La propuesta de Constitución está lista y, en términos generales, el Estado asumirá muchos roles para los cuales tengo serias dudas que tenga la capacidad de gestión y/o los recursos para hacerlo. Puede que la intención de muchos de los constituyentes no haya sido “capturar el poder”, pero sin duda varios han obrado de tontos útiles a quienes sí lo quieren y que, por lo demás, lo expresan sin temor o pudor, como los de izquierda radical y/o los comunistas. 

El ejemplo del video del convencional Stingo afirmando que “la platita no es tuya” sino del Estado y está para pagar un sistema de seguridad social, y que se aplica en más de 100 países, es una muestra de todo lo expresado anteriormente. Stingo es el típico tonto útil de la izquierda que a pesar de que a lo mejor no quiere apropiarse del esfuerzo de los trabajadores chilenos, le abre la puerta de par en par a quienes sí tienen esa intención.  

El argumento de que el sistema de reparto es utilizado en más de 100 países no significa que sea bueno. En efecto, si se analiza el Mercer CFA Institute Global Pensión Index, técnicos, no políticos, especialistas en temas de pensiones, es fácil comprobar dos cosas: (1) Chile aparece bien aspectado dentro del universo, por sobre países latinos, Estados Unidos, España y Francia; y (2), ninguno de los casos exitosos tiene al reparto entre ellos, más bien son una pensión básica otorgada por el Estado a cuenta de impuestos generales, no del trabajo, una pensión individual (AFP) y un tercer pilar de ahorro individual. No es que sea necesario ser economista para entender el tema; solo hay que ser abierto de mente, no creerse poseedor de la verdad, y pensar en qué es mejor para la persona, no lo que me granjeará más popularidad.

Por otra parte, la solución del Sr. Stingo tiene además la falencia que al ser los aportes a cuenta del trabajador y no ir a una cuenta individual, se transforman en un impuesto al trabajo, que crea claros incentivos a que el trabajador negocie por debajo su sueldo para no desviar fondos al ente estatal, lo cual crea un problema significativo de desfinanciamiento e informalización laboral.

Los números son elocuentes: hoy cotizan poco más de 5,5 millones y hay 2,5 millones de jubilados, aproximadamente. Es decir, si tuviéramos el sistema de reparto, las pensiones alcanzarían a pagar $215 mil al mes. Por eso es que los políticos cínicos están callados y se niegan a poner en la constitución que los ahorros actuales sean inexpropiables, pues así los pueden expropiar y con esas platas mejorar las pensiones. Y si le agrega que además dejaron debilitado el derecho de propiedad, entonces la situación es más complicada aún. Así es, a usted le podrían expropiar sus ahorros a un precio justo, pero le pagarán con un vale por cobrar al Estado.

Por último, y lo más importante, el vínculo entre esfuerzo y recompensa, un elemento crucial en las sociedades de mercado para explicar su éxito y progreso, se desdibuja con el reparto, pues parte del esfuerzo del trabajador se va a un fondo común manejado por políticos cuyo objetivo no será maximizar la rentabilidad financiera de esos ahorros; más bien será aumentar su poder y su popularidad, lo cual lleva a la insolvencia, cosa que se ve en muchos países europeos que recortan sus pensiones, y a crear una casta de parásitos sociales, alentados por políticos que ganan elecciones ofreciendo el dinero y el esfuerzo ajeno. Los retiros son un ejemplo de lo anterior.  

No sé cuales son las intenciones del Sr. Stingo, pero sí sé que su visión de que la gente es tonta y por lo tanto hay que quitarle la libertad de elegir dónde y quién maneja sus ahorros previsionales, no es la realidad de Chile. La verdad es que muchos chilenos quieren mantener la propiedad de sus ahorros previsionales, quieren surgir gracias a su esfuerzo, y es una minoría la que cree que el Estado lo sacará de la pobreza.

Una mayoría votó por cambiar la Constitución, pero es una minoría la que quiere que les quiten sus ahorros para la jubilación. El Mahatma Gandhi sostuvo: “Si hay un idiota en el poder es porque quienes lo eligieron están bien representados”. Es de esperar que esta minoría no se deje embaucar por sueños e ilusiones que vende la clase política y que en la próxima elección castigue a quienes se aprovecharon de sus anhelos para conseguir el voto, y que una vez conseguido los desdeñaron.

*Manuel Bengolea es estadístico de la PUC y MBA de Columbia.

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