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Publicado el 12 de enero, 2019

Susana Jiménez: Hacia una matriz eléctrica más renovable

Ministra de Energía Susana Jiménez
Cerca del 40% de la generación eléctrica nacional depende del carbón. Por lo tanto, hay que ser responsable a la hora de evaluar los impactos de la salida de estas unidades, para que, en la medida que se van retirando centrales a carbón, puedan ser reemplazadas por otras fuentes de generación sin generar impactos no deseados en la seguridad del suministro, la competitividad del país y el bienestar de las personas, pero dando un paso decidido hacia la descarbonización comprometida por nuestro país.
Susana Jiménez Ministra de Energía
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Estamos en tiempos de cambios en el sector energético. Cambios disruptivos que en tan solo un par de años nos harán transitar hacia generar energía limpia en forma masiva en nuestros hogares, almacenarla y gestionarla de acuerdo a nuestras necesidades y disponer de vehículos eléctricos.

Es en este contexto que elaboramos nuestra Ruta Energética 2018-2022, donde uno de los ejes centrales es contar como país con una política energética ciudadana, que acerque a las personas y a la sociedad a entender y mejorar su interacción con la energía. Es por eso que hoy estamos contentos por haber dado un gran paso que responde a las inquietudes ciudadanas, en las que contar con energía sostenible y el cuidado hacia el medioambiente es cada vez más relevante para la calidad de vida en nuestro país.

Ese gran paso fue el cierre de una etapa importante del trabajo que hemos venido realizando desde junio del 2018 con la Mesa de Retiro y/o Reconversión de Centrales a Carbón, con el objetivo de avanzar en uno de los puntos centrales de la Ruta Energética, que es la descarbonización de nuestra matriz eléctricaEl objetivo de la Mesa fue analizar los efectos del cierre de unidades a carbón sobre los aspectos medioambientales, la actividad económica local y la seguridad y la eficiencia económica del sistema eléctrico nacional.

Para ello, la propuesta desde el Ministerio de Energía fue convocar a representantes de todos los sectores involucrados: empresas propietarias, clientes eléctricos, ONGs ambientales, académicos, representantes de los trabajadores, autoridades locales y nacionales. Asimismo, dado el interés de otros múltiples actores por presentar sus diagnósticos y propuestas, tuvimos espacio para que todos aquellos que lo solicitaron pudieran hacerlo en las sesiones de trabajo.

Debemos tomar una decisión de cierre o reconversión que sea capaz de dar respuesta a las inquietudes de la ciudadanía y los aspectos relevados en la mesa, sin comprometer el suministro eléctrico en el país.

A lo largo del trabajo de la Mesa pudimos profundizar en los principales aspectos y efectos que tiene el cierre de centrales a carbón. Revisamos la experiencia internacional del Reino Unido, Alemania y EE.UU.; analizamos los efectos en salud y el cumplimiento normativo en materia de emisiones de las termoeléctricas; estudiamos los impactos en seguridad del sistema eléctrico, costos y precios de la electricidad; recopilamos información sobre alternativas tecnológicas para una reconversión de las unidades existentes y, finalmente, estimamos el impacto económico y laboral de esta transición energética.

El trabajo realizado cumplió con creces el objetivo, que no era otro que relevar las distintas miradas, muchas contrapuestas, para tomar una buena decisión para el país. Ahora comienza la siguiente etapa, en que debemos tomar una decisión de cierre o reconversión que sea capaz de dar respuesta a las inquietudes de la ciudadanía y los aspectos relevados en la mesa, sin comprometer el suministro eléctrico en el país.

El desafío en esta materia no es menor. Actualmente, cerca del 40% de la generación eléctrica nacional depende del carbón. Por lo tanto, hay que ser responsable a la hora de evaluar los impactos de la salida de estas unidades, para que, en la medida que se van retirando centrales a carbón, puedan ser reemplazadas por otras fuentes de generación sin generar impactos no deseados en la seguridad del suministro, la competitividad del país y el bienestar de las personas, pero dando un paso decidido hacia la descarbonización comprometida por nuestro país.

Chile es el primer país en vías de desarrollo en contar con una iniciativa de estas características que se materializará en hechos concretos.

A partir del trabajo de la Mesa esperamos avanzar de forma decidida hacia una matriz más limpia y renovable, que no solo beneficie a las futuras generaciones, sino que también a las actuales con menor contaminación, y que permita un crecimiento verde y bajo en carbono para nuestro país.

Chile es el primer país en vías de desarrollo en contar con una iniciativa de estas características que se materializará en hechos concretos. Esto da cuenta del trabajo que, en conjunto, autoridad, ciudadanía y empresas, pueden conseguir para lograr un mejor lugar donde vivir cuando existe voluntad, entendimiento, honestidad intelectual, y, por sobre todo, conciencia sobre la importancia de un desarrollo sostenible.

 

FOTO.JAVIER SALVO/AGENCIAUNO

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