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Publicado el 14 de junio, 2017

Trump y López Obrador: ¿Almas gemelas?

Tanto el estadounidense como el mexicano son proteccionistas y desconfían de la globalización. Es una coincidencia enorme entre sectores de izquierda y derecha. Ambos son nacionalistas y plantean una visión maniquea de la historia.
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Todo el mundo habla del Presidente estadounidense Donald Trump, pero, ¿habrá gente más capacitada para hablar de él que los mexicanos? ¿Y habrá gente más capacitada en el mundo para hablar de un populista de derecha como Trump y, al mismo tiempo, de uno izquierdista como el aspirante presidencial de la izquierda mexicana, Andrés Manuel López Obrador (AMLO)? Creo que no.

En estos meses he seguido de cerca el análisis de expertos y periodistas mexicanos y también el escenario que pintan varios de ellos: que en el futuro Trump siga en la Casa Blanca y AMLO entre a gobernar desde Los Pinos. Las encuestas ubican en una posición privilegiada a AMLO, pero como las presidenciales son a mediados de 2018, aún queda una eternidad.  ¿Cómo se llevarían dos populistas, uno de derecha en Estados Unidos y otro de izquierda en México? ¿Saltarían chispas, se harían más tensas las relaciones bilaterales, o Trump y AMLO terminarían por entenderse bien?

Uno de los conceptos que se manejan en México para referirse a Trump y AMLO es el de “almas gemelas”. Es cierto, son parecidos, pero también hay enormes diferencias entre el estadounidense y el mexicano: el primero nació en Nueva York, en una familia rica; el otro en Tabasco, en una familia modesta. Uno no tenía experiencia política antes de llegar a la Casa Blanca; el otro se ha pasado la vida en política, incluyendo cinco años liderando la Ciudad de México, lo que lo lanzó a la popularidad nacional.

El patrimonio de Trump asciende a varios miles de millones de dólares, y AMLO declara oficialmente ganar alrededor de unos “modestos” US$ 2.500 mensuales y no disponer de un solo bien a su haber. A pesar de ello, ha sido capaz de financiar tres campañas presidenciales (va en la tercera, Salvador Allende triunfó en la cuarta), lo que en un país tan vasto como México, implica una proeza económica incluso para un millonario. Y si bien Trump ha sido demócrata y también republicano, AMLO estuvo en el izquierdista PRD y después pasó a un traje hecho a la medida, el MORENA, lo que nos recuerda a varios líderes políticos chilenos. AMLO coquetea con el Foro de Sao Paulo y en momento se identificó con el Presidente Lula.

Pero son más las coincidencias de estas almas gemelas que las diferencias. Entre sus similitudes destacan: ambos tienen soluciones simples y express para todos los males de sus países, y son capaces de arremeter con virulencia contra todos los que los critiquen; no soportan a los expertos que los contradigan y son capaces de soltar andanadas destructivas contra sus adversarios.

Responden además con aplomo, convicción y énfasis ante los medios, de los cuales desconfían, y no les incomoda que sus afirmaciones estén reñidas con la realidad y que sus aliados deban salir a explicarlas, precisarlas o acomodarlas a la realidad. Para ambos el enemigo es el establishment, la casta, los políticos tradicionales, aunque ellos integren ya la elite; y para ambos ellos son los que tienen las manos limpias, se mueven por intereses altruistas y vienen a barrer con la suciedad. Además, ambos creen que son dueños de la verdad, de allí su intolerancia hacia adversarios.

Tanto Trump como AMLO son proteccionistas y desconfían de la globalización. Se trata de una coincidencia enorme entre sectores de izquierda y derecha. Ambos son nacionalistas y plantean una visión maniquea de la historia. Consideran que los medios son deshonestos y que hay conspiraciones en marcha en su contra. Y, algo que une a caudillos de derecha e izquierda, son mesiánicos y redentores, como diría Enrique Krauze, y se consideran los salvadores de sus respectivos países.

Ambos elogian al “pueblo” (y se presentan como sus abanderados), lo idealizan y convierten en portador de una sabiduría idealizada; desconfían de las instituciones que sirven de contrapeso en una república y creen en la relación directa caudillo-pueblo, ya que ven a los partidos como parte del despreciable establishment. Como si fuera poco, a ambos les fascina, como apuntan periodistas mexicanos, crear empleos sin importar si son económicamente viables o no. Uno, Trump, sueña con el regreso de la manufactura, y AMLO con aumentar plazas en la petrolera estatal PEMEX y ubicar a ésta a la cabeza de la industria nacional.

¿Qué harán si coinciden en el Gobierno? Trump debe pensar muy bien si quiere tener a un vecino mexicano de izquierda jacobina o a uno mesurado. Si continúa ofendiendo la dignidad de los mexicanos en México y Estados Unidos, fortalecerá a AMLO, quien asumirá el rol de defensor de la dignidad nacional y terminará ganando la elección.

Por otra parte, a AMLO se le escuchan últimamente tonos más conciliadores hacia Trump. Sabe que, pese a su radicalidad, debe cuidar la inversión extranjera y el mercado en EEUU para productos mexicanos. Por ello habla de la necesidad de incrementar la oferta de empleos para detener la emigración hacia EEUU, algo que Trump necesita a su vez para mostrar resultados ante sus bases. Todo indica que ambos se necesitarían tanto para azuzar a sus bases como para buscar armonías esenciales para dos vecinos gigantescos, que no pueden vivir el uno sin el otro.

Hace unos meses, la popular serie animada estadounidense Los Simpson sugirió que el izquierdista jacobino Andrés Manuel López Obrador ganará las elecciones en México en 2018. Lo presentan en la serie con la banda presidencial después de recibirla del Presidente Enrique Peña Nieto. ¿Qué importancia puede tener lo que digan Los Simpson en política? Bueno, fueron de los primeros en pronosticar en EEUU el triunfo de Donald Trump.

 

Roberto Ampuero, #ForoLíbero

 

 

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