Los precios pegajosos o sticky prices, como se les denomina en inglés,  son aquellos que tienden a permanecer constantes durante un periodo de tiempo, sin perjuicio de que los costos de producción o las condiciones del mercado están cambiando. Un ejemplo de ello son los salarios nominales, en donde el trabajador acordó un monto de dinero por un determinado trabajo y a pesar de que después, la tasa de desempleo suba sustancialmente, no estará dispuesto a que ese salario nominal sea rebajado. De hecho, en muchos países eso está prohibido por ley. Fenómeno similar ocurre con el valor de arriendo de propiedades, el servicio de corte de pelo o el valor de un diario de circulación nacional.

Pues bien, el reporte de julio del INE sobre inflación nos da cuenta de un incremento anualizado de +13,1% en el costo de la vida, en donde conviven precios pegajosos con otros que no lo son; es así como en el caso de los primeros podemos mencionar al servicio de reparación de muebles que exhibe un aumento anual de +26,8%, el servicio de reparación de viviendas con un +25,5% y el de corte de pelo en +11,2%. Es más, creo podría incluirse en este grupo al pan corriente, con incremento de +28,8%, ya que a pesar de la baja observada recientemente en los precios internacionales del trigo y la harina, los panificadores han señalado que el alza de los demás insumos hacen poco probable que baje el precio del pan.

En el otro extremo, hay precios que no tienen nada de pegajosos y de hecho en los últimos 12 meses han bajado los equipos de telefonía móvil (-21%), la ropa de niño (-18,6%), de mujer (-6%), y de televisores y refrigeradores con caídas de -5% aproximadamente. La mayoría de estos productos, por no decir todos, son importados y debieron confrontar la devaluación de nuestra moneda, que ha perdido cerca de un 27% de su valor en comparación con la situación de julio del año pasado, y que a pesar de ello hoy exhiben precios en pesos chilenos más bajos que hace un año. Esto muestra las estrategias de precios de los productores asiáticos, que si bien han tenido una mucha menor devaluación de su moneda que nosotros, como es el caso del Yuan chino en un 4%, son capaces de hacer ajustes de costos sustanciales con tal de no perder sus mercados de exportación. No hay nada menos pegajoso que el precio de un producto asiático y los que han negociado con ellos dan fe de lo anterior.

Pues bien, uno de los problemas con los precios pegajosos es que ante un shock de oferta o de demanda que genera una aceleración de la inflación como lo que ha ocurrido en Chile en la actualidad, se dificulta volver a la estabilidad previa de los precios. De hecho, por ejemplo, si el precio del pan se mantiene estable los siguientes meses, recién a mediados del próximo año la variación en 12 meses será de 0% y con ello se diluye la presión de dicho producto sobre la canasta total. Esto es notorio también con las tarifas que se indexan, vía UF u otro mecanismo, a la inflación pasada, lo que genera una reverberación inflacionaria que se mantiene por varios meses. 

En conclusión, a pesar de que Chile está iniciando un ciclo recesivo a partir de agosto y que las tasas de interés están sustancialmente altas, demoraremos varios meses en volver a transitar en el rango meta y para ello se requiere que tanto la política fiscal como la monetaria mantengan la consistencia requerida.

*Tomás Flores es economista.

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