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Publicado el 12 de febrero, 2017

Til Til, la cultura de la basura

Entiendo que la basura y otros desechos que nadie quiere cerca deban estar en algún lado, pero me pregunto por qué los de la Región Metropolitana vienen a dar todos a Til Til.
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Cuando la gente piensa en Til Til, usualmente lo hace también en Manuel Rodríguez Erdoíza, con sus correrías y atrevimientos que llenaban de gozo a los criollos y patriotas. Otros piensan en la cuesta La Dormida y sus emprendedores que agasajan con empanadas de horno a los viajeros camino a la V Región. Finalmente, algunos nos asocian con nuestras aceitunas, aceite de oliva y tunas. Lo cierto es que esta noción de nuestra comuna podría cambiar radicalmente si es que las autoridades del Gobierno central continúan estrechándonos con decisiones parciales, equívocas, injustas y mezquinas.

Para conocimiento público, actualmente existen en Til Til dos rellenos sanitarios, seis tranques de relaves mineros, cuatro subestaciones eléctricas, una granja pestilente de cerdos, dos cárceles, una planta de tratamiento con residuos sólidos y transporte de basura por zonas urbanas con vertimientos de líquidos percolados. Peor aún, se acaba de aprobar un nuevo proyecto CICLO que pretende instalar un relleno sanitario que acoja residuos industriales peligrosos en la comuna.

El proyecto se ubicaría a tres kilómetros del pueblo de Rungue y uno hacia el interior desde la carretera 5 Norte. Tendría una superficie de 43 hectáreas, una vida útil estimada en 30 años y una capacidad de almacenamiento de tres millones de metros cúbicos. Para el abastecimiento de residuos se estima un flujo de entre 50 y 60 camiones diarios que, en conjunto, transportarían 500 toneladas de materiales altamente tóxicos. Entre los impactos previsibles se encuentran: efectos negativos sobre flora y fauna, emisión de material particulado, y posibles daños a restos arqueológicos y poblaciones humanas vecinas.

Entiendo que la basura, los desechos y otros elementos que nadie quiere cerca de sus casas y sus hijos deban estar en algún lado, pero me pregunto (quizás con ingenuidad) por qué los de la Región Metropolitana vienen a dar todos a Til Til. Pareciera que es más fácil consolidar y profundizar una situación ya “aceptada” por sus ciudadanos austeros y corrientes, que iniciar un nuevo foco de pelea y discusión en cualquier otro lado. Es triste ver cómo desde el Gobierno central se oprimen pequeños municipios y localidades de manera mancomunada, en donde seguro el caudal de votos es marginal e irrelevante a la hora de hacer cálculos electorales.

La constante tozudez con que han instalado este tipo de proyectos en nuestra comuna habla de la grave falta de planificación a largo plazo que existe en nuestras políticas públicas y de su mediocridad. Los impactos negativos de la acción humana debiesen ser compartidos por todos quienes se benefician de sus efectos positivos, y no sólo por unos pocos que, más trágico todavía, no reciben nada a cambio. Pues en último término, uno esperaría que el gobierno regional o los ministerios sectoriales como la Subdere, indemnizaran de manera de poder dotar a nuestra comuna de plazas, áreas verdes, ciclovías, etc., que hagan más llevadera esta injusta situación. Pero en vez de eso, uno choca con la indolencia de operadores políticos, poco calificados en su mayoría, que actúan bajo cálculos de “campaña” y no por el bienestar de la gente.

Por todo lo anterior es que volvemos a un problema primario, e incluso más profundo aun que el mismo proyecto CICLO que hoy nos acecha: la falta de descentralización. Si tuviésemos verdadera descentralización en nuestro país, no seríamos tan dependientes de los fondos regionales y de vivir postulando a proyectos, en donde competimos con municipios que son gigantescos a nuestro lado y con plantas profesionales mucho más extensas, lo que es ya una desventaja en sí misma.

Pero más allá del proyecto, ¿cómo hacerle entender a una mesa de trabajo el valor de una plaza de juegos en municipios como el nuestro? ¿Cómo explicarle que nuestra relación con el medio ambiente es más armónica y funcional? Necesitamos descentralización, necesitamos tomar más decisiones que nos afecten. No es sólo presupuesto, es también voluntad política.

 

Nelson Orellana, alcalde de Til Til

 

 

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