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Publicado el 19 de julio, 2017

Una mayoría para Chile

El desafío para la centroderecha en noviembre no sólo es ganar el Gobierno, sino conseguir una mayoría que se proyecte a largo plazo y no sea otro paréntesis que se dedique a administrar bien nuestro país por cuatro años.
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A dos semanas de las primarias, es posible apreciar que el ambiente optimista permanece entre los partidarios de Chile Vamos. La contundente participación de más de 1.400.000 ciudadanos en la primaria de la coalición fue uno de los principales hitos políticos de este año, que ha venido a ratificar las posibilidades electorales de la centroderecha y pone de manifiesto el desorden que impera en la coalición de Gobierno. Es un panorama novedoso por varias razones.

Primero, porque la gran protagonista esta vez es la centroderecha. No sólo por sus claras opciones de triunfo en noviembre próximo, sino sobre todo porque se muestra ante los chilenos con un proyecto más definido, con diente político y una mayor claridad conceptual. Más aun, el respaldo en las urnas ha ido logrando que se deje de lado ese “complejo de minoría” que existía en parte del sector. El contundente rechazo a las reformas de la Nueva Mayoría y el masivo apoyo en las últimas primarias han convencido a parte importante de nuestra coalición de que los chilenos piensan más como nosotros de lo que muchos creían.

Al mismo tiempo y por las mismas razones, estamos en presencia de una izquierda descolocada. No logra aceptar que sus ideas, su programa y sus reformas representan a una minoría del país. Por eso, no son buenos momentos para los partidos de la extinta “Nueva Mayoría” ni tampoco para sus candidatos. Al punto que su principal líder, Alejandro Guillier, se desinfla en las mismas encuestas que lo consagraron como candidato y rehúye respaldar en público la gestión de la Presidenta Bachelet.

Sin embargo, la primaria fue sólo una etapa de la aún larga carrera a noviembre. Por eso, debemos seguir trabajando para convertir esa silenciosa mayoría social en una mayoría electoral que sustente las transformaciones que deberá impulsar el próximo Gobierno para recuperar el rumbo del progreso. En ese sentido, urge centrar los esfuerzos en las preocupaciones que afectan día a día a miles de familias de clase media, que se han visto golpeadas directamente por las reformas impulsadas por la administración Bachelet.

Realizar las modificaciones legales y reglamentarias para que las familias más pobres y de clase media puedan escoger la educación de sus hijos, en los mismos términos que las familias más ricas del país; promover el crecimiento económico y la creación de empleo que generen mejores oportunidades para los chilenos, así como poner al centro de las políticas públicas a los “invisibilizados” —los niños del Sename, los adultos mayores o los afectados por graves enfermedades—, quienes por no marchar en las calles, quedan excluidos de las prioridades políticas.

El desafío en noviembre no sólo es ganar el Gobierno, sino conseguir una mayoría que se proyecte en el largo plazo y no vuelva a ser un paréntesis que únicamente se dedique a administrar bien nuestro país por cuatro años.

 

Julio Isamit, coordinador político de Republicanos

 

 

FOTO:  MARIO DAVILA/AGENCIAUNO

 

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