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Publicado el 05 de febrero, 2017

Twitterlandia y los medios

Es absolutamente necesario actuar con responsabilidad personal y pública para no difundir noticias que son rumores carentes de veracidad y que solo causan daño adicional.
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“Recibimos un comunicado de último minuto de la 1a Compañía de Bomberos, que existe un foco de incendio en las torres de alta tensión y nos avisan que en cualquier momento quedaría sin luz toda el área metropolitana.”

“Pillaron hace 2 horas a 2 mapuches y un colombiano. Los agarraron tirando molotov en Pumanque.”

“Confirmado!!! Todos los incendios forestales son un atentado terrorista por parte de los mapuches liderados por ex miembros de las FARC.”

Estos son correos y tuits que han aparecido en estos últimos días referidos a los pavorosos incendios ocurridos en nuestro país, en que se utilizan las redes sociales para asustar, influir, mentir, desunir y provocar aún más temor. Es absolutamente necesario actuar con responsabilidad personal y pública para no difundir noticias que son rumores carentes de veracidad y que solo causan daño adicional al que ya están viviendo numerosas familias.

Brandwatch nos entrega cifras escalofriantes. ¿Sabía usted que internet tiene 3,2 mil millones de usuarios activos y 2,3 mil millones activos en redes sociales? ¿Y que Facebook registra 8 mil millones de vistas de video con 500 millones de usuarios? ¿O que los usuarios de Snapchat ven 6 mil millones de videos cada día? A su vez, Google procesa 100 mil millones de búsquedas mensuales, o sea, 40.000 búsquedas por segundo, y se envían 500 millones de tuits al día.

Lo mismo ocurre en YouTube, Instagram y otras redes. Cifras creciendo y problemas aumentando para los medios de comunicación, que ven dificultada su labor de diferenciar, clasificar, filtrar, evaluar o eliminar toda esta inconmensurable información, lo que se está transformando en un verdadero desafío ético.

El Consejo de Ética de los Medios acaba de publicar un dictamen donde señala el gran cambio que está sufriendo el proceso informativo, que incluye la obtención, edición y entrega de información a sus públicos.

Sin duda, las redes sociales son un instrumento que hoy es esencial para todos los medios, tanto prensa, radio y televisión, y desde luego, para los periodistas y profesionales que laboran en ellos. Cada medio es responsable del uso -y en algunos casos, del abuso- de fuentes de terceros. Por esto y con el fin de resguardar el derecho a la privacidad, al honor y a la imagen, es cada vez más un reto determinar el origen de la información obtenida. Adicionalmente, el derecho de rectificación de los afectados tiene peculiaridades diferentes cuando se trata de plataformas digitales, dado que lo publicado en formato digital no puede ser borrado sin dejar algún registro. A veces la eliminación de la parte errónea de lo publicado no es suficiente para enmendar el daño causado.

Hoy muchos medios interactúan con sus audiencias, lo que obliga a estar conscientes de que, aunque dispongan de más y mejor información, ello no los libera de comprobar su autenticidad ni de la responsabilidad ética que los debe guiar. Esto es especialmente relevante para los periodistas que utilizan asiduamente las redes sociales, quienes deben ser cuidadosos en separar con nitidez el hecho informativo de su opinión personal.

También hay una responsabilidad que recae en la audiencia, ya que cada persona que lee o participa activamente en las redes sociales debe ser cuidadosa con la información que recibe y, por cierto, con la información u opinión que emite.

Por tanto, es fundamental establecer criterios que resguarden, entre otros, la legalidad, la no discriminación, la convivencia pacífica y el respeto a la dignidad de las personas.

Gran y creciente desafío. ¿Está usted en Twitterlandia?

 

Jaime Bellolio R., ingeniero comercial y director de empresas

 

 

PRODUCCION: SANDRO BAEZA/AGENCIAUNO

 

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