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Publicado el 19 de junio, 2019

Silvia Eyzaguirre: Sichel y la incorporación del centro político

Si Chile Vamos quiere proyectarse en el tiempo, entonces debe aspirar a crecer hacia el centro, atraer al ciudadano común que no se identifica ni con la derecha ni con la izquierda y que hoy representa a casi dos tercios de nuestros votantes. Y debe aprovechar la coyuntura, pues mientras la Oposición todavía sigue mirando hacia al Frente Amplio y cree que en el giro a la izquierda está la respuesta, el centro político sigue abandonado.

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El nombramiento de Sebastián Sichel como ministro de Desarrollo Social y Familia ha causado escozor en la extrema derecha, pues ven en este nombramiento una apertura del gobierno a sectores moderados, que no siempre han votado por la derecha. ¿Puede ser esto una traición a Chile Vamos? La UDI y José Antonio Kast así lo consideran. “Una estocada al corazón del Gobierno y a cientos de funcionarios leales a esta administración, que han entregado sus vidas y trayectorias al servicio de este Gobierno”, declaró José Antonio Kast. Por cierto, si entendemos la política como una guerra de trincheras, si concebimos al Gobierno como una cantera de trabajos, si los míos son los buenos y los “otros” el enemigo, entonces, abrir el Gobierno a “otros” atenta contra los mezquinos intereses partidarios. Pero sin duda esta actitud refleja una mirada pequeña, concentrada en la ganancia de corto plazo y no en el futuro del sector político.

El nombramiento de Sichel responde a la necesidad de construir una mayoría cultural en la centroderecha, expandiendo las fronteras de Chile Vamos a nuevos sectores que, abandonados por la centro izquierda, votaron por primera vez por ese sector. Estas personas, y no el voto duro de derecha, como piensa José Antonio Kast, le dio a Sebastián Piñera su macizo triunfo. Si Chile Vamos quiere proyectarse en el tiempo, entonces debe aspirar a crecer hacia el centro, atraer al ciudadano común que no se identifica ni con la derecha ni con la izquierda y que hoy representa a casi dos tercios de nuestros votantes. Y debe aprovechar la coyuntura, pues mientras la Oposición todavía sigue mirando hacia al Frente Amplio y cree que en el giro a la izquierda está la respuesta, el centro político sigue abandonado. Por supuesto, expandir las fronteras implica incorporar nuevos actores políticos y por lo tanto repartir el poder. Pero la gracia de la democracia es precisamente esa, que para mantener el poder éste se debe compartir con más.

Las últimas elecciones de España son un buen ejemplo de lo que no debe hacer Chile Vamos. El Partido Popular, de centroderecha, giró bruscamente a la derecha para evitar un desangramiento por el flanco derecho ante el surgimiento de VOX, un partido de extrema derecha. Ello permitió que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se tomara el centro político y ganara las elecciones, dando nuevos aires a la social democracia. La experiencia española se parece a lo que sucedió en Chile con la ex Nueva Mayoría y el surgimiento del Frente Amplio. Si la coalición gobernante desea mantenerse en el poder, entonces debe mantener la mirada en el horizonte y no distraerse con estrellas fugaces.

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