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Publicado el 05 de octubre, 2015

Situación laboral en Chile: ¿misterio sin resolver?

Si la política fiscal ha tenido que colaborar en apuntalar el empleo es porque, a diferencia de lo indicado por la ministra Rincón, la situación económica sí ha impactado el mercado laboral.
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Los datos recientes del INE revelaron que al trimestre junio-agosto 2015 la tasa de desempleo fue de 6,5%, menor a la del trimestre móvil inmediatamente anterior (6,6%) y al 6,7% observado en el mismo trimestre del año anterior. Para algunos, esto resulta sorprendente en un contexto de desaceleración económica, ya que, en principio, se esperaría que la tasa de desempleo fuera más alta ante el bajo crecimiento económico. ¿Cómo se puede explicar esta aparente contradicción?

Cuando se entiende correctamente la relación entre crecimiento y empleo, la situación deja de ser un misterio. El factor clave es que no todos los tipos de empleo responden de igual manera al crecimiento económico. Cuando la economía se expande a tasas robustas, el empleo que más se beneficia de dicha situación es el empleo asalariado en el sector privado. En periodos de alto crecimiento, la expansión de la demanda por bienes y servicios obliga a las empresas a contratar más personal para satisfacer dicho aumento, de modo que el sector privado debe crear más puestos de trabajo. Así, la relación entre crecimiento y creación de empleo asalariado privado es positiva y muy estrecha.

Por el contrario, las decisiones de contratación en el sector público no se ven mayormente influenciadas por tener tasas de crecimiento elevadas, ya que éstas dependen de otras variables (por ejemplo, de factores políticos). A lo más, en periodos recesivos o de desaceleración, el empleo en el sector público tiende a aumentar, ya que esto suele ser un elemento de la política contracíclica. En consecuencia, la creación de empleo asalariado público no tiene relación con el crecimiento económico o puede ser negativa en periodos de debilidad económica (es decir, aumenta el empleo asalariado público cuando cae el crecimiento).

Otro tipo de empleo importante es el que se realiza por cuenta propia. Este tipo de empleos tiene una relación ambigua con el crecimiento económico. Por un lado, en periodos de elevado crecimiento aparecen oportunidades para realizar algún negocio o emprendimiento personal, en algunos casos para obtener algunos ingresos extra y no necesariamente para ser el sustento principal del hogar. Este efecto tiende a aumentar el empleo a cuenta propia en periodos de alto crecimiento. Por otro lado, cuando las personas pierden su empleo y no encuentran otro, pueden tener que recurrir a un empleo por cuenta propia para llevar el sustento a su hogar mientras consiguen un mejor empleo. A algunos no les queda más remedio que salir a vender a la vía pública para generar ingresos ante esta situación o a realizar alguna actividad esporádica o por pocas horas. En este caso, la relación entre aumento del empleo a cuenta propia y el crecimiento económico es negativa, ya que cuando cae el crecimiento aumenta el empleo por cuenta propia. En consecuencia, la relación entre crecimiento económico y creación de empleo por cuenta propia es ambigua.

A la luz de lo anterior, nuestra situación laboral actual se vislumbra más claramente. De acuerdo a las cifras del INE, se crearon 178.406 empleos en el último año. Sin embargo, sólo el 53,9% de ellos (96.209) son asalariados del sector privado, lo que se debe a que el crecimiento económico sigue bajo, aunque ligeramente más alto que en 2014. En periodos de elevado crecimiento, este tipo de empleo explica la mayor parte de los empleos creados. En efecto, en 2010-2013, donde el crecimiento económico promedió 5,3%, la creación de empleo asalariado privado promedio fue de 178.326, es decir, 85% más que lo generado actualmente. Y en 2014, año de desaceleración profunda, se destruyeron en promedio 1.240 empleos asalariados en el sector privado, de modo que de no haber mediado la creación de empleos a cuenta propia y de empleos asalariados en el sector público, la tasa de desempleo hubiese sido mucho mayor al 6,4% promedio. En definitiva, los datos confirman la teoría económica, y muestran que la creación de empleo asalariado en el sector privado está estrechamente ligada al crecimiento económico.

