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Publicado el 23 de octubre, 2018

Tomás Flores: Bencina, ¿por qué sigues en las nubes?

Académico de la Universidad Mayor Tomás Flores

Tal vez es momento de mirar nuevamente la estructura tributaria sobre combustibles y vehículos en general, ya que en la actualidad, el diésel, que es más contaminante, paga menos impuestos que la gasolina.

Tomás Flores Académico de la Universidad Mayor
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El sucesivo incremento del precio de los combustibles ha generado un debate sobre el cual se ha pronunciado hasta el Presidente de la República, anunciado revisión de la regulación tributaria que rige a dicho sector.

 

La regulación establece que las gasolinas deben pagar un impuesto específico de 6 UTM por metro cúbico, lo que equivale a $288 por litro durante este mes, mientras que el diésel debe pagar 1,5 UTM por metro cúbico, equivalente a $72 por litro. Esta brecha entre ambos combustibles no era tan grande en su inicio, ya que a principios de los 90 la gasolina pagaba 2,2 UTM por metro cúbico, $106 por litro, en lugar de las 6 UTM de la actualidad. La diferencia, en esos años, correspondía a la diferente tasa de uso de la infraestructura vial, ya que los vehículos diésel recorren más kilómetros en un año que los vehículos bencineros. Sin embargo, durante los 90 comenzaron a firmarse acuerdos de libre comercio que reducían los ingresos aduaneros y se utilizó el alza del impuesto a la bencina como alternativa de mayor recaudación, dejándose sin cambio el impuesto al diésel. Esto agrandó la brecha hasta la situación actual y generó un incentivo a comprarse autos diésel, dado que el impuesto específico es sustancialmente menor. Es importante recordar que este impuesto fue creado como una manera de cobrar por el uso de la infraestructura vial urbana, por lo cual el combustible que utilizan un tractor, un horno panadero o un avión no está sujeto a este impuesto específico, ya que son usos que no utilizan las calles.

 

En los dos últimos meses hemos observado dos fenómenos que han elevado el precio de los combustibles, siendo el primero la menor oferta de crudo iraní, que no logra ser reemplazado por los demás países de la Opep, el cartel del mal, lo que ha llevado el barril de petróleo Brent a cerca de US$80, valor que es cómodo para el cartel del mal y sus acompañantes, como lo es Rusia. El segundo fenómeno es el alza del tipo de cambio en Chile. Basta recordar que a principio de año el tipo de cambio estaba en torno a $600 y escaló hasta $680 en septiembre pasado, nivel en donde se ha mantenido hasta el día de hoy. Ambos efectos gatillan la transmisión, vía Enap, del alza de precios los distribuidores finales.

 

Para evitar que esta alza se transmita totalmente, se activó el Mepco, lo que permitió que en la semana que va del 18 al 24 de octubre se aplicarán las siguientes rebajas al impuesto específico: a la gasolina 93 octanos, $11 por litro; a la gasolina 97 octanos, $27 por litro, y al diésel, $30 por litro. Tal como se puede apreciar, en el caso del diésel, la rebaja del impuesto específico es considerable ya que de los $72 por litro que dichos consumidores deberían estar pagando, se les cobra $42. El monto involucrado es relevante, y al respecto el Ministro de Hacienda señaló que ya van cerca de US$60 millones utilizado para este fin.

 

Ahora bien, como decía el Presidente Barros Luco, hay problemas que se resuelven solos y otros que no tienen solución. Tal vez, el reciente anuncio de la sustancial rebaja de impuestos personales en China logre reactivar dicha economía y el precio del cobre vuelva a repuntar, con la consiguiente caída del tipo de cambio. Asimismo, es posible que la presión del Presidente Trump sobre el cartel del mal sea exitosa y el precio del crudo retroceda en más de US$5 por barril, con lo cual el precio de la gasolina empezaría a bajar paulatinamente en Chile. Sin embargo, tal vez es el momento de mirar nuevamente la estructura tributaria sobre combustibles y vehículos en general, ya que en la actualidad, el diésel, que es más contaminante, paga menos impuestos que la gasolina. Al mismo tiempo, los autos más eficientes en el uso de combustibles pagan más permiso de circulación que los autos viejos, ya que este tributo no depende de cuan contaminante es el auto, sino de su tasación comercial, por lo cual corresponde preguntarse si ese cobro es un permiso para circular o un impuesto patrimonial. ¿Sabía usted que un camión de más de 10 toneladas paga $148 mil de permiso de circulación, mientras que un bus del Transantiago paga solo $48 mil? De esta manera, estas inconsistencias deben ser revisadas y ya es tiempo de que este problema sea abordado en profundidad, y no ser olvidado en cuanto el precio de la bencina comience a bajar.

 

FOTO:CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

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