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Publicado el 12 de diciembre, 2015

Una nueva era comienza en la Argentina

Desde ayer 11 de diciembre Macri ya es el Presidente de los argentinos. Sus ministros trabajando a contrareloj para tratar de remontar una economía que pende de un hilo para no hacer estallar en mil pedazos al país.
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“Si los argentinos nos animamos a unirnos, seremos imparables”, fue la frase que cerró el discurso del nuevo Presidente electo, Mauricio Macri, marcando así la mayor diferencia con su antecesora, quien utilizaba a pleno el famoso proverbio: “divide y reinarás” en cada alocución.

Esta semana la Argentina vivió un cambio de Presidente de la manera menos pensada. Cristina Fernández de Kirchner no cedió ante sus caprichos y no entregó la banda presidencial como correspondía al nuevo mandatario electo de manera democrática. Además, les pidió a sus diputados que no asistieran al recinto del Congreso Nacional para estar en el momento del juramento de Macri como nuevo Presidente de los argentinos.

De esta manera pudo verse casi un tercio de sillas vacías. Una imagen triste luego de 32 años de democracia en Argentina. Pero este último acto del kirchnerismo para mostrar su forma de hacer política no pudo opacar la asunción de Mauricio Macri como Presidente.

Los argentinos, acostumbrados a los largos discursos de la ex Mandataria, con el Congreso siempre copado por militantes, banderas y cánticos, miraron con atención a un Presidente que dio un discurso de media hora, conciso, directo y al grano. El público ya no eran los seguidores fervientes que vociferaban a Cristina, sino familiares y amigos, que, como en otras épocas, aplaudían con emoción, aguardaban en silencio y mantenían las formas de protocolo esperadas.

Macri invitó especialmente a la ceremonia de juramento a los otros candidatos presidenciales que compitieron contra él, marcando la diferencia desde el primer momento. En las galerías que rodean al recinto se encontraban además los Presidentes de todos los países de Sudamérica, a excepción de Venezuela, que escuchaban atentos cada una de las palabras de Macri.

No hubo en su discurso referencias específicas a las próximas medidas que tomará, pero sí dejó en claro que sus principales objetivos serán luchar contra el narcotráfico; combatir la pobreza a través de la universalización de la ayuda social y urbanización de las poblaciones; instó a la unidad nacional para que el país avance con pensamientos distintos que lo enriquezcan; respecto a la corrupción, destacó que habrá tolerancia cero para esta práctica abusiva; aseguró que durante su gobierno velará por una justicia independiente y afirmó que el gobierno no engañará con datos falsos a la gente (refiriéndose a que blanqueando los problemas se encontrarán las soluciones necesarias para combatirlos).

Luego del discurso en el Congreso Nacional, Macri se dirigió hacia la Casa Rosada. Una multitud estaba a los costados de la emblemática Avenida de Mayo sosteniendo solo la bandera celeste y blanca. En la Casa de Gobierno se llevó a cabo la Ceremonia de Traspaso de los Atributos del Mando. Luego, Macri, su familia, la vicepresidente y otros funcionarios de alto mando se asomaron al balcón presidencial donde una plaza llena de ciudadanos los aplaudía. El Presidente cerró este momento con algo no protocolar, pero un sello en los cierres de sus campañas: el típico baile suyo mientras que Michetti, su vice, cantaba una popular canción argentina.

Macri se dirigió luego al Palacio San Martín para el Saludo a las Delegaciones Extranjeras. Por la tarde tomó juramento a los integrantes del Gabinete Nacional en el Museo del Bicentenario, donde el Presidente Macri ya se mostró más relajado y hasta bromeó con alguno de sus allegados. Como cierre de la asunción, el Presidente y la primera dama, las delegaciones extranjeras y funcionarios nacionales participaron de una función especial en el Teatro Colón.

El recorrido protocolar de Mauricio Macri como nuevo Presidente de los argentinos contrasta notablemente con el estilo e impronta que marcaron los Kirchner. Hace años que en Argentina no se vivía de esta manera una asunción. No hubo ni cánticos, ni banderas políticas, ni discursos eternos. El público en las calles y en la plaza, bastante mayor al esperado, teniendo en cuenta que es un partido nuevo sin fuerza territorial, eran ciudadanos que iban a celebrar de manera festiva y auto convocados en una jornada laborable.

Desde el 10 de diciembre Macri ya es el Presidente de los argentinos. Sus ministros trabajando a contrareloj para tratar de remontar una economía que pende de un hilo para no hacer estallar en mil pedazos al país. Ahora gobierna Cambiemos. Habrá que esperar para ver cómo un partido no peronista maneja la República Argentina.

 

Inés de Elizalde, Licenciada en Comunicación Social.

 

 

 

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