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Publicado el 15 de agosto, 2015

Una buena oportunidad para la DC

Doctor en Comunicación Pública, Facultad de Comunicaciones UDD Alberto López-Hermida
Una DC fuera del oficialismo sería una merma que en el corto plazo se traduciría en un saneamiento, a mediano plazo en la conquista del centro político y en el largo plazo en la posibilidad cierta de protagonizar un re encanto ciudadano.
Alberto López-Hermida Doctor en Comunicación Pública, Facultad de Comunicaciones UDD

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La Moneda se ha convertido en un lugar incómodo e incluso ajeno para la Democracia Cristiana. La llegada en mayo pasado de Jorge Burgos al ministerio del Interior fue considerada como el reimpulso de la falange en un giro catalogado “hacia el centro” de un gobierno que hasta la fecha sólo parecía dispuesto al uso de la retroexcavadora.

Sin embargo, la última semana la Presidenta Michelle Bachelet –antes de partir de gira y dejarlo a cargo del país– sencillamente le quitó el piso en una nueva y alambicada explicación de su anti-slogan “realismo sin renuncia”.

En tanto, el ministro de Hacienda Rodrigo Valdés golpeó en el suelo al herido al catalogar de “mito urbano” la hasta ahora esperanzadora dupla que hacía junto al ministro y prometía al menos un aire de moderación del equipo político.

En las últimas horas, en tanto, los partidos por la Democracia y el Socialista terminaron de abrir fuego haciendo un llamado a poner énfasis en el realismo y a no refugiarse en la gradualidad, acordando un trabajo conjunto y criticando al partido de Burgos.

El presidente democratacristiano, Jorge Pizarro, ha dicho estar confundido con las palabras de la Presidenta y con el ambiente que se está dando en el oficialismo, incomodidad llamativa viniendo de parte de quien cuya elección a la cabeza del partido fue considerada un bálsamo para Bachelet por su supuesta sintonía.

Así, el cónclave oficialista celebrado el lunes 3 de agosto recién pasado, con una nueva y desesperada intención curativa, terminó por exponer públicamente que el gobierno de la Nueva Mayoría ya no es más que un nombre de fantasía, no sólo porque las encuestas lo dicen hace meses, sino también porque el conglomerado está abiertamente fracturado.

A lo anterior, nunca está de más recordar rápidamente que la DC, por importante que sea, no tiene la banda presidencial desde hace ya 15 años, y desde entonces no ha podido presentar un candidatos a gobernar el país o porque se desploman rápidamente en primarias o, como el caso de Frei 2014, sencillamente son un saludo a la bandera con hipótesis presuntuosas como las del “trasvasije de popularidad bacheletista”.

En el poder legislativo, en tanto, si bien la DC es el partido oficialista con más diputados y senadores, es un hecho que la disciplina de la bancada es gelatinosa, más aún frente al bloque sólido del PS y el PPD.

Ante este escenario, no parece atolondrado sugerir que, habiendo insinuado ya el PC que no descarta salir del pacto oficialista si no se cumple lo prometido, quizás le convenga a la DC dar ese primer paso y, de una vez por todas, dejar de ser el amigo de la cuadrilla al que se le invita a veces porque es vistoso, otras porque paga la cuenta y otras, sencillamente, por lástima.

Una DC fuera del oficialismo dejaría muchos heridos en el camino. Desde luego al propio gobierno, pero también perdería a muchos entre sus filas. Sin embargo, sería una merma que en el corto plazo se traduciría en un saneamiento, a mediano plazo en la conquista del centro político y en el largo plazo en la posibilidad cierta de protagonizar un re encanto ciudadano al haber tenido el coraje de sincerar que la realidad del país debe enfrentarse con renuncia.

Hoy la DC tiene una buena oportunidad para dejar de ser una tienda que cuenta con más historia que relato. Precisamente por esto último, si bien abandonar al oficialismo resulte tentador, es poco probable, pues es un partido que parece conforme con participar de la obra, en vez de apostarlo todo por ser el protagonista de la misma.

 

Alberto López-Hermida, Doctor en Comunicación Pública y Académico Universidad de los Andes.

 

 

FOTO:FRANCISO LONGA/AGENCIAUNO

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