistas cuentan con la abstención para asegurarse el triunfo. Si no me cree, pregúntele a los venezolanos que hasta hoy padecen las consecuencias de haberse quedado en casa durante en el Referéndum de 1999. Sólo un 44,38% fue a votar. De modo que, quienes eligieron la esclavitud y el hambre, fueron los miembros de un pequeño grupo de personas hípermovilizadas en un mundo de idiotas.

Tener presente que es la abstención la mejor aliada de los proyectos totalitarios nos puede ayudar a evitar el olivazo en la gobernación de Santiago. Y no me vengan con el argumento de que, apoyando a Orrego, repetiríamos la historia del Naranjazo (1964). Una cosa no tiene nada qué ver con la otra. Contextualicemos. En esa época, producto del triunfo de Óscar Naranjo (allendista) en Curicó, el Partido Liberal y el Conservador decidieron no apoyar la candidatura de Julio Durán (radical) y jugárselas por Eduardo Frei Montalva para evitar el triunfo de Allende. Pero no fue la estrategia defensiva lo que terminó por licuar los apoyos de la derecha, sino la actitud de Frei. Debemos decir que él nunca fue un candidato de la centroderecha, sino de la centroizquierda. De ahí que no integrara a la derecha en la gestión gubernamental y los dejara en el ostracismo político declarando: “no cambiaré una coma de mi programa ni por un millón de votos”. Los efectos fueron devastadores. Un año más tarde, ante el rotundo fracaso de 1965, la derecha tradicional se fundía en un solo partido para salvar la vida. Así nace el Partido Nacional.

Evidentemente, si tras una derrota de Claudio Orrego, la derecha apoyara la candidatura de Yasna Provoste (por dar un ejemplo), estaríamos ante una situación similar y, quizás, sería apropiado hablar de un olivazo. Sin embargo, el escenario es muy diferente. Empezando por la participación que en las elecciones del ’64 llegó al 79,1%, mientras la reciente elección de gobernadores contó apenas con un 45,31%. Esto significa que los ciudadanos todavía no tienen noción alguna del peligro totalitario que nos acecha. Podemos inferir que sigue siendo más importante pasarle la cuenta al gobierno por las medidas des-medidas de la pandemia; de ahí que no les interese ir a votar. Por otra parte, Julio Durán no era un candidato de derecha, mientras hoy tenemos sendos candidatos en el sector. Finalmente, lo más relevante en el caso de la elección de gobernadores es evitar a toda costa que una de las comunas más importantes del país caiga bajo la égida comunista frenteamplista. Así, todo el que vote por Orrego lo estará haciendo en favor de un candidato que abraza la democracia, capaz de ir poniendo frenos a la gestión de la alcaldesa comunista. Y, como no hay un candidato de derecha participando, en ningún caso habrá claudicado en sus principios, sino que habrá votado en contra de la violencia y el poder total al que aspiran minorías que, sin la abstención, jamás llegarían al poder.

  1. Juan Enrique Gatica dice:

    Una vez mas , si gana Orrego este Domingo , la segunda vuelta presidencial será Jadue / Provoste . Y la derecha vuelve definitivamente al año 64 .
    Recibo apuestas .
    El Idiota

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