Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 24 de octubre, 2017

Una propuesta laboral mirando al futuro

El planteamiento de Sebastián Piñera pone nuevamente un fuerte énfasis en crear oportunidades reales de trabajo, con los mayores esfuerzos en el crecimiento económico, requisito indispensable para crear empleos de calidad.
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Del análisis de las propuestas en materia laboral que entregó la semana recién pasada el ex Presidente Piñera y actual candidato Presidencial de Chile Vamos, quedan claramente en evidencia las grandes diferencias que existen entre lo que él propone en esta materia y aquello a lo que nos tienen acostumbrados tanto la Concertación como la Nueva Mayoría en estos últimos cuatro años.

Primero, Piñera les reconoce a los trabajadores chilenos su derecho y plena capacidad para tomar sus propias decisiones y saber qué es lo mejor para ellos, facilitándoles la toma de acuerdos que los beneficien. A diferencia de la  coalición  gobernante, que desde  llegó al poder —con el ¨pretexto¨ de  “protegerlos”— les ha ido restringiendo por distintas vías su capacidad de tomar sus propias decisiones, ya que a juicio de la izquierda, ellos no estarían capacitados para hacerlo. Quienes sí lo estarían son las cúpulas sindicales, que supuestamente saben lo que es bueno y lo que es malo para los trabajadores. El intento más evidente en este último tiempo es el de tratar de impedirles que negocien colectivamente y ejerzan un derecho reconocido en la Constitución, si no están bajo la “tutela” de un sindicato. Esto, a pesar de que todas las encuestas han señalado reiteradamente que los trabajadores se oponen a esta discriminación arbitraria.

Segundo, la propuesta de Piñera pone nuevamente un fuerte énfasis en la creación de oportunidades reales de trabajo, colocando así los mayores esfuerzos en el crecimiento económico del país, requisito indispensable para crear empleos de calidad. Prueba de ello es lo que ha sucedido en estos los últimos cuatro años, en que producto de la fuerte caída en la inversión y el crecimiento económico, cientos de miles de chilenos han visto cómo se paralizan proyectos y se cierran importantes fuentes de trabajo, teniendo que trasladarse  a empleos por cuenta propia, que en la mayoría de los casos son muy precarios, con bajos ingresos y sin protección social. Por el contrario, para la Nueva Mayoría el crecimiento económico nunca ha sido un tema relevante. Como decía Margaret Thatcher, “la izquierda es muy buena para gastarse y repartir los recursos que otros generan, pero no para generarlos”.

Tercero, la propuesta del candidato de Chile Vamos mira hacia el futuro. Lo reconoce y acepta como una fuente de oportunidades para el país y sus trabajadores. En este sentido, poner la capacitación como uno de los pilares de su propuesta laboral da cuenta de esta mirada. No hay nada que proteja más a nuestros trabajadores y les dé más oportunidades de desarrollo  y progreso —además del crecimiento y el empleo— que estar preparados para enfrentar y aprovechar con éxito todas las grandes oportunidades y desafíos que el siglo XXI trae.

La NM, por su parte, en su ya famosa Reforma Laboral, no incluyó ni un solo punto que haga mención a la capacitación como elemento para mejorar las oportunidades de los trabajadores y para prepararlos para el mundo moderno y los desafíos que se nos vienen. Sólo se enfocó en rescatar viejas prácticas del siglo pasado, estableciendo la huelga sin reemplazo, para así paralizar las empresas, dándoles  una fuerza incontrarrestable frente a este “enemigo” que tiene la mala idea de generar empleo. Es más, hay  diputados de izquierda que insistentemente han planteado eliminar la polifuncionalidad en los contratos de trabajo, de manera tal que el trabajador o trabajadora pueda hacer una sola cosa, eliminando así la gran oportunidad que tienen éstos para aprender más y estar mejores preparados para el futuro. La izquierda, también quiere eliminar esa oportunidad.

Cuarto, Piñera también propone una clara preocupación por la familia. Prueba de ello son los permisos laborales que cada trabajador o trabajadora podrá tomar cuando determinadas circunstancias especiales que llegue a enfrentar así lo ameriten. Permisos que lógicamente deberán ser devueltos, pero ya no quedarán supeditados a la voluntad de su empleador ni tendrán que ser planteados en un acuerdo visado por una cúpula sindical, sino que lo podrá hacer directamente el trabajdor.

Por último, está la idea de los cinco días adicionales de vacaciones para todos los trabajadores. En este punto llama la atención que hayan surgido voces dentro de la izquierda señalando que ello  atenta contra el empleo y  la productividad, temas que hasta ahora nunca han sido preocupación de la izquierda. Pero si uno analiza lo que dice la propuesta de Piñera, en cuanto a eliminar tres feriados a cambio de cinco días más de vacaciones, se advierte que la productividad no se verá afectada para nada y que, al contrario, puede mejorar. En efecto, con los feriados se paraliza todo el país, quedando miles de trámites sin realizar y servicios sin prestar, con lo que se afecta la productividad en su global. Las vacaciones por su parte, son individuales y se pueden programar en cada empresa, por lo tanto al final en definitiva habrá tres días más en que el país seguirá operando normalmente. Eso es más productividad, no menos.

 

Huberto Berg, abogado UC, master en Relaciones Industriales y Laborales del Instituto Tecnológico de Nueva York

 

 

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIAUNO

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más