El resto de los empleos que se han creado en el último año corresponden fundamentalmente a empleos por cuenta propia (67.672) y a empleos asalariados en el sector público (32.709). Los demás tipos de empleo (personal de servicio, empleadores y familiar no remunerado) caen en 18.184. En consecuencia, el aporte del empleo a cuenta propia y asalariado en el sector público ha sido bastante importante en mantener tasas de desempleo bajas.

Sin embargo, los empleos a cuenta propia son empleos con ingresos mucho menores que los asalariados (de acuerdo a la última NESI, los ingresos mensuales de un ocupado a cuenta propia son de sólo $272.061 versus los asalariados que en promedio tienen un ingreso de $525.020). Además, la gran mayoría de ellos no cotiza y, por ende, muchos de ellos no cuentan con protección social. Por otro lado, muchos de los cuenta propia son personas subempleadas (trabajan una jornada parcial pero les gustaría y estarían disponibles para trabajar más horas si se presentara la oportunidad), lo que explica por qué el subempleo ha vuelto a aumentar tras haber estado cayendo en los últimos meses.

En el caso del empleo asalariado en el sector público, se rompe la tendencia que se estaba observando en los últimos meses, donde el empleo asalariado privado estaba ganando terreno y el empleo asalariado en el sector público estaba disminuyendo su incidencia. En efecto, al comparar contra el trimestre móvil inmediatamente anterior se crearon 17.614 nuevos puestos, equivalente a un aumento de 2% de empleo asalariado en el sector público respecto al reporte del mes previo. Estar creando empleos asalariados en forma permanente en el sector público, sin embargo, no es una medida sostenible en el largo plazo, ya que implica tener que incrementar el gasto público persistentemente, quitando así espacio para emplear los recursos fiscales escasos en otras necesidades de importancia para la población.

Además, existe un factor puntual que sigue ayudando: como esta es la cifra del trimestre junio-agosto, aún persisten los efectos positivos de la Copa América, ya que en junio se dispararon las pernoctaciones de turistas extranjeros en establecimientos de alojamiento turístico, al mismo tiempo que muchos aprovecharon de hacer negocios y salir a vender productos a la calle, entre otras actividades. En efecto, el sector hoteles y restaurantes es el de mayor crecimiento anual de empleo (13,4%).

Al comprender la complejidad de la relación entre el empleo y el crecimiento, queda claro que el menor ritmo de crecimiento sí ha afectado el empleo (al asalariado privado), pero la tasa de desempleo ha estado contenida gracias a la creación de empleos asalariados en el sector público y al incremento del empleo por cuenta propia, con mayores características de precariedad. Sin embargo, no todas las autoridades reconocen el efecto que la debilidad económica ha provocado en el mercado laboral. Así, por ejemplo, en los últimos meses la ministra del Trabajo ha señalado que la situación económica “no ha impactado el mercado laboral como muchos vienen pronosticando hace tiempo”. Por el contrario, el subsecretario Alejandro Micco reconoció que “el desempleo ha estado más resiliente en parte por las comitivas que ha hecho el Ejecutivo en términos de una política fiscal más expansiva, y sobre todo, en áreas que son muy sensibles para la mano de obra, como es el tema de vivienda”. Si la política fiscal ha tenido que colaborar en apuntalar el empleo es porque, a diferencia de lo indicado por la ministra Rincón, la situación económica sí ha impactado el mercado laboral. Seguirlo negando sólo contribuye a generar confusión en la opinión pública (entre ellos, la idea del supuesto misterio de la “fortaleza” del empleo), pero ciertamente no a solucionar el problema, ya que para ello, el primer paso es tener claro el diagnóstico.

 

Juan Bravo Merino, analista senior Clapes UC.

 

 

FOTO:CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

